Rebajando la alarma sobre el anuncio de una nueva cepa de la gripe con potencial pandémico

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Una pandemia en mitad de una pandemia sería lo peor que nos podría pasar. Pues bien, un artículo publicado esta misma semana habla de un virus de la gripe porcina con el potencial para convertirse en otra pandemia, con más casos de los esperados en China. Leer esta frase da hasta un poco de miedo.

Pero la realidad es más compleja de lo que parece. Y el secreto está en ese “potencial” que tiene el virus G4, que es como lo han llamado, para convertirse en una pandemia. Porque que algo pueda ocurrir “potencialmente” no implica que vaya a ocurrir. Ni siquiera que tenga probabilidades altas de hacerlo.

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Vamos a intentar entender de qué estamos hablando. Desde hace siete años se está haciendo el seguimiento a una variante de la gripe porcina por su alta capacidad infecciosa. Este virus, al que han llamado G4, tiene muchas similitudes con la famosa gripe A o H1N1 de 2009, que también llegó a la calificación de pandemia – aunque nada en comparación con la COVID.

Y claro, no es una buena noticia. Las gripes aviares son especialmente dañinas en el ser humano, ya que nuestro sistema inmune se encuentra desprotegido frente a ellas. Son tan distintas de las gripes que cogemos normalmente, que nuestro sistema inmune no está preparado para enfrentarlas. Y, sin embargo, son capaces de infectarnos.

Además, en el caso de la gripe G4, el virus tiene una secuencia interesante. Es una mezcla de gripe aviar H1N1, pero con genes de gripe de mamífero. Esto le da un mayor potencial – de nuevo este término – pandémico. El hecho de que, cuando un cerdo está infectado por más de una cepa de virus de la gripe, estas “intercambian” genes, no hace más que complicar la cosa.

Así que tenemos un virus que puede causar graves problemas en humanos, con un genoma que lo hace peligroso para los humanos, y creciendo en la población de cerdos del país del mundo con más cerdos del planeta, que es China. ¿Y no es para preocuparse?

De momento, y es importante remarcar el “de momento”, no es para preocuparse. Porque es cierto que el virus tiene potencial para causar una pandemia, pero para eso tiene que mutar, y además hacerlo en una dirección concreta: tiene que permitir el contagio de humano a humano.

Porque de momento no hay ningún caso demostrado de contagio entre personas del virus G4. Se conocen, y se ha realizado un seguimiento muy exhaustivo, de algunos casos de humanos infectados por esta gripe porcina. Pero en todos los casos se trataba de trabajadores de explotaciones porcinas, y han sido “vías muertas”: ellos se han infectado y han superado la enfermedad sin infectar a ningún otro ser humano.

Sin esta capacidad de pasar de un ser humano a otro, de que exista infección comunitaria, no podemos temer una pandemia. Y ahora es el momento de explicar eso de “potencial” pandémico: este virus tiene una probabilidad mayor que otros de mutar hacia el contagio entre humanos. Pero las probabilidades son muy bajas, tanto que los propios autores del trabajo las consideran ínfimas.

Pero es mayor que en otros virus relacionados, y si lo hace tiene una capacidad de infección, un número reproductivo – la cantidad de individuos que un contagiado genera, un término que por desgracia nos es familiar a raíz del coronavirus – elevado. Pero la probabilidad de que ocurra es muy, muy baja.

Entonces, ¿a qué viene tanto revuelo? Pues igual es el contexto de pandemia en el que vivimos. Tal vez sea el habernos encontrado tan de golpe con el coronavirus lo que haga que este artículo, que en cualquier otro año no habría pasado de ser una curiosidad, esté recibiendo atención.

Primero, los científicos. Especialmente los virólogos y epidemiólogos, que llevan tiempo siendo los protagonistas de una extraña versión del cuento de “Pedro y el lobo”: ellos informan del potencial que tienen ciertas enfermedades, salen las noticias y se toman medidas, y al final no pasa nada. La siguiente vez que advierten, se les hace menos caso. Recordemos la pandemia de gripe A y la epidemia de ébola. Pero cuando llega una pandemia de verdad, les volvemos a escuchar. Ellos no dicen nada distinto. Simplemente, les hacemos más casos.

Por otra parte, tenemos a China. Porque este virus está, de momento, contenido en China. Y, de manera merecida o no, el gobierno chino ha visto su imagen muy dañada por el coronavirus. Esta vez no van a cometer el mismo error, y dan tantos datos como sea necesario y explicaciones más allá de lo exigible.

Y por último, no nos engañemos, estamos nosotros. Hace un año, poca gente habría prestado atención a un artículo como el publicado. Que artículos de esta naturaleza se publican todos los años, y varias veces cada año. Pero claro, ahora leemos “potencial pandémico” y nos asustamos, cuando hasta hace seis meses no le prestábamos atención.

De momento, no tenemos que preocuparnos de que nos llegue una nueva pandemia, en este caso de gripe. No se puede descartar, pero parece muy poco probable. Eso sí, seguir escuchando a los científicos, epidemiólogos, virólogos y especialistas en infecciosas, y tratar de aprender a “hablar su idioma”, debería ser algo que nos deje la pandemia.

Me enteré leyendo aquí.

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