La razón por la que las personas con psoriasis quieren "blanquear la piel"

Mónica De Haro
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La psoriasis es una patología crónica que se presenta en brotes y su forma más frecuente es la psoriasis en placas, la cual provoca la aparición de placas inflamadas y descamadas en la piel, causando picor, escozor y dolor. Esto provoca un alto impacto físico, psicológico y social. (Foto: Getty)
La psoriasis es una patología crónica que se presenta en brotes y su forma más frecuente es la psoriasis en placas, la cual provoca la aparición de placas inflamadas y descamadas en la piel, causando picor, escozor y dolor. Esto provoca un alto impacto físico, psicológico y social. (Foto: Getty)

La psoriasis es una enfermedad dermatológica crónica que va mucho más allá de la piel. No tiene cura (pero puede controlarse siguiendo el tratamiento adecuado), afecta alrededor del 2'3 por ciento de la población en España y suele aparecer entre los 15 y 35 años, aunque también afecta a niños y a personas mayores.

Se trata de una enfermedad inflamatoria del sistema inmunitario que se presente en brotes (con exacerbaciones y remisiones) y puede afectar a la piel, a las uñas y a las articulaciones. Se caracteriza por sus placas descamativas, laminillas de queratina más o menos redondeadas, eritematosas, que pican y, sobre todo, causan dolor.

No se contagia ni se transmite pero es una enfermedad crónica y recidivante. Es decir que la psoriasis regresa para quedarse si no la tratas con fármacos y una vida sana. Aparece en codos, rodillas, espalda y cuero cabelludo, aunque es frecuente su extensión a toda la superficie corporal; incluso desmejora el aspecto y el color de las uñas.

Existe una predisposición genética para padecerla y, aunque no es hereditaria, un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis. Se sabe que, además de esta predisposición, son necesarios otros factores desencadenantes como el estrés o la ansiedad, el tabaco o el alcohol, la obesisas y la climatología (sequedad ambiental).

Como decíamos, la manifestación clínica más habitual de la psoriasis es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable. Esto hace que sea una enfermedad que ‘se ve’ y los pacientes con psoriasis se sienten estigmatizados y con frecuencia excluidos de sus entornos sociales habituales.

Por ello, cuenta Santiago Alfonso, director de Acción Psoriasis, la Asociación de Pacientes de Psoriasis y Familiares: "no sorprende que las necesidades y expectativas más comunes de las personas con psoriasis estén relacionadas con el mantenimiento del aclaramiento de la piel”.

En la viñeta se muestran algunas de las posibles reacciones incómodas
que experimentan los pacientes de psoriasis en sus relaciones sociales con otras
personas, que pueden actuar con miedo o prejuicios. (Ilustración: Moderna de Pueblo para Janssen Pharmaceutical Companies y Acción Psoriasis)
En la viñeta se muestran algunas de las posibles reacciones incómodas que experimentan los pacientes de psoriasis en sus relaciones sociales con otras personas, que pueden actuar con miedo o prejuicios. (Ilustración: Moderna de Pueblo para Janssen Pharmaceutical Companies y Acción Psoriasis)

De hecho, los propios afectados han alzado la voz para contar que mantener la piel aclarada a largo plazo es la necesidad más importante que tienen por cubrir. Así lo indican los resultados de la encuesta NEXT Psoriasis llevada a cabo por Acción Psoriasis entre 2.165 pacientes con la enfermedad de toda España.

Los pacientes han contado que entre las necesidades no cubiertas destacan el control de las lesiones durante mucho tiempo, así como el control de las lesiones entre dosis, ambas con un 36,7 por ciento. Y es que en ocasiones, la psoriasis se hace resistente a un tratamiento, que deja de ser efectivo, y por lo tanto debe cambiarse por otro. A veces, se dan remisiones espontáneas. Por todo ello, es muy importante la personalización del tratamiento.

Según datos de la mencionada encuesta, esto es una realidad incluso en pacientes que tienen acceso a terapias más avanzadas como los tratamientos biológicos (19 por ciento de los pacientes), quienes tampoco consiguen alcanzar un aclaramiento en la piel sostenido en el tiempo.

