La revancha de Messi: cómo fueron los días de Leo desde la semifinal Brasil - Argentina en la Copa América

El astro argentino volverá a ponerse la 10 ante el clásico rival, contra quien explotó y sufrió una dura suspensión.
El astro argentino volverá a ponerse la 10 ante el clásico rival, contra quien explotó y sufrió una dura suspensión.

Una noche, Lionel Messi se cansó de masticar bronca. El pibe callado, retraído, que pocas veces se había visto desbordado, explotó contra la injusticia. No fue la derrota ante Brasil ni la eliminación de la Copa América en semifinales. Fueron las formas. Y con un destinatario de toda la rabia: CONMEBOL. Este viernes se cumplirán 136 días. Y la 10 de la Selección argentina vuelve a su dueño desde hace más de una década, justo delante del Scratch, con sed de revancha.

"Se cansaron de cobrar boludeces durante toda la Copa y hoy no le cobraron un penal a Otamendi. Ojalá la CONMEBOL haga algo, pero no creo porque la maneja Brasil". Como en aquel gol histórico a la Verdeamarela en Nueva Jersey, Leo encaró, apuntó y disparó. "Hubo penales pelotudos y hoy ni siquiera fueron al VAR. El árbitro no fue justo, nos faltó el respeto con el arbitraje", completó. Las palabras no caerían nada bien en Luque.

Cuatro días después, Argentina jugaba por el agridulce tercer puesto ante Chile, el verdugo de las dos ediciones anteriores. Se esperaba un duelo caliente, pero todo se desdibujó cuando, en un forcejeo típico y normal con Medel, ambos fueron expulsados. Se la cobraron. La quinta Copa América de su carrera finalizaba con una roja. Pero él también se la cobró y plantó a la dirigencia sudamericana, al no ir a buscar su medalla de bronce

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A partir de esa jornada, comenzó la política para evitar una sanción que podía ser cualquier cosa. Desde un año y 10 partidos oficiales, hasta lo finalmente negociado: tres meses por sus declaraciones "fuera de lugar", un partido oficial por la expulsión. Esta vez no se la pudieron cobrar. Nadie gana con Messi afuera y, mucho menos, enfrente. El veredicto fue la tregua.

Mientras tanto, jugó su rol de capitán en otro lugar: el de respaldar a Lionel Scaloni como nadie lo había hecho. Y logró su objetivo, con la ratificación de su coterráneo para que afronte las Eliminatorias. Mientras tanto, la Albiceleste disputó un total de cuatro amistosos, de los cuales empató dos (contra Chile y Alemania) y ganó los otros dos (goleadas a México y Ecuador), logrando lo que el DT buscó durante su año de proceso: consolidar un grupo confiable, joven y con proyecto a largo plazo. 

¿Y Messi? No fue el mejor semestre de la Pulga en Barcelona, aquejado por las lesiones musculares que solamente le permitieron jugar 11 de los 16 encuentros que disputó el equipo que, por ahora, conduce Ernesto Valverde, cada vez más resistido, sobre todo por el juego cuando falta su estrella. Lo que nunca falta es su cuota goleadora, ya que acumula ocho en La Liga y uno más en Champions League. 

Argentina recupera a su conductor, a su figura, a su goleador histórico y al que, esa noche de Belo Horizonte, se consagró como líder que se cansa de las injusticias.

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