Rhea Ripley, la bestia despiadada que rompe estereotipos en el wrestling femenino

Antonio Gil
·4 min de lectura
La luchadora Rhea Ripley muestra su furia durante el Wrestlemania 37 de la WWE.

En plena ola de despidos de luchadores de la WWE, algunos con bastante peso en el pasado de la empresa y otros con un futuro presuntamente prometedor, aterriza en la compañía de lucha libre más importante del mundo un auténtico buldócer llamado Rhea Ripley. Una australiana con una planta imponente, dispuesta a destrozar a cualquiera que se interponga en su camino.

La división femenina de la WWE lleva un tiempo sin asentarse, como si estuviese sobre arenas movedizas. Talento joven que viene y va, pero no acaba de afianzarse en la empresa. Cameos y apariciones esporádicas de leyendas para dar que hablar e impulsar a las jóvenes. Y ahora un cambio generacional importante. El Wrestlemania 37 fue el escenario en el que tres estrellas emergentes han tomado el mando. Una de ellas es Rhea Ripley. La nueva y flamante campeona de Raw ha llegado a la élite de la lucha libre con sólo 24 años y mucho por delante.

“Está siendo una locura. Una auténtica locura. Es extraño. Tengo la sensación de que no sólo estoy creciendo profesionalmente como luchadora, sino también como ser humano. Sólo tengo 24 años, pero he crecido mucho en los últimos años. Me estoy haciendo más fuerte y me emociona ver hacia dónde está yendo mi carrera y cómo puedo destrozar básicamente a cualquier”. Estas palabras de Ripley tras vencer en el evento más importante del año en la WWE hablan por sí solas, y además son la culminación a una trayectoria espectacular.

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Una carrera imparable

Con sólo 17 años empezó a labrarse su futuro en los circuitos independientes de su Australia natal, para firmar con la WWE a los 21. La marca de formación NXT fue su primera toma de contacto con la lucha libre totalmente profesionalizada. Cambió radicalmente de look y se convirtió en la chica mala de la compañía, así como la cara visible de la división europea de la empresa, coronándose como la primera campeona de NXT UK, en el Reino Unido. Muchos vieron en ‘exilio’ a Europa un paso atrás en su carrera, pero Rhea Ripley lo entendió como una oportunidad para coger carrerilla.

No tardó más de un año en volver a desembarcar en Estados Unidos y a finales de 2019 regresó a NXT por la puerta grande. Con su ropa de cuero, sus plataformas, sus tachuelas y pinchos, su maquillaje gótico… La versión femenina y del Siglo XXI de Kurgan, el temible villano de Los Inmortales, se autoproclamó aspirante al título de la marca y la representó junto a otras luchadoras en la invasión de NXT en Smackdown, el segundo escalafón de la WWE. Antes de acabar el año, el 28 de diciembre, se llevó el cinturón de campeona y se convirtió en la primera mujer en obtener los títulos de NXT (USA) y NXT UK. Poco más de un año después, en 2021 comenzó a atemorizar a las estrellas de Raw y consiguió el cinturón de campeona en Wrestlemania. Ahora se dispone a seguir masacrando rivales desde su trono. “Tengo mucha hambre. Cada vez más. De hecho tengo que controlarme para no hacer fuera de la WWE lo que hago en ella y no ir a la cárcel”, bromea (¿o no?) en una entrevista para Revolver Mag.

La persona detrás del personaje

Pese a su aspecto sanguinario, detrás de Rhea Ripley se esconde Demi Bennett, una amante de Dragon Ball y la música metal, en especial Papa Roach, mucho más ‘humana’ que su alter ego wrestler, pues esa mole que destroza rivales (de poca estatura) en el ring se queda en el 1.71 de altura sin plataformas ni atrezo. Eso sí, su constante obsesión con el entrenamiento físico la ha convertido con los años en una bestia. Sólo hay que echar un vistazo a los vídeos del canal de YouTube que tiene junto a su pareja y también wrestler Demetri ‘Action’ Jackson para darse cuenta del trabajo que hay detrás de un personaje que se humanizó al máximo tras su éxito en Wrestlemania.

“Fue una locura. Al cruzar el telón y ver a la multitud y lo emocionados que estaban todos…”, Rhea Ripley confiesa que rompió a llorar al volver tras bambalinas. “Todos mis sueños se estaban haciendo realidad. Logré algo para lo que había trabajado durante mucho tiempo. Intenté que no se notase diciéndome a mí misma que no llorase, pero luego miré a Edge y le vi con lágrimas en los ojos. Me asintió con la cabeza y me envió un guiño, y no pude controlarlo”.

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