¿Qué pasaría con el deporte español si Cataluña se independiza?

Luis Tejo
Un manifestante muestra una bandera estelada en una concentración a favor de la independencia de Cataluña. Foto: REUTERS/Susana Vera.

Como sabrá cualquiera que no se haya pasado los últimos meses perdido en una isla desierta, la situación en Cataluña está un tanto revuelta. En la que todavía es una región española existe un movimiento separatista que pretende establecer una república independiente. Sus líderes han convocado un referéndum para el próximo 1 de octubre que el gobierno de Madrid considera ilegal y hace todo lo posible por frenar. Estando como estamos en la sección de Deportes, permita el lector que no nos extendamos en detalles y vayamos a lo nuestro.

Echémosle imaginación y supongamos que los secesionistas triunfan, que Cataluña alcanza la soberanía y se convierte en un país más. Que nadie se alarme, recordamos que no se sabe qué acabará pasando, esto es solo un ejercicio de creatividad. Un ejercicio que implica para España perder 32.000 kilómetros cuadrados, algo más de 7,5 millones de habitantes y 200.000 millones de euros de su PIB.

¿Qué consecuencias tendría esto? ¿Qué pasaría si todos los deportistas catalanes optaran por defender la nueva nación y dejar atrás España? El golpe para el deporte del Reino sería bastante duro. Sin ir más lejos, en los últimos Juegos Olímpicos, en Río 2016, habría que restar unas cuantas medallas de la cuenta española. Contando solo competiciones individuales, el oro y el bronce de la nadadora badalonesa Mireia Belmonte, el bronce del taekwondista de Figueras Joel González, y el mismo metal del piragüista ilerdense Saúl Craviotto pasarían directamente al palmarés catalán. Habría que ver qué se hace con las pruebas en pareja: el propio Craviotto ganó otro oro junto a Cristina Toro, y el barcelonés Marc López fue la pareja de Rafa Nadal en su triunfo en los dobles de tenis. De las 17 preseas obtenidas, España perdería cuatro, y otras dos serían dudosas. Sí, lo sabemos, en 2016 Cataluña era España a todos los efectos, esto no se aplicaría con carácter retroactivo y en rigor los triunfos seguirían contando en el medallero español, pero nos sirve para hacernos una idea aproximada de lo que podría pasar en futuras ediciones olímpicas.

Eso, claro, sin meternos en deportes colectivos. En la selección de baloncesto, que ganó el bronce en aquellos mismos Juegos, había tres catalanes, tan importantes como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y Ricky Rubio, y aunque en ese torneo no jugaron, también suelen acudir a la lista otros nativos del noreste peninsular como Marc Gasol, Guillem Vives, Pierre Oriola o, anteriormente, Álex Mumbrú. ¿Habría conseguido la llamada ÑBA tantos éxitos sin ellos? Es más, ¿qué ocurriría en la liga ACB, la más importante de este deporte en nuestro país? No queda claro si el FC Barcelona en sus distintas secciones querría (y le permitirían) quedarse en las ligas españolas o tendría que participar en un nuevo campeonato nacional catalán en el que también estaría el Joventut… y posiblemente el Andorra, ya que el pequeño principado pirenaico dejaría de tener frontera con España.

Si los azulgranas dejaran las competiciones españolas posiblemente habría un deporte que no se quejaría: el balonmano. El equipo de Xavier Pascual lleva siete años dominando con mano de hierro la Liga Asobal, que ha perdido buena parte de su competitividad precisamente debido, entre otros factores, a que el Barça está varios escalones por encima de los demás. Otro equipo tradicionalmente fuerte, el Granollers, también abandonaría el torneo. En cuanto a la selección nacional, las consecuencias sí serían muy negativas: se ausentarían hombres como Valero Rivera, Ferran Solé, Viran Morros, Joan Cañellas, David Balaguer, Víctor Tomás… que sin duda le harían bajar su potencial y dificultarían repetir éxitos recientes como el Mundial de 2013 o el subcampeonato europeo en 2016.

La selección española de hockey sobre patines ha ganado su 17º campeonato del mundo con nueve catalanes en plantilla. Foto: Federación Española de Patinaje.

Otro deporte en el que, sin catalanes, las cosas se pondrían feas para España es el hockey sobre patines. La Roja está considerada la mayor potencia en todo el planeta, acumulando 16 campeonatos de Europa y 17 del mundo. En el último, disputado a principios de septiembre en China, nueve de los diez integrantes de la plantilla española eran catalanes. De esa región vienen también 13 de los 16 equipos de la OK Liga, la máxima división nacional. Una situación parecida, aunque no tan exagerada, se vive también en categoría femenina, que también es de las más fuertes del mundo con seis Mundiales y cinco Europeos.

De hecho, de cara a las competiciones por equipos en cualquier deporte, fútbol incluido, habría que tener en cuenta un detalle importante. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ya dejó claro que una Cataluña independiente dejaría de formar parte de la Unión y tendría que volver a negociar su adhesión. Es de suponer que más pronto que tarde Cataluña o bien se integraría en la Comunidad o bien firmaría un acuerdo comercial con la UE como el que ya tienen otros países (Noruega, Suiza, Turquía, etcétera), pero mientras se tramitara o se dejara de tramitar, los jugadores catalanes pasarían a ocupar plaza de extranjero. En la Primera División, obviando al Barça, al Espanyol y al Girona, hay decenas de casos: hasta el Real Madrid (Kiko Casilla) y el Athletic de Bilbao (Enric Saborit) lo sufrirían. Insistimos: estamos planteando el supuesto de que los deportistas renunciaran a su nacionalidad española y se quedaran solo con el pasaporte catalán.

Hay más deportistas catalanes de los que España hoy se enorgullece y que, de la noche a la mañana, dejarían de representar al país. Gisela Pulido, 10 veces campeona mundial de kitesurf, es de Premiá de Mar. Marc Márquez, de Cervera (Lérida), aspira a ganar el que sería su sexto mundial de motociclismo de velocidad, cuarto en MotoGP, y entre sus grandes rivales está el sabadellense Dani Pedrosa; también destacan nombres como los hermanos Aleix y Pol Espargaró, Tito Rabat, Maverick Viñales o Álex Rins. En trial, Toni Bou, de Piera (Barcelona), es el hombre que más campeonatos del mundo ha ganado (11 por ahora), y Laia Sanz, de Corbera (Barcelona), le supera con 13 títulos femeninos, cinco de enduro y siete veces campeona del rally Dakar. Queralt Castellet, otra más de Sabadell, fue la primera española que subió al podio en el mundial de snowboard. De la misma localidad en la periferia barcelonesa procede Kilian Jornet, considerado uno de los mejores del mundo en la actualidad en todo tipo de deportes de montaña. Existen también otros deportes minoritarios como la pesca submarina, en la que triunfa Xavi Blanco, o la apnea estática, territorio de Aleix Segura, donde los catalanes aportan gloria al deporte nacional.

Si el procés de independencia se consuma, España no podrá presumir más de las hazañas de todos estos competidores de altísimo nivel y de muchos otros que nos hemos dejado fuera por razones de espacio. Los que compiten a título individual probablemente no tendrían problema en continuar ganando y haciendo crecer el medallero internacional de la nueva República Catalana. Por equipos, con excepciones como el hockey, todos saldríamos perjudicados: España porque perdería jugadores clave en la mayoría de disciplinas, Cataluña porque no tendría potencial suficiente para montar equipos enteros de máxima categoría. Habrá que ver si este hecho es determinante a la hora de condicionar el voto en el referéndum… si es que se llega a celebrar.

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