Las excusas de equipo pequeño en el Real Madrid no cuelan

Sergio Ramos camina cabizbajo con los brazos en jarras delante de una grada en la que se ve un escudo del Chelsea
Sergio Ramos lamentándose tras un gol del Chelsea. Foto: Glyn Kirk/AFP via Getty Images.

Las semifinales de la Champions League se resolvieron ayer con el partido de vuelta de la segunda eliminatoria, en el que el Chelsea derrotó al Real Madrid que se antoja hasta escaso para lo visto sobre el césped de Stamford Bridge. Esta victoria de los londinenses se suma al empate a 1 visto en Valdebebas el martes de la semana pasada para dar un marcador global de 3-1. Por tanto, serán los azules quienes viajarán a Estambul para protagonizar una final totalmente inglesa el próximo día 29 contra el Manchester City.

En rigor, el resultado no es demasiado abultado, si bien las "sensaciones", ese intangible tan impreciso que en el fútbol moderno da para justificarlo casi todo, apuntan a que los londinenses fueron superiores desde el principio, sobre todo en el plano físico, y a que los madrileños no tenían muchas armas más allá de alguna posible genialidad puntual de sus estrellas. Ese es precisamente el argumento al que se están agarrando los defensores de la causa blanca. "El Madrid da lo que tiene y no le alcanza", titula la crónica del Marca. "Se va sin rechistar", apunta el As.

Los argumentos van en el mismo sentido, y en cierto modo no les falta razón. La plantilla española está muy debilitada después de haber sufrido incontables lesiones y ha llegado al momento crucial de la temporada con algunos jugadores (Modric, Kroos) agotadísimos tras el sobreesfuerzo de todo el año, otros como Ramos recuperados a marchas forzadas y muy lejos de su mejor momento de forma, e incluso algunos que en condiciones normales serían titulares indiscutibles, como Carvajal, fuera de la convocatoria por sus dolencias.

Ante tal panorama, no faltan los seguidores blancos que justifican la derrota alegando que en tales circunstancias era imposible rendir mejor. Y más cuando enfrente estaba el Chelsea, uno de esos "clubes-estado" tan denostados por el respaldo económico ilimitado del magnate ruso Abramóvich. Ahí es cuando el discurso, una vez más, empieza a chirriar.

Mason Mount celebra un gol detrás de Sergio Ramos, agachado con aire abatido.
Mason Mount (centro) celebra el segundo gol del Chelsea entre jugadores del Real Madrid. Foto: Darren Walsh/Chelsea FC via Getty Images.

Porque no: por mucho que se empeñen, no es creíble que sea precisamente el Real Madrid el que proteste porque sus rivales tienen mucho dinero. Sobre todo porque de eso los blancos no andan ni mucho menos escasos. Incluso pese a la pandemia del coronavirus que ha mermado las ganancias de todo el planeta fútbol, el año pasado los merengues fueron capaces de generar 698 millones de euros, tal como afirma Deloitte.

Según esos datos, en todo el planeta solo hay otro equipo que maneje más, y es el Barcelona. Para encontrar al Chelsea hay que irse hasta el octavo escalón de la lista y recortar la cantidad de efectivo hasta los 470 millones. Así que es más que evidente que los madrileños no pueden ampararse en asuntos financieros para justificar su inferioridad en esta ocasión.

Porque además, aunque fuera cierto (que no lo es), se trataría de una actitud tremendamente hipócrita por su parte. Porque, estando como están ellos en posición ventajosa en términos monetarios con respecto a otros equipos a los que superan en presupuesto con holgura abundante, siempre se han negado a aceptar esta como la razón de que sus triunfos sean más habituales. A quien alegara algo parecido sistemáticamente le respondían tildándole de llorón y afeando su mentalidad de equipo pequeño.

El madridismo más bien debería hacer autocrítica y examinar en qué se ha gastado, o más bien derrochado, su inmensa fortuna. Sin ir más lejos: al propio rival del ayer, el mismo Chelsea, los blancos le quitaron a Eden Hazard, gran estrella de los blues y de rendimiento digamos que muy discreto en España, pagando una cifra obscena que se estima en 160 millones de euros. ¿Sus características no eran las adecuadas para el Real Madrid? ¿No se ha sabido gestionar su talento? Ese debate interno le correspondería a Zinédine Zidane y a Florentino Pérez.

Eden Hazard luchando por la pelota con Antonio Rüdiger
Eden Hazard (izquierda) intentando superar al defensa Antonio Rüdiger. Foto: Charlotte Wilson/Offside/Offside via Getty Images.

Pero no es, ni mucho menos, el único fichaje multimillonario que ha salido mal. Éder Militão, que solo en los últimos partidos parece que ha empezado a rendir aceptablemente, vino por 50 millones. Los 30 pagados por Odriozola hace ya tres años aún duelen. Vinícius tiene un futuro muy prometedor por delante, pero hasta ahora tampoco ha justificado los 46 millones que costó. Ni parecen muy sensatos los 23 soltados para recomprar a Mariano tras venderlo solo un año antes por 8 al Olympique de Lyon.

¿Por qué hace el Real Madrid todos esos fichajes fallidos y sigue adelante sin mayor problema? Porque se lo puede permitir. Porque es una máquina de generar billetes. Quizás habría que entrar en la ética y la legalidad de según qué trapicheos, porque está bien protestar por los incumplimientos ajenos del fair play financiero pero aquí pocos tienen las manos limpias. En todo caso, reinvertir las ganancias, en principio, no supone ningún problema. A fin de cuentas el dinero está para gastarlo.

Pero lo que resulta más difícil de justificar es que un multimillonario se queje de que otros también son ricos. No se puede decir que el Real Madrid no ha podido con el Chelsea porque su plantilla es superior gracias a la inyección de capital que no para de llegar desde Rusia. Bueno, por poder, se puede decir... a riesgo de que nadie se lo tome en serio y cause una mezcla entre risa y vergüenza ajena.

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