Rafa Márquez no es una buena elección para la Masia

Miguel A. Sánchez
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Joan Laporta llegó a la presidencia con la promesa de recuperar el adn Barcelona. El presidente culé quiere erguirse como emblema del Cruyffismo, como ya hizo en su primera legislatura, y recuperar el Barcelona de toco y me voy, del juego asociativo, el centro del campo prominente y el balón raseado. Aquel Barcelona coordinó gracias a los esfuerzos de la cantera. Los jugadores llegaban al primer equipo con los patrones de juego ya asumidos. Ahora, quiere repetir aquella época dorada y ha contactado con un viejo rockero para el Juvenil: Rafa Márquez. Se equivoca.

Rafa Márquez es un histórico del Barcelona. El central mexicano defendió la elástica blaugrana durante muchísimas temporadas y ganó otros tantos títulos. Sin embargo, pese a ser un defensa con gran salida de balón, su adn no es el blaugrana. El central nunca ha tenido los conceptos tácticos para la combinación con centrocampistas y la incorporación al ataque que si demuestra en cada partido Piqué, o que demostró Puyol en sus años en activo, por poner algunos ejemplos de centrales.

Piqué y Puyol entienden el estilo de la defensa culé | David Ramos/Getty Images
Piqué y Puyol entienden el estilo de la defensa culé | David Ramos/Getty Images

Si el objetivo de Joan Laporta es recuperar la potencia de la cantera y levantar un equipo similar al que construyó junto a Pep Guardiola, la herramienta pasa por poner a los mandos a entrenadores que hayan mamado casi desde la cuna el estilo de juego Barcelona. Técnicos que tengan todos los conceptos más que automatizados, para los que el Barcelona sea algo más que un equipo, que sea una forma de entender la vida. Todo lo contrario será un error.

Rafa Márquez es un jugador histórico de la selección de México y del Barcelona, pero no es la figura adecuada para tratar a los canteranos en el Juvenil. Este nivel es el del gran paso, el que aleja el juego para comenzar en el deporte. Al Barcelona B solo llegan los mejores y al primer equipo los destinados a la élite. Necesitan un entrenador que viva por el Barcelona y les introduzca que, con todo lo que han aprendido, pueden continuar y triunfar en el Camp Nou.