El Real Madrid eleva a arte el vicio de tirar Ligas

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Sergio Ramos gesticula después de encajar el primer gol ante el Levante. (Foto Mateo Villalba/Quality Sport Images/Getty Images)
Sergio Ramos gesticula después de encajar el primer gol ante el Levante. (Foto Mateo Villalba/Quality Sport Images/Getty Images)

Brazos en jarra, futbolistas cabizbajos, ruedas de prensa cargadas de tópicos y testosterona y vuelta a empezar. El Real Madrid ha elevado a arte el vicio de lanzar Ligas a la basura cuando tiene los partidos de cara ante rivales más o menos asequibles al dispararse en su propio pie. Si bien en los últimos 15 años le ha tocado luchar contra un extraterrestre hiperegular que actúa como una apisonadora competitiva en el día a día llamado Leo Messi, la capacidad del equipo blanco de poner en bandeja de plata el trofeo liguero merece ser estudiada.

Con 4 Ligas en el zurrón de las últimas 15 disputadas, al Real Madrid le ha faltado la cultura del esfuerzo en el día a día. La de demostrar la misma concentración y entrega que en las grandes noches de Copa de Europa pese a estar con menos focos en el campo. Un concepto que Zidane ha tratado de resaltar en esta temporada al reconocer que “para mí la Liga es lo más importante, la liga son 38 partidos y la Champions League 12 ó 13”.

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Sin embargo, al francés le está costando imprimir en la plantilla este pensamiento, por lo que después de levantar el vuelo tras un mal comienzo, en la última semana ya ha perdido 5 puntos ante dos rivales de la parte baja, como Levante y Celta de Vigo, y llegará al Clásico del Santiago Bernabéu por detrás del peor y más desestructurado Barça de los últimos años.

En este sentido, si observamos el desempeño blanco en las últimos trofeos domésticos, la entidad de La Castellana incluso ha perdido ligas en meses como diciembre, lo que ha hecho que el grupo se desconectase absolutamente de la competición regular y centrase sus esfuerzos en ganar la Copa de Europa para tapar su falta de contundencia en el día a día.

De hecho, si tiramos de antecedentes históricos recientes, así fue en la temporada 2017-18 donde el Real Madrid quedó tercero, por detrás del Atlético de Madrid y a 17 puntos del campeón, el Barça, tras un inició negro con un empate ante el Levante y una derrota ante el Betis en el Bernabéu y tres puntos perdidos ante el recién ascendido Girona a domicilio. Una campaña después y repitiendo la tendencia, el Madrid completaría uno de sus peores años a nivel histórico al situarse nuevamente tercero con 68 puntos y dejar escapar al Barça con 19 puntos de distancia.

De este modo, aún nos podríamos remontar incluso a temporadas más atrás como la 2012-13 en la que el Madrid volvió a estar a 15 puntos del vencedor del trofeo. Una campaña con visos de la 2017-18, ya que los merengues firmaron un inicio horrible que les llevó a sumar 20 puntos en 10 jornadas y a ser terceros a 8 puntos del Barça en el primer tramo liguero.

Es evidente que la Copa de Europa aporta un grado de gloria y pomposidad más alto que la Liga, pero es la competición doméstica la que marca la regularidad, el rendimiento en el día a día y la solidez de un grupo humano al que le ha faltado concentración y entrega para luchar hasta el final. Ahora, el Real Madrid entra en una nueva fase de la temporada, donde cada partido se plantea como una pequeña final y entra en una semana vital para sus aspiraciones ligueras y europeas.

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