¿Qué implica la exigencia de retirar el presupuesto o desintegrar los departamentos de policía que cobra fuerza renovada en EEUU?

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Entre las demandas de muchos de los manifestantes que han salido a las calles de Estados Unidos en repudio del racismo y la brutalidad policiaca figura una que ha generado un debate de  considerable dimensión: la exigencia de eliminar o recortar fuertemente el presupuesto de los departamentos de policía del país. ‘Defund police’, es el clamor que se escucha en manifestaciones en paralelo a los llamados de justicia para George Floyd.

Esa exigencia parte, en gran medida, de la noción de que las agrupaciones policiacas en Estados Unidos no tienen, en su condición actual, la verdadera capacidad o interés de reformarse a fondo para expurgar de ellos las conductas y prácticas que conducen a la brutalidad policiaca y de depurar a los oficiales que han incurrido en ellas o no cumplan los criterios suficientes para, al menos en la teoría, no perpetrarla en el futuro.

El clamor por quitarle el presupuesto a las policías cunde en las protestas contra el racismo y la brutalidad policaca en EEUU. (Photo by Stephen Maturen/Getty Images)
El clamor por quitarle el presupuesto a las policías cunde en las protestas contra el racismo y la brutalidad policaca en EEUU. (Photo by Stephen Maturen/Getty Images)
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Aunque no se trata de una exigencia nueva, es una demanda que ha cobrado enorme resonancia ante la indignación por la reciente muerte de Floyd a manos de policías en Minneapolis, Minnesota, un caso de brutalidad policiaca que ha consternado al país y encendido una ola de protestas como no se había visto en mucho tiempo en Estados Unidos.

Justo en esa ciudad, miembros del cabildo municipal se han comprometido a desmantelar su departamento de policía y señalaron que “décadas de esfuerzos para reformar la policía han comprobado que el Departamento de Policía de Minneapolis no puede ser reformado y nunca rendirá cuentas por sus actos… Estamos aquí hoy para comenzar el proceso de terminar con el Departamento de Policía de Minneapolis y de crear un nuevo y transformativo modelo de cultivar la seguridad en Minneapolis”, indicó el periódico Star Tribune.

El alcalde de Minneapolis, con todo, si bien apoya una transformación a fondo de la policía no está de acuerdo con los planteamientos más radicales de los concejales de su cabildo.

Pero el debate sobre el quitar financiamiento a las policías, o incluso sobre su abolición, es complejo y tenso en sí, y las interpretaciones sobre el significado, alcance e implicaciones de ello varían.

Una visión extrema, que muchos consideran implausible, es simplemente que la policía deje de existir, es decir que la sociedad no cuente con una fuerza civil de orden, vigilancia, protección y combate al crimen. Algunos países, por ejemplo, han abolido el ejército pero cuentan con una policía encargada de la protección de su sociedad. Y muchos afirman que eliminar por completo las policías, en una sociedad con la criminalidad, las desigualdades y las tensiones que existen en Estados Unidos, no sería factible pues crearía un peligroso vacío y se agudizaría la inseguridad.

La noción de una sociedad sin policía sería, así, una utopía. Pero no lo sería la de tener una policía diferente, libre de los problemas de abuso, brutalidad, impunidad y falta de transparencia, que sirva,  responda a plenitud y rinda cuentas claras a una comunidad fortalecida.

Es decir, lo que la policía en sí debe ser, y a lo aspiran tanto las comunidades como los policías respetables, íntegros y socialmente sensibles.

Planteamientos más radicales como abolir del todo las policías también se han dado durante las protestas en EEUU. (AP Photo/Matt York)
Planteamientos más radicales como abolir del todo las policías también se han dado durante las protestas en EEUU. (AP Photo/Matt York)

Hay otros elementos adicionales en el debate y en las acciones al respecto.

En Minneapolis y otras ciudades se ha hablado de redirigir presupuestos actualmente asignados a la policía para atender otros asuntos. No necesariamente todo el presupuesto, pero sí cantidades importantes a gasto social, por ejemplo educación, vivienda, programas comunitarios, servicios de salud mental y otros esquemas. Se plantea, como se comenta en The New York Times, que esos recursos volcados directamente al desarrollo comunitario mitigarían la pobreza y la marginación en las que se ceba la delincuencia y, con ello, se elevaría el bienestar y la seguridad de la población.

