La bomba de Fernando Alonso

La Libreta de Van Gaal
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Toyota's Spanish driver Fernando Alonso reacts after the neutralisation of the race due to strong winds during the Stage 10 of the Dakar 2020 between Haradh and Shubaytah, Saudi Arabia, on January 15, 2020. - Dakar debutant Fernando Alonso, the two-time former Formula One champion, lost more than an hour after double rolling his Toyota, an accident that saw the Spaniard carry on driving with no windscreen. (Photo by FRANCK FIFE / AFP) (Photo by FRANCK FIFE/AFP via Getty Images)
Fernando Alonso, el de la canción de Melendi. (Foto: Franck Fife / AFP)

¿Recuerdan a ese individuo que se les acercó la semana pasada cuando estaban haciendo cola tranquilamente en la panadería? O quizá fue en la frutería, como me pasó a mí. Se me quedaron grabadas sus palabras, que iba repitiendo con siniestro estusiasmo al oído de cada miembro de la fila:

—¡Fernando Alonso vuelve a la Fórmula 1, tal y como adelantó Ponseti!

El sujeto, por si aún no lo han deducido, es el ‘community manager’ de la Cadena Ser. Después de escribir diez millones y medio de tuits para adjudicar la primicia a la emisora una vez confirmado el regreso del piloto a Renault, cayó en la cuenta de que aún había españoles ignorantes que no serían capaces de atribuirles el ‘scoop’ y se pasó al autobombo analógico. Como respuesta, la mayoría de mis vecinos impostaban una sonrisa para ocultar su terror o fijaban la vista en el cajón de los tomates de rama mientras fingían no oírlo. Yo fui el único que se animó a entablar contacto y hasta conversación con él: “El próximo martes tengo previsto escribir en Yahoo sobre el tema. Lo llevo siguiendo desde el primer día”.

El 2 de julio, José Antonio Ponseti entró de urgencia en ‘La ventana’ para contar una noticia. Y, a diferencia de cuando Manu Carreño irrumpió en el mismo programa unas semanas antes, no se trataba de una noticia contada por otra emisora el día anterior. “Fernando Alonso va a estar sentado en el equipo Renault. Se anunciará probablemente la próxima semana”, dijo Ponseti, de forma atinada, como se pudo comprobar sólo unos días después.

La noticia, eso sí, tenía “una segunda parte” que, en palabras de Ponseti, es donde estaba “la bomba”, donde se iba a “liar realmente parda”:

“Renault me ha confirmado que no quieren que [Daniel] Ricciardo esté sentado en el coche desde ya. La propuesta a Fernando es que lo antes posible, no va a ser en esta primera carrera porque es este domingo [5 de julio], pero que lo antes posible se siente en el coche. Si lo anuncian y llegan, en la próxima [12 de julio, anteayer]. No hablamos de 2022 ni de 2021, que también, pero en las próximas semanas podríamos verle pilotando un fórmula 1”.

Tras la noticia, Alonso publicó un tuit dando a entender que lo que contaba la Ser no era cierto. Al menos en parte.

Tras el fichaje de Alonso por Renault, en ‘El partidazo de Cope’ —o sea, en la competencia de la Ser— preguntaron al piloto por el desmentido, así como quien no quiere la cosa: “Salió como una noticia muy cierta de que me unía a Renault esta semana, incluso sustituyendo a Ricciardo en 2020, y era simplemente imposible que pudiera correr en este 2020. No tenía intención yo ni la tenía el equipo”.

Aquella noche, Alonso atendió también a Onda Cero y a la propia Ser. En ‘El larguero’, Manu Carreño esquivó la “segunda parte” de la primicia de Ponseti. Con Alonso delante, regateó eso que iba a hacer que se “liara parda”. “¿Y este año qué vas a hacer?”, se limitó a preguntarle. Alonso le dijo que “las 500 Millas de Indianapolis son el gran objetivo de 2020”. O sea, lo del tuit. “Bienvenido de nuevo. Se hará un poco larga tu vuelta hasta 2021”, le despidió Carreño, sin más, renegando en silencio del bombazo. Esta vez, al menos, no ha sido una fakexclusiva. Normal que pusieran al ‘community manager’ a trabajar a destajo. Aun sin bomba, que no falte el autobombo. Lo importante no era que Alonso volvía, sino que Alonso volvía “tal y como adelantó” la Ser. Bueno, “tal y como” ya hemos visto que no exactamente. A día de hoy.

Ayer volví a preguntar en la frutería por nuestro hombre. Según me dijo el dueño, aún volvió por allí un par de veces más para informar a los rezagados. En su última visita antes de desaparecer, dejó dicho: “Quedaros [sic] espectantes [sic]”.

Y “espectantes” estamos.

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