Florentino Pérez no aprendió nada de los "Zidanes y Pavones"

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Real Madrid's president Florentino Perez gestures as he attends his team's training session at the Parc des Princes stadium in Paris on February 14, 2022 on the eve of the UEFA Champions League round of 16 first leg football match between Paris Saint-Germain and Real Madrid. (Photo by FRANCK FIFE / AFP) (Photo by FRANCK FIFE/AFP via Getty Images)
Flotrentio Pérez debe plantearse el modelo de plantilla que quiere para el Real Madrid. FRANCK FIFE/AFP via Getty Images

El Real Madrid es un equipo aferrado a las tradiciones, al que las cosas le han ido razonablemente bien incluso en este período algo convulso. En tiempos en los que el Ajax se paseaba por el Bernabéu, las ligas se escapaban ante el Levante de turno y los fracasos en Copa se sucedían, el Madrid ha seguido manteniendo determinadas señas de identidad que han hecho que el barco siguiera adelante... y que siguiera a buen precio, que no es poca cosa. Ahí estaban Courtois, Benzema, Modric, Kroos y Casemiro como figuras reconocibles de equilibrio. Ahí estaban entrenadores expertos en manejar vestuarios como Zidane y Ancelotti. Ahí estaban las remontadas épicas, la entrega sin matices y la conexión con la grada. Dos ligas -doy la de este año por hecha- en cuatro años sin Cristiano no es para tirarse de los pelos, precisamente.

Otra cosa es el fútbol. El fútbol no ha sobrado. Hemos visto versiones superlativas de Modric, de Courtois, de Benzema o incluso de Vinicius. Hemos visto oleadas de entusiasmo llevarse por delante al París Saint Germain o remontar partidos imposibles en cualquier campo. Pero, siempre, ha dado la sensación de ser un equipo limitado. Un equipo bien trabajado y que sabe a lo que juega, pese a toda la palabrería en sentido contrario, pero que le cuesta mucho dominar y que apela en exceso al 0-1, al 1-2, a la aparición estelar de cualquiera de sus jugadores diferenciales.

Ahí, quizá esté el problema. El Madrid se ha querido renovar muchas veces, pero no acaba de conseguirlo. En un momento dado, allá por 2017, pareció que este sería el equipo de Asensio. En 2018, Isco estuvo superlativo. A partir de ahí, han llegado los Odegaard, Jovic, Rodrygo, Vinicius, Militao... además de la generación de oro que ganó la Youth League en 2020. Sin embargo, en cuanto falló Benzema este domingo en el derbi contra el Barcelona, ¿qué nos encontramos? Un equipo perdido, sin autoridad y con Nacho de lateral izquierdo achicando agua con más pena que gloria.

El Madrid ha hecho una gestión económica brillante en los últimos años. Eso se tendrá que ver claramente en el futuro, aparte de en la remodelación del Bernabéu, que barata no ha sido. Ahora bien, esos 225 millones de euros gastados en Hazard y Bale para que jueguen diez partidos al año cada uno duelen mucho. Está muy bien fichar a estrellones -a galácticos, que diría aquel- por muchísimo dinero, y puede que la historia se repita este verano con Mbappé y Haaland... pero construir un equipo requiere de una clase media que ahora mismo el Madrid no tiene... o no con la suficiente profundidad.

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El Madrid es un equipo que, cuando la cosa va mal, te pone a Mariano en el campo, y, cuando va aún peor, te mete a Lucas Vázquez. Parte del problema es la escasa confianza de los entrenadores, de acuerdo, porque, por ejemplo, Camavinga, cuando salió, jugó un partido bastante aceptable. Desbordado, como todos, pero luchador y con cierto sentido en el ataque. En los Camavingas, en los Alabas, en los Militaos está el futuro del Madrid y no hacen falta tres sino muchos más. No es que sea imposible tirar de estrellas mundiales (Modric, Benzema, Courtois) y recambios dudosos (Vázquez, Mariano, el propio Nacho). La cosa puede salir bien. Pero saldrá mejor si en vez de gastarte cientos de millones en dos o tres jugadores, lo haces en varios de un alto nivel competitivo.

Aquí, la comparación con el Barcelona es absurda porque el Barcelona ha pagado unos traspasos y unos sueldos siderales por jugadores de los que ha tenido que ir desprendiéndose y todo para ganar una Copa del Rey en tres años. Ahora bien, es indudable que, durante este mercado de invierno, Laporta ha sabido paliar unas carencias que el Madrid ha decidido seguir dejando expuestas. Aubameyang era un fichaje caro y muy discutible. Aquí, de hecho, lo hemos discutido ampliamente. Pero ha salido bien. Hacía falta ese delantero centro que arrastrara defensas y generara espacios y fuera a la vez capaz de asociarse con sus compañeros.

Ferran Torres fue otro fichaje muy caro y en ocasiones errático... pero el chico está en todas partes, es una fuente inagotable de peligro y entusiasmo. Adama Traoré parece haber caído un poco en el olvido, pero cumplió en la transición, cuando había que pasar de un equipo perdedor sin alma a un equipo que renunciaba a rendirse. El Madrid, mientras, no fichó a nadie. Y ahí sigue, tirando, ojo. Sigue primero en la liga con una cómoda ventaja y está en cuartos de final de la Champions, que jugará ante un Chelsea en plena zozobra.

El asunto es si Florentino va a apostar por un futuro de Mbappés y Nachos o va a apostar por una amplia clase media rejuvenecida. El Madrid dispone de cientos de millones para fichar, y alguna estrella caerá porque es normal que así sea... pero no puede dejar que el resto de la plantilla dependa de esa estrella como dependió ayer de Benzema. Que todo se caiga cuando ese referente tenga una molestia muscular... y que se caiga de esa manera. El Madrid necesita titulares como Camavinga y Alaba y suplentes que ahora mismo no tiene. Y, sin eso, las ligas caen igual -aunque ojo a este Barcelona en los próximos años- pero la hegemonía europea ante los transatlánticos ingleses va a costar mucho más.

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