Y de repente el Real Madrid es aspirante a todo... también en Europa

Raúl Rioja
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Esto del fútbol es tan cambiante que un gol en el descuento pasa a cambiar absolutamente todo. Que se lo digan al Real Madrid y su Champions de Lisboa. Pero vayamos a esta temporada, a ese gol en Alemania ante el Gladbach que puso el 2-2 y le permite a los blancos ser ahora primeros de grupo. Y cómo cambia el panorama de serlo a no serlo, de pensar en el Bayern a hacerlo en el Atalanta.

Implica mucho, muchísimo, clasificarse para los octavos como líder. El equipo blanco ha pasado de verse con un pie fuera de la competición y sin depender de sí mismo tras la sonrojante derrota ante el Shakhtar a meterse como primero gracias a un convincente triunfo que le hace estar en el Bombo 1. Y estar en él implica que en octavos, nada de Bayern, Liverpool, PSG o Juventus, el rival será Oporto, Leipzig, Atalanta o Lazio. Complicados, nadie lo duda, pero más que deseables, quizás salvo los alemanes, viendo el resto de rivales.

Luka Modric celebra el gol que le hizo al Borussia Monchengladbach y que después fue anulado (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
Luka Modric celebra el gol que le hizo al Borussia Monchengladbach y que después fue anulado (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)

Pues sí, es imposible no ilusionarse de repente con la temporada del Real Madrid, porque lo cierto es que cada vez que hay una gran noche, el equipo responde. Se vio en el Camp Nou, en el doble duelo ante el Inter y en el Pizjuán ante el Sevilla. Y de nuevo ante el Borussia Mönchengladbach en una final con aroma a trampa. Cuando la exigencia es máxima, juegan los que tienen que jugar y el equipo responde aun asolado por las bajas. Y es por ello que, con un rival no de la máxima exigencia en octavos... se puede incluso soñar con algo grande en Europa. Quién lo iba a decir hace unos días.

Aunque lo realmente importante es la imagen que dio el Madrid ante el Gladbach, cómo todas las piezas encajaron en el partido más completo de la temporada y en mucho tiempo. Imposible no soñar con cosas grandes con el actual Luka Modric, que muestra una versión parecida a la del que fue el mejor centrocampista del mundo. Y su pareja con Kroos, dominadora con Casemiro como coche escoba. Es decir, el trío que dominó hace no tanto el fútbol continental. Soñemos con un último baile suyo.

Faltan aún muchas cosas arriba, sobre todo pegada. Era un partido para haber marcado al menos cuatro o cinco goles, pero se ven ciertos brotes verdes, sobre todo con un Rodrygo cada vez más decisivo desde la banda derecha. Y, sobre todo, falta regularidad, es importante ahora no relajarse en los partidos ligueros. Aunque antes viene el Atleti este sábado, nada menos que el duelo entre el campeón y el líder. Otra final, esta vez en la Liga. Y este Madrid no juega las finales, las gana.

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