En consecuencia, y si bien el manejo clínico es definido como ‘bueno’, el 47 por ciento de los pacientes con psoriasis moderada-grave se encuentra insatisfecho con su tratamiento actual.

Alfonso añade que el acceso a todo el abanico terapéutico existente sin limitaciones es muy importante. De esta manera los profesionales sanitarios podrían prescribir el mejor tratamiento disponible según el caso para que los pacientes con psoriasis, estableciendo objetivos terapéuticos máximos de una manera realista y que a su vez den respuesta a las necesidades de aclaramiento completo y duradero de la piel de los pacientes. Alcanzar estos objetivos tendrá un impacto muy importante en la mejora de la calidad de vida de los pacientes”.

En este sentido, el dermatólogo puede aconsejar medicamentos para aplicar en la piel, es decir, terapéutica tópica. También puede recomendar la exposición a la luz ultravioleta (fototerapia) y, finalmente, para la psoriasis más intensa puede aconsejar medicamentos orales, subcutáneos, intramusculares o intravenosos (tratamientos sistémicos). Todas estas modalidades terapéuticas pueden administrarse solas o combinadas.

Con respecto a cómo desearían verse en el futuro con relación a la enfermedad, la expectativa más mencionada entre los pacientes canarios es sin brotes de la enfermedad, sin padecer ardor/picor/escozor y manteniendo la piel aclarada a largo plazo. Y es que estas lesiones provocan un alto impacto físico, psicológico y social.

Pero si bien la parte visible de la psoriasis son las placas enrojecidas y escamosas que aparecen en la superficie de la piel, las enfermedades cardiovasculares, diabetes, y otras patologías autoinmunes son comunes entre los pacientes con psoriasis. Asimismo, sufren de baja autoestima y confianza, lo que tiene un impacto importante en sus relaciones y vida social.

Por eso los expertos resaltan la importancia de la empatía y el apoyo del entorno, de acudir a consulta con el dermatólogo, así como el papel clave que suponen las asociaciones de pacientes para ofrecer información al respecto de la enfermedad. Y dado que esta patología se manifiesta de manera diferente en cada paciente, su abordaje debería ser personal e individualizado.

El curso de la psoriasis es caprichoso, ya que puede desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros

Entender la psoriasis es más fácil al conocer cómo se va desarrollando: comienza en el sistema inmune, principalmente en unas células de la sangre llamadas linfocitos T. Todos tenemos linfocitos T que nos ayudan a proteger el cuerpo contra infecciones y enfermedades.

En la psoriasis, los linfocitos T se activan indebidamente y desencadenan muchas respuestas celulares; entre ellas, la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, lo que se manifiesta en el color rojo de las lesiones. También desencadenan una proliferación de las células de la epidermis, los llamados 'queratinocitos'.

Normalmente, el proceso de recambio celular de la epidermis es de 30 días, pero en las personas con psoriasis dura aproximadamente 4 días, lo que genera la acumulación de células en la capa córnea, y se manifiesta en forma de placas de escamas blanquecinas y descamación exagerada.

Como comentábamos anteriormente, las escamas están formadas por queratinocitos (células de la epidermis) que se acumulan debido a su proliferación acelerada. El enrojecimiento es el resultado de la mayor afluencia de sangre debida a la inflamación.

No obstante, cada individuo afectado tiene su particular psoriasis, y lo que funciona en unos puede que no sirva o incluso vaya mal a otros. Por este motivo, el tratamiento debe ser personalizado para cada paciente, en función del tipo de psoriasis que tengas.

Además, existen una serie de pautas que pueden ayudar a reducir las lesiones. Por un lado, evitando los factores desencadenantes que antes señalábamos y por otro, llevando a la prácticas ciertos hábitos como ducharse mejor que bañarse (con limpiadores sin jabón y secándose a toques) seguir una dieta equilibrada (rica en carotenos y omega 3 y 6), realizar una adecuada protección solar y mantener la piel hidratada.

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