Qatar 2022: La ilusión de México de vengarse, aunque sea una vez, de Argentina

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Qatar 2022 es la oportunidad de México para tomar revancha por las tres derrotas mundialistas contra Argentina. (David Cannon/Getty Images)
Qatar 2022 es la oportunidad de México para tomar revancha por las tres derrotas mundialistas contra Argentina. (David Cannon/Getty Images)

Qatar 2022 es la prueba de fuego para la Selección Mexicana. Como si la suerte hubiera olfateado el miedo, el sorteo emparejó al Tri con su peor pesadilla. Argentina ha derrotado a México en tres Copas del Mundo. La paternidad es absoluta: los aztecas únicamente han salido airosos en un partido, en toda la historia, ante su némesis por excelencia. Además, la realidad actual de ambos equipos no podría ser más disímil, pero todavía quedan muchas preguntas por despejar antes de llegar al de noviembre.

La rivalidad con Argentina podría atribuirse, en gran medida, al clamor emanado de las redes sociales. Basta una mínima provocación para encender la mecha en ambas veredas. Por ello esa victoria resulta tan anhelada para la afición azteca. Más de uno firmaría vencer a la Albiceleste sin importar los resultados de los otros dos enfrentamientos. En un partido donde está en juego el orgullo, las estadísticas son suplantadas por la fe.

Y es que Argentina siempre tiene la moral por los cielos. Pero hoy todavía más. La Copa América que arrebataron a Brasil en el Maracaná le devolvió la sonrisa a millones de hinchas. Y lo más importante de todo: le devolvió la sonrisa a Lionel Messi, que desde hace mucho tiempo solamente se siente cómodo cuando viste la casaca de su país. Detrás de la emotividad, hay un plan futbolístico perfectamente trazado por Lionel Scaloni, entrenador sin experiencia que ha demostrado una madurez de la que carecieron sus colmilludos antecesores (entre ellos, Gerardo Tata Martino).

Lionel Messi enfrentando a México en la Copa América 2007. (VANDERLEI ALMEIDA/AFP via Getty Images)
Lionel Messi enfrentando a México en la Copa América 2007. (VANDERLEI ALMEIDA/AFP via Getty Images)

El cielo mexicano, en oposición al pampero, es grisáceo. Cada cuatro años es más o menos así. El proceso del Tata comenzó muy bien, pero el cuento de hadas mutó en película de terror en 2021. Los resultados fueron lo suficientemente generosos como para evitar el adiós del entrenador rosarino, pero las sensaciones dejaron insatisfecho a un entorno que siempre exige las perlas de la virgen a su selección, sin importar qué tan reales o irreales sean las aspiraciones.

Sirva como ejemplo el último amistoso entre ambas naciones. En septiembre de 2019, México se midió con una Argentina remendada que dio paso a varios juveniles. Las mesas de análisis se llenaron la boca entre goleadas previsibles en favor de México y una superioridad que invitaba al asco. El resultado no pudo ser otro: 4-0 en contra. Todo es así siempre que se trata del combinado verde: o son los peores del mundo o están a un paso de emular al Brasil de 1970.

Las respuestas están en la mitad de los polos y sirven para explicar las aspiraciones de México en el Mundial de Qatar. México casi siempre llega mal a los Mundiales o al menos con muchas dudas. Al fragor de los partidos, nada cambia: la selección pasa a Octavos de Final como sea y, luego, es eliminada por cualquier rival que se pare enfrente. Ese es el lugar que tiene México en el plano futbolístico a nivel mundial: entre los 16 mejores. Ni más ni menos. Cualquier accidente, positivo o negativo (léase quedar en fase de grupos o pasar al quinto partido), sería fruto de la casualidad.

Esa suerte es un arma de doble filo. México es capaz de todo: de ganarle a Argentina y luego perder con Arabia Saudita; de resolver sin apuros el duelo contra Polonia y luego bajar la mirada contra los argentinos. Pero, si eso que llamamos lógica se impone, México estará en la siguiente fase de Qatar 2022 luego de vencer a polacos y saudíes, y tras obtener una derrota honrosa contra Argentina. Después, en el cuarto partido, el destino es fulminante, porque los posibles rivales son Francia o Dinamarca. Y ambas escuadras son tan superiores a México como lo es Argentina misma.

El tricolor puede renegar todo lo que quiera de su suerte en Copas del Mundo; sin embargo, la medianía también tiene ciertos beneficios. Desde 1994 a 2018, solo hay dos selecciones que han superado la fase de grupos sin excepción: Brasil y México. La numerología y el instinto puede llevar a una conclusión parafraseada y adaptada a la realidad nacional: el futbol es un deporte de once contra once en el que México siempre pasa la Fase de Grupos… y luego es eliminado para quedarse con el consuelo de haber jugado como nunca y perdido como siempre.

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