El renacer de Santi Cazorla, de no poder andar a convertirse en el cerebro de España

Gerard Moreno y Santi Cazorla celebran el gol del ariete del Villarreal tras la asistencia del centrocampista. (Foto Quality Sport Images/Getty Images)
Gerard Moreno y Santi Cazorla celebran el gol del ariete del Villarreal tras la asistencia del centrocampista. (Foto Quality Sport Images/Getty Images)

El fútbol avanza a una velocidad de vértigo, devora momentos, acumula recuerdos y arrasa con todo a su paso en un instante. La carrera de Santi Cazorla no es una excepción. Lo que sí es extraordinario es cómo se ha rehecho de una situación límite tras superar un interminable calvario de operaciones y lesiones.

Pocos podrían imaginar que, tras ser advertido con que “debería estar satisfecho si podía volver a caminar con su hijo por el jardín” por médicos ingleses durante su tiempo en el Arsenal, el futbolista asturiano se convertiría en el mejor centrocampista de la selección española.

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Cazorla representa una ‘rara avis’ dentro del balompié, no solo por su carrera, sino por lo que representa su figura dentro del terreno de juego. Es muy difícil observar a jugadores con tal precisión, visión de juego y grado de acierto en la toma de decisiones, pero aún es más complicado encontrar a un centrocampista de su calibre que domine tan bien ambos pies. En largo y en corto, su rango de pases es sencillamente delicioso.

Tras una pasada campaña donde se convirtió en el líder del Villarreal, ahora pretende dar un paso más en su carrera mientras mantiene esa regularidad con el equipo de Javi Calleja. Así, se está erigiendo como una parte esencial de la selección española. El último miembro de la generación de los ‘locos bajitos’. Como demostró ante Rumanía, el actual motor del conjunto valenciano es también el centrocampista que comanda los ataques del combinado nacional.

Con 35 años en el horizonte, Cazorla ordenó las piezas del tablero con una maestría ejemplar. Primero, pese a partir como falso extremo desde la banda izquierda, se juntó en corto con José Luis Gayà para desarbolar el sistema defensivo rival mientras dejaba la responsabilidad de aportar profundidad al lateral. Luego, cuando el defensa del Valencia encontraba situaciones de 1vs1, Cazorla empezó a buscar en largo a través del pase diagonal a Gerard Moreno. Como resultado, Rumanía jamás pudo detectar al talentoso centrocampista español que regó el césped con su talento.

El nivel de Santi Cazorla está demostrándose tan alto, que el futbolista asturiano ha dejado de ser visto con condescendencia para dejar paso a la admiración más absoluta. Por ello sale ovacionado de coliseos como el Camp Nou o el Wanda Metropolitano entre otros. No es casualidad que el gran público se rinda ante el ejemplo de superación que representa el centrocampista.

Seguramente ni el Cazorla más optimista se esperaba esta situación, pero se lo ha ganado a pulso sobre el campo. Tras dos años sin entrenar y cuatro sin ir convocado con España, el cerebro del Villarreal se postula como una pieza de alto valor añadido para una selección huérfana de líderes tras varios años de abandono jerárquico, mientras que representa un ejemplo para los futbolistas que atraviesan una racha complicada a causa de la lesiones. La Eurocopa 2020 ya espera a Santi Cazorla.


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