En el Real Madrid van a volver loco a Rodrygo

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David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images

El mundo del fútbol vive en la incertidumbre en la que se mueve la propia sociedad estos días ante las noticias se siguen produciendo en torno al Coronavirus. La Liga española debe decidir en breve si se paran las competiciones profesionales, como ya han hecho las que dependen de la Federación de Fútbol (la Segunda B, Tercera y resto de categorías amateurs), pero la actualidad del Real Madrid sigue dando mucho que hablar.

Tras la derrota ante el Betis, la situación del equipo blanco está que arde y quizás por eso ha pasado algo desapercibida la historia de Rodrygo. Uno de los fichajes del año, el brasileño ha caído en desgracia en las últimas semanas, pero es que el club no parece estar manejando su situación de la forma adecuada.

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Con sólo 19 años y recién llegado al fútbol europeo, Rodrygo ha vivido ya todos los vaivenes que puede sobrellevar un futbolista profesional, con la salvedad de que a él le ha tocado superar esos episodios en poco más de seis meses y a una temprana edad.

Porque dado que el Real Madrid pagó 45 millones de euros por su traspaso, la presión la iba a tener asegurada pasara lo que pasara. Como ocurrió con Vinicius Jr. el año pasado y ocurrirá la temporada que viene con Reinier de Jesús, la inversiones en estos precoces talentos brasileños por parte del conjunto blanco vienen acompañados de una gran expectativa. De ellos se espera que rápidamente se conviertan en la nueva sensación del fútbol mundial, y cