El Real Madrid estará en la final de la Champions tras ganar al City en otro partido para la historia

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Los jugadores del Real Madrid celebran el segundo gol del equipo madridista durante el encuentro correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones que disputan hoy miércoles frente al Manchester City en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Juanjo Martín. (Photo: EFE)
Los jugadores del Real Madrid celebran el segundo gol del equipo madridista durante el encuentro correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones que disputan hoy miércoles frente al Manchester City en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Juanjo Martín. (Photo: EFE)

Los jugadores del Real Madrid celebran el segundo gol del equipo madridista durante el encuentro correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones que disputan hoy miércoles frente al Manchester City en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Juanjo Martín. (Photo: EFE)

Decía Eduardo Galeano que el fútbol es la única religión que no tiene ateos y, le faltó añadir, y menos si eres del Real Madrid. Pasó contra el PSG de Messi, Mbappé y Neymar, pasó contra el Chelsea campeón de Europa y ha vuelto a pasar contra el City de Pep Guardiola.

El equipo de Carlo Ancelotti se volvió a encomendar a todos los santos y cuando nadie creía, cuando todo estaba perdido, cuando solo los más fieles pensaban que ganar era posible llegó Rodrygo para vestirse de salvador y llevar al Madrid a la prórroga con dos goles en los cinco minutos finales.

En el tiempo añadido, Karim Benzema, que estuvo algo desaparecido durante los 90 minutos reglamentarios, provocó un penalti que se encargó de transformar de forma magistral.

La cara de Guardiola, siempre tan expresiva, parecía la del protagonista de una película en la que, después de un plano corto, dice “os preguntaréis cómo he llegado hasta aquí” y la cuestión es que nadie se lo podría explicar con cierto sentido.

El conjunto blanco llegaba a la cita más importante del año en volandas de una afición entregada a la épica de las grandes noches del Santiago Bernabéu, esas de las que suelen alardear los más viejos del lugar y que este año se han convertido casi en burocracia, en un día más en la oficina.

En frente el City de Pep Guardiola, el entrenador que más veces ha ganado al Real Madrid en casa, como si eso, con este Madrid entregado a la causa, significase algo. Como si Rodrygo, a sus 20 años, supiese algo de aquel 2-6 cuando el de Sampedor entrenaba al Barça.

Por mucho que se trate de explicar, nadie puede entender cómo el conjunto de Ancelotti se ha plantado en la final de París cuando, en el 89, perdía 1-0. Ya en la prórroga, el Real Madrid activó el modo Champions y se hizo uno con una afición que siempre creyó que era posible.

Porque nadie es capaz de explicar cómo el City falló dos ocasiones clarísimas ante un imponente Courtois, que volvió a vestirse de santo; porque nadie puede explicar cómo un equipo como el de Guardiola pudo encajar dos goles en 3 minutos.

Porque nadie que no sea del Real Madrid puede explicar que, a veces, el fútbol es cuestión de fe y ahí es imposible igualar a este equipo.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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