Una comunidad que vive en condiciones de justicia y mayor bienestar sufre, desde esa perspectiva, de menores índices de criminalidad y mayores niveles de confianza. Menos policía sería de ese modo necesaria.

En ese sentido, el quitarle fondos a las policías sería una vía para financiar un esquema de bienestar social. Los más radicales plantean que todos los fondos de la policía se destinaran a programas comunitarios, pero muchos creen que solo una parte, que podría ser sustantiva, de esos dineros debería ser reasignada.

Y, como se comenta en CNN, quitar ese financiamiento está basado en el planteamiento de que se han de eliminar o recortar los recursos económicos que hacen posible que las policías agravien a sus comunidades con acciones de acoso racial, brutalidad policiaca y planteamientos represivos.

Recortar o eliminar, por ejemplo, los recursos que los municipios cuentan, de sus propios fondos o vía seguros que adquieren, para pagar indemnizaciones y  compensaciones económicas para resolver demandas contra actos de sus policías sería un poderoso incentivo para, según se comenta en Quarz, frenar desde dentro las malas conductas y la brutalidad en la policía.

Según CNN, en Los Ángeles el alcalde Eric Garcetti aceptó, tras críticas a la idea de aumentarle el presupuesto  a la policía, transferir entre 100 y 150 millones de dólares de esos fondos a programas de bienestar comunitario.

El lema “Defund The Police” fue pintado en grandes letras en una calle cercana a la Casa Blanca en Washington DC. (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)
El lema “Defund The Police” fue pintado en grandes letras en una calle cercana a la Casa Blanca en Washington DC. (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)

Otros plantean medidas más amplias, más o menos graduales, para transferir parte de los 115,000 millones de dólares anuales que, según la agencia AP, gastaron en 2017  las ciudades y estados en sus fuerzas policiales.

En todo caso, con menos o nulos recursos las policías no podrían continuar siendo lo que hoy son.

Otras ideas al respecto implican, en paralelo a las transferencias de fondos citadas, emprender una transformación a gran escala de la cultura, los protocolos y la rendición de cuentas de la policía. Un cambio que pasaría, como podría concluirse de las afirmaciones de los concejales de Minneapolis, que es necesario reemplazar masivamente al personal de la policía para sustituirlo por nuevas personas provistas de una actitud, un entrenamiento y un compromiso diferentes, apartados de las tendencias represivas, racistas y sin rendición de cuentas que son repudiadas hoy a gran escala.

Implica también aplicar nuevos protocolos y estrategias dentro de las policías, aboliendo por ejemplo las formas brutales de someter a sospechosos, la militarización de las policías y respondiendo a llamadas de emergencia o a protección ante incidentes con acciones que no antepongan prácticas represivas. Capacitación y entrenamiento no solo en cuestiones de vigilancia y control sino también en sensibilidad hacia las comunidades y su diversidad serían también componentes imperativos de ello.

Muchos activistas defienden los planteamientos más radicales, pero en general los alcaldes, gobernadores y legisladores que apoyan una transformación a fondo de la policía no aprueban la noción de abolirla o de quitarle todo su presupuesto.

Pero ciertamente creen que se necesita más que la situación actual, incluso más que los procesos lentos y con frecuencia truncados de reforma policial que se han dado en muchas ciudades.

En contrapartida, desde la Casa Blanca y sectores cercanos al presidente Donald Trump la noción de recortar o eliminar fondos a la policía ha sido rechazada por completo, e incluso ha sido usada por el presidente para demonizar nuevamente a todos los demócratas, el exvicepresidente y virtual candidato presidencial demócrata Joe Biden incluido, al afirmar que su partido está en manos de los izquierdistas radicales. Trump afirma que lo que él plantea en cambio es “ley y orden”.

En realidad, Biden ha mantenido una posición moderada al respecto y se ha opuesto a eliminar los fondos de la policía o a abolirla, aunque sí apoyaría una reforma amplia de esas corporaciones, de acuerdo a The Hill.

Sea como sea, es cierto que en muchas ciudades se avanza hacia cambios dentro de las policías, en algunas de ellas ampliando o acelerando otros procesos, y en otras emprendiendo procesos nuevos e incluso ideas de gran alcance, como podría ser el caso de Minneapolis.

Las resistencias existen pero el clamor social al respecto es fuerte y por ello el tema continuará resonando en el presente y podría ser un factor en el debate, en el contexto de la lucha contra el racismo y la brutalidad policial, de cara a las próximas elecciones presidenciales.

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