Qué es el proyecto “Media Tierra” y por qué pondría en peligro a 1.000 millones de personas

Qué es el proyecto “Media Tierra” y por qué pondría en peligro a 1.000 millones de personas
Qué es el proyecto “Media Tierra” y por qué pondría en peligro a 1.000 millones de personas

Que nos encontramos en mitad de una crisis ambiental con consecuencias imprevisibles es algo que ya sabemos. Ante esta situación, las propuestas se multiplican. Y muchas son cada vez más ambiciosas, como el proyecto “Media Tierra”, que propone directamente proteger el 50% de la superficie del planeta para asegurar la conservación de las especies.

El problema es la consecuencia que una estrategia así podría tener sobre la población humana. Porque, no nos engañemos, proteger la mitad de la superficie del planeta implica desplazar grandes masas de población humana, y eso siempre tendrá consecuencias.

En un artículo se da una cifra concreta: 1.000 millones – un billón de los ingleses – de personas quedarían afectadas. No son precisamente pocas.

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Vamos con el detalle del asunto. La propuesta de proteger la mitad de la Tierra parte del famoso – tanto por lo bueno como por lo malo – biólogo Edward O. Wilson. Para esta propuesta, se realizó un cálculo sencillo: si se quiere proteger el 85% de las especies, hay que conservar un 50% de la superficie del planeta. Es decir, “Media Tierra”.

No se trata de números mágicos. Protegiendo un 85% de las especies nos aseguramos de recoger los principales grupos biológicos, asegurando tanto su supervivencia actual como sus posibilidades futuras.

Pero claro, no se trata de algo tan sencillo como trazar una línea y partir la Tierra por la mitad. El 50% a proteger está distribuido por todo el planeta, recogiendo todas las ecorregiones – áreas extensas con comunidades biológicas distintivas.

Aquí es donde surgen los problemas. Porque habría que proteger zonas del planeta densamente pobladas, lo que implica desplazar a grandes cantidades de seres humanos. Y no solo eso: zonas extensas del océano, de donde se extraen recursos necesarios para alimentar a la población humana, dejarían de ser accesibles.

Eso sí, por una vez no serían los países pobres los que se verían más afectados. Los países desarrollados se verían especialmente afectados. Un ejemplo lo encontraríamos en Inglaterra, donde habría que proteger una zona que hoy en día ocupa en parte Londres, de donde habría que desplazar a la población.

Y ante esto, surge la duda de la viabilidad del proyecto. ¿Es realista plantear propuestas de conservación que vayan a afectar a 1.000 millones de personas? O incluso yendo más allá, ¿es justo hacerlo así?

La reflexión que proponen en el artículo que critica la propuesta “Media Tierra” es que, si no tenemos en cuenta el bienestar humano en los proyectos de conservación, será mucho más difícil ponerlos en marcha. Que deben existir sacrificios está fuera de toda duda, pero no medirlos bien puede condenar al fracaso a propuestas interesantes.

Por desgracia, no tenemos ninguna respuesta ni una idea global sobre cómo solucionar el problema.

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