Hikikomori: un síndrome de aislamiento japonés que podría extenderse al resto del mundo

Maribel Barros
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Fue en el año 2000 que el psiquiatra japonés Tamaki Saito acuñó el término hikikomori para un síndrome de aislamiento social o reclusión voluntaria, que lleva a personas, sobre todo hombres, a encerrarse en sus habitaciones durante días, meses e incluso años. El término se refiere al síndrome y también a quien lo padece.

Los hikikomori son exclusivos de zonas urbanas, principalmente en países desarrollados, y la mayoría serían varones. Foto: Getty Images
Los hikikomori son exclusivos de zonas urbanas, principalmente en países desarrollados, y la mayoría serían varones. Foto: Getty Images

Hoy se considera que los primeros casos se habrían reportado en 1978, aunque habría sido en la década de los 80’s que comenzó a tomar relevancia para el sector salud los casos de “hombres aletargados que no querían comunicarse y preferían estar en casa”, especialmente en Japón, donde para inicios de 2018 se calculaba que afectaría a medio millón de personas, principalmente jóvenes, y donde el término se comienza a utilizar cuando han pasado al menos seis meses de aislamiento voluntario continuo.

Qué lo causaría

Hasta ahora no se ha identificado una sola causa para el hikikomori, y se manejan varias hipótesis, especialmente porque todos los casos conocidos se presentarían en zonas urbanas de países desarrollados o de altos ingresos. Además, ocurre sobre todo en personas de clase media que, al no poder ser independientes por esta condición psicológica, dependen de alguien más, especialmente de sus padres.

Además, se le relaciona con sociedades exigentes, competitivas e individualistas, como la japonesa donde se dieron los primeros casos, pero que hoy se estaría extendiendo a otros países.

Así, se llega a considerar que las personas más vulnerables tendrían una baja autoestima, escasas habilidades sociales, tienen miedo al rechazo y al fracaso, una escasa o nula tolerancia a la frustración, personalidades depresivas, una excesiva dependencia de las relaciones familiares y una marcada fragilidad psicológica.

En pocas palabras, hablamos de personas que, ante las presiones sociales de cumplir con altísimas expectativas de estudio o trabajo, o ante una situación social puntual, como un desengaño amoroso o pérdida de amigos, o sentirse diferentes ante la presión social de uniformidad, se sienten incapaces y prefieren aislarse.

Como describió el psiquiatra japonés Sekiguhi HIroshi, “sentirían una vergüenza profunda y no pueden trabajar como personas normales […] Creen que no valen lo suficiente y que no están calificados para la felicidad[…] Sienten culpa por no cumplir con las expectativas de sus padres”.

Cabe mencionar que estas personas sí querrían tener relaciones personales, poder salir y poder trabajar, pero se creen incapaces de ello, aislándose más todavía.

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¿Y los videojuegos?

Considerando que los primeros casos conocidos ocurrieron antes del auge de internet y los videojuegos, no podemos decir que estos sean una causa para ello. Sin embargo, sí podrían ser una parte de la sintomatología más actual, pues los videojuegos e internet, permiten a quienes padecen hikikomori, tener otras distracciones, además de una posibilidad de tener ‘relaciones personales’ a través del mundo virtual.

Sin embargo, solo el 10% de quienes padecen hikikomori usarían el mundo virtual para relacionarse.

Apenas 10% de los hikikomori tendría relaciones personales a través de internet. Foto: Getty Images
Apenas 10% de los hikikomori tendría relaciones personales a través de internet. Foto: Getty Images

Ya no es exclusivo de Japón

Fue en 2016 que se reconocieron los primeros casos de hikikomori en España, donde se le conocería también como “síndrome de la puerta cerrada”, pero otros países como Reino Unido, Corea, Italia, Francia y Estados Unidos se han hecho eco de este síndrome, aunque su definición no ha sido acuñada como tal.

En Estados Unidos, por ejemplo, se relaciona con el NEETdom, personas que no estudian, no trabajan o no están bajo ningún entrenamiento (Not in Education, Employment, or Training), o lo que en Latinoamérica conocemos como NiNis.

Hablamos de un grupo de personas, sobre todo jóvenes, que pasan la mayor parte del tiempo en casa, que no tienen interés por estudiar o trabajar, y no solo por apatía personal, sino porque se sentirían incapaces de enfrentarse a un mundo donde, por ejemplo, estudiar implica adjudicarse enormes deudas cuyo limitadísimo mercado laboral no sería suficiente para pagarlas.

Así, optarían por ni siquiera estudiar, porque (a sus ojos) no valdría la pena, o se sienten incapaces de formar parte de ese modelo, porque no se sienten suficientemente buenos para triunfar en él.

Pero no todos los hikikomori son iguales

Se cree que solo el 27% de quienes padecen hikokomori se aislarían por completo de la sociedad, y se han llegado a identificar una serie de variantes:

  • Junhikikomori o prehikikomori, que son personas que salen de vez en cuando para ir al colegio o al trabajo, pero evitan tener relaciones personales, y no comparten con nadie su realidad de aislamiento.

  • Hikikomori social, quienes rechazan el trabajo y los estudios, y se relacionan sobre todo a través de Internet.

  • Tachikisukumi-gata, quienes presentan una marcada fobia social y se encuentran paralizados por el miedo.

  • Netogehaijin, que se traduce como ‘zombies de ordenador’ al ser personas recluidas que se dedican a estar conectados a mundos virtuales a través de la computadora.

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¿Cuál es el tratamiento?

Hasta ahora no existe una línea de tratamiento determinada para ello. En Japón, sí se asignan a ‘niñeras’ o trabajadores voluntarios, para poco a poco entablar contacto con los hikikomori, y a su paso ayudarlos a salir de su aislamiento.

Pero en otros países, se llega a optar por un tratamiento psicológico directo, por obligar a las personas a salir y por el uso de fármacos.

Sin embargo, la prevención y temprana acción serían primordiales para evitar llegar a los grados más extremos de hikikomori, siendo la familia la primera instancia para ellos. Así, comenzar a identificar síntomas de aislamiento, cambios en los patrones de sueño, apatía, y pérdida o falta de relaciones personales, serían algunas de las primeras señales para comenzar a buscar ayuda profesional temprana.

Recordemos que una de las hipótesis que se manejan como causa de hikikomori tiene que ver con familias muy exigentes.

@travesabarros