El lío en el que se puede meter Suiza con un referéndum tipo Brexit cuando los británicos cumplen 4 años de incertidumbre

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Este 23 de junio de 2020 se cumplen cuatro años desde que los británicos votaron en referéndum su marcha de la Unión Europea. El Brexit ganó por un estrecho margen y provocó un terremoto político en el país. Desde entonces se han producido dos elecciones generales y ha habido tres primeros ministros en el cargo (David Cameron, Theresa May y Boris Johnson) que no han conseguido alcanzar ningún acuerdo con la Unión.

Una muestra de la dificultad de abandonar a los socios comunitarios tras más de cuatro décadas de unión. Un camino que quizás transite Suiza próximamente, que también puede modificar su relación con Europa de prosperar el referéndum previsto.

Carteles en apoyo a la iniciativa por una inmigración moderada en Suiza. (Photo by FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)
Carteles en apoyo a la iniciativa por una inmigración moderada en Suiza. (Photo by FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)
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El Gobierno ha convocado para el 27 de septiembre una consulta vinculante que plantea poner fin a la libre circulación con los países de la Unión Europea. Pese a que Suiza no forma parte de la UE, mantiene una relación cercana debido a una decena de tratados de colaboración que han establecido unas relaciones ventajosas para ambas partes en materias como la ciencia, la seguridad, la agricultura y el tráfico aéreo.

El país alpino también pertenece al espacio Schengen, por el que varios países de Europa eliminaron los controles fronterizos y permitieron que los ciudadanos pudieran circular libremente siempre que hayan entrado regularmente por una frontera exterior o residan en algunas de las naciones que han aplicado el convenio.

El plebiscito, que se iba a celebrar el pasado mes de mayo, tuvo que ser suspendido por el coronavirus y ha sido impulsado por una iniciativa popular que ha recibido el apoyo de los sectores derechistas del país. Empezó a gestarse en 2018 y ha terminado saliendo adelante gracias a la recogida de firmas, que han permitido la celebración de un referéndum.

Los conservadores de la Unión Democrática del Centro, el partido con mayor presencia en el Parlamento, han mostrado su respaldo a esta ‘iniciativa por una inmigración moderada’, mientras que el Gobierno se ha opuesto.

Su ministra de Justicia e Interior, Karin Keller-Sutter, ha alertado que este proyecto “amenaza la prosperidad del país” al alejarlo de la Unión Europea en un momento en el que es necesario aumentar sus relaciones comerciales para hacer frente a la pandemia.

La larga historia de referéndums de Suiza

Suiza tiene una larga tradición de referéndums y por eso pueden salir adelante plebiscitos aunque el Ejecutivo no esté a favor. Tal y como revela Sistema en Crisis, se suelen juntar varias consultas en el mismo día y cada año se celebran un máximo de cuatro días de votaciones federales.

Hay cuatro tipos de referéndum en el país: obligatorio, facultativo, por iniciativa popular y de contraproyecto. En el caso del primero, es imposible cambiar la Constitución sin que pase la ley por el refrendo del pueblo, por lo que cualquier proposición parlamentaria referida a tal fin implicará inmediatamente la celebración de una consulta.

En el caso del segundo, sirve para ratificar cambios legislativos. Cualquier ley del Parlamento puede ser sometida a plebiscito reuniendo 50.000 firmas o las peticiones de ocho cantones en los primeros 100 días desde la publicación del acta de la nueva ley.

En lo que se refiere al de iniciativa popular, que es además al que pertenece la eliminación del espacio Schengen, para su convocatoria son necesarias 100.000 firmas y una vez que se alcanzan debe convocarse el referéndum, que es lo que ha hecho el Gobierno pese a su desacuerdo.

Referéndum en Suiza en 2014 sobre el sueldo mínimo. (FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)
Referéndum en Suiza en 2014 sobre el sueldo mínimo. (FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)

Finalmente, el de contraproyecto es un caso particular del anterior. En el caso de que el Parlamento presente un contraproyecto (algo que en esta ocasión no ha ocurrido), se hace un doble plebiscito en el que los ciudadanos aprueban o rechazan cada una de las propuestas, la parlamentaria y la ciudadana, pudiéndose aprobar o rechazar ambas o solo una de ellas.

El ejemplo británico

Así pues en apenas tres meses el país decidirá si pone restricciones o no a la circulación de europeos por su territorio. En este contexto, la experiencia británica puede servir como ejemplo. Estos cuatro años han revelado que no es nada sencilla la marcha, aunque parece claro que no es la misma relación la que tenía Reino Unido como miembro de pleno derecho que la que tiene Suiza, que pertenece a la Asociación Europea de Libre Comercio.

Más allá de la volatilidad política que han sufrido los británicos, conviene recordar también que primero el Brexit y después el coronavirus han relegado otros temas importantes como el sistema sanitario, las desigualdades o la educación.

Manifestantes proeuropeos protestan contra el Brexit en Londres. (Wiktor Szymanowicz/Barcroft Media via Getty Images)
Manifestantes proeuropeos protestan contra el Brexit en Londres. (Wiktor Szymanowicz/Barcroft Media via Getty Images)

Las negociaciones entre la Unión y el Reino Unido están siendo duras y sacando a la luz algunos asuntos difíciles como la frontera de Irlanda del Norte, quebradero de cabeza británico y que podría tener una legislación más similar a la de la Unión que a la del resto del país pese al Brexit.

El 31 de enero de 2020 fue el último día de los británicos perteneciendo a la UE, aunque ahora se está produciendo un periodo de transición de 11 meses en el que el país seguirá integrado en las estructuras europeas y deberá negociar con sus antiguos socios una nueva relación bilateral, que incluya un tratado comercial. Un camino largo de más de cuatro años que puede servir como aviso para navegantes a Suiza de cómo es la vida lejos de la Unión.

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