Alex Corretja tiene razón: no podemos esperar a un Rafael Nadal de videojuego

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MADRID, SPAIN - NOVEMBER 20: Rafa Nadal of Spain looks down during his game against Borna Gojo of Croatia during Day Three of the 2019 Davis Cup at La Caja Magica on November 20, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by David Aliaga/MB Media/Getty Images)
Photo by David Aliaga/MB Media/Getty Images

A veces, corremos el riesgo de ver a los deportistas como vemos a los avatares de los videojuegos. Se lesionan, vuelven con la misma media, aprietas los mismos botones y hacen las mismas cosas. Desgraciadamente, no es tan fácil. Cada lesión, cada regreso, cada puesta a punto supone un esfuerzo descomunal para un deportista de élite que nunca se sabe cómo va a acabar. Es el caso de Rafa Nadal, que vuelve este viernes a las pistas en la exhibición de Abu Dhabi, tal vez contra su archirrival de los últimos quince años, Andy Murray.

Nadal ha vuelto tantas veces de graves lesiones y ha vuelto a tal nivel que nos hemos acostumbrado a que eso sea normal y hasta cierto punto esperamos que se repita. Ahora bien, normal, no es en absoluto. Nadal cumplirá el próximo 3 de junio, 36 años. No son pocos. Nos hemos concentrado tanto en los récords de longevidad que iba batiendo Federer, que nos olvidamos de que sus dos compañeros en el Olimpo del siglo XXI sobrepasarán este próximo año los 35. A esas edades, cualquier cosa es posible: el cuerpo está castigado, nota la inacción, el tiempo sin poder entrenar, las nuevas terapias... mucho más cuando hablamos de un cuerpo exigido al máximo desde 2003, dieciocho años enteros.

En ese sentido, las palabras de Alex Corretja en Eurosport que se hicieron virales hace unos días señalando que "teme" que haya un problema de movilidad en Nadal no son ninguna tontería ni ningún exceso de prudencia. Rafa lleva sin competir al cien por cien desde el pasado Roland Garros, en tierra batida, además. Son más de seis meses sin exigirse, porque el intento que hizo de volver durante la gira norteamericana fue un desastre absoluto. Una lesión en un pie, teniendo en cuenta el historial del español en la zona, no es cualquier cosa. Claro que afecta a la movilidad, claro que afecta a los apoyos, claro que puede ralentizar a cualquier jugador.

Muchas veces, en tenis, nos fijamos en aspectos que llaman mucho la atención como la potencia de la derecha, la elegancia de un revés, la contundencia de un saque... incluso la velocidad para recuperar de lado a lado de la cancha. Ahora bien, el tenis es un juego de apoyos. Luego viene todo lo demás y probablemente sea ese "todo lo demás" lo que separa a los niños de los hombres, pero los apoyos son básicos. Saber medir bien los pasos para llegar a una pelota y ser capaz de golpearla en la mejor postura posible. En eso, Nadal, como Djokovic, son maestros.

PARIS, FRANCE June 11. Winner Novak Djokovic of Serbia is congratulated at the net by Rafael Nadal of Spain after their match on Court Philippe-Chatrier during the semi finals of the singles competition at the 2021 French Open Tennis Tournament at Roland Garros on June 11th 2021 in Paris, France. (Photo by Tim Clayton/Corbis via Getty Images)
Rada Nadal felicita a Novak Djokovic tras el triunfo del serbio en las semifinales del pasado Roland Garros (Photo by Tim Clayton/Corbis via Getty Images)

Lo que teme Corretja es que Nadal conserve esa maestría mental, pero su cuerpo no esté a la altura. Que no pueda apoyar con la misma intensidad, que no deslice igual, que no pueda impulsarse en la carrera para llegar justo en el momento preciso. Corretja habla de "medio segundo" de retraso que, al menos en los primeros meses, puede afectar a Rafa. Es mucho tiempo, supongo que una manera de hablar. Si Rafa de verdad perdiera medio segundo a la hora de afrontar el golpeo de una bola, dejaría prácticamente de ser competitivo.

Entendemos que la pérdida, si se produce, será menor, ahora queda saber de cuánto hablamos. Como decía antes, la versión de Nadal durante el mes de agosto fue de una vulgaridad extrema. Tanto que sospecho que eso fue lo que realmente le decidió a cerrar ahí la temporada: si no voy a poder rendir a mi nivel, mejor irme a casa y recuperarme. Nadal está, de nuevo, ante un año clave. El año que, probablemente, le ayude a decidir si merece la pena seguir en el circuito o si va siendo hora de pensar en la retirada.

Seguro que está siguiendo con atención lo que ha pasado con Federer. Toda gran estrella tiene el derecho a decir adiós cuando él o ella lo considere oportuno, pero igual que Sampras supo retirarse en lo más alto -su último partido como profesional fue la final del US Open 2002, que además ganó ni más ni menos que frente a Agassi-, la decadencia de Federer se nos está haciendo muy penosa. Roger lleva dos años prácticamente en blanco, encadenando lesiones, operaciones y recuperaciones que no acaban de llegar a buen puerto. ¿Quiere eso Nadal o quiere darse un último homenaje y acabar con esto cuanto antes?

En ese sentido, la clave no la encontraremos en enero ni en febrero sino a partir de mayo. ¿Estará el pie de Nadal listo para deslizar como siempre sobre una superficie más beneficiosa para las extremidades inferiores como es la tierra batida? ¿Seguirá al nivel o incluso un punto por delante del resto de sus rivales? Igual que Federer estuvo a un punto de ganar Wimbledon en 2019, con casi 38 años, yo sigo viendo a Nadal como favorito para Roland Garros 2022 con 36. Si él también se ve a ese nivel, todas las decepciones que veamos en estos meses merecerán la pena.

Vídeo | Ejecuta un saque tan extraño como único en el mundo del tenis

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