La resiliencia de Adrián San Miguel, una historia digna de Sylvester Stallone

Goal.com

Al grito de “Adrián”, al más puro estilo de Rocky en la saga protagonizada por Sylvester Stallone, celebró Jurgen Klopp el triunfo del Liverpool en la Supercopa de Europa 2019. Una final emocionante y marcada por la actuación de Adrián San Miguel (Sevilla, 1987). El portero se convirtió en héroe en la tanda de penaltis y ha protagonizado una historia que a Stallone le podría servir para escribir otra saga cinematográfica. 

El portero no lo ha tenido fácil para hacerse un hueco en la élite y a sus 32 años recibió el mayor premio de su carrera. Siete antes, ya con 25, una edad tardía para un canterano pero no para un portero, Adrián San Miguel logró dar el salto al primer equipo del Betis en la temporada 2012-2013. Una expulsión de Casto frente al Málaga y la ausencia de Goitia en el banquillo, le valió para debutar aunque el Betis acabó encajando un severo correctivo de 4-0 en La Rosaleda. 

A pesar de la abultada derrota, Adrián se ganó el favor de Pepe Mel y ya no abandonó la titularidad del Betis en toda la temporada en un curso que acabó siendo histórico y en el que Betis logró volver a clasificarse para la Europa League más de un lustro después. Las paradas de San Miguel fueron decisivas para ello y ya demostró estar hecho de una pasta especial para sobreponerse a las críticas, especialmente, tras su aciago primer derbi ante el Sevilla en el que se equivocó en el primer gol. 

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Con sólo un año de contrato, el Betis tenía ante sí la oportunidad de blindarlo con un contrato importante. Adrián sólo pidió que le pagaran lo mismo que a Andersen, el internacional danés que  los verdiblancos ya habían fichado para el próximo curso. El club no aceptó esta postura y Adrián se marchó al West Ham pero siempre se mostró abierto a regresar al Benito Villamarín algún día. 

Adrián
Adrián

En Inglaterra, el sevillano se ganó el cariño de la afición del West Ham durante cinco temporadas en las que acabó disputando 150 partidos a pesar de que en algunos cursos tuvo la competencia de otros porteros como Randolph, Joe Hart o Fabianski pero siempre acabó ganándose el favor de los distintos entrenadores que pasaron por el banquillo Hammer. 

En Inglaterra, Adrián nunca perdió de vista a su Betis, que sin él regresó a Segunda para resurgir de nuevo de la mano de Lorenzo Serra Ferrer y Quique Setién, que lo volvieron a llevar a Europa. Cada Martes Santo, el portero también se traslada sentimentalmente a Sevilla para vivir la salida de su hermandad del Cerro del Águila. El portero pasaba la tarde pegado al ordenador para vivir el día grande de su barrio en la Semana Santa sevillana y nunca faltaba su mensaje de agradecimiento a los medios de comunicación locales por acercarle a Londres su devoción por la Virgen de los Dolores, cuyo rostro aparecía en la toalla que le acompañó la noche del miércoles en Estambul y que aferraba tras la tanda de penaltis. 

Este verano acababa contrato con el West Ham y los verdiblancos iban a vender a Pau López, la ecuación parecía destinada a devolverle al Villamarín y a su ciudad pero el fútbol no suele parecerse a las matemáticas. Pau se marchó a la Roma pero el Betis, gracias a los informes de Diego Tuero, el nuevo preparador de porteros que ha llegado de la mano de Rubi, se decantó por fichar al joven Dani Martín, gran promesa del Sporting y campeón de Europa Sub-21 con España. 

Mientras seguía buscando equipo, Adrián comenzó a prepararse en solitario entrenándose en las instalaciones de la Unión Deportiva Pilas, el club de una localidad del Aljarafe sevillano situada a 29 kilómetros de la capital y que compite en Primera Andaluza. Como muestra de agradecimiento por permitirle entrenarse, el portero envió una carta al club y un cheque para que adquirieran material deportivo. Ante su frustrada llegada al Betis y con el cierre del mercado de la Premier cerca, el portero se abrió a la posibilidad de llegar al Real Valladolid, que finalmente ha reforzado su portería con la llegada de Lunin, cedido por el Real Madrid. 

Sin embargo, la salida de Mignolet del Liverpool le abrió a Adrián la puerta de Anfield Road, la casa del campeón de Europa. El sevillano estaba destinado a estar a la sobra de Alison Becker, uno de los mejores porteros del mundo pero sólo unos días después de su fichaje, el brasileño se lesionó y el portero español pudo debutar ante el Norwich y le abrió la puerta a ser titular en la primera final europea de su carrera, una noche que jamás olvidará. 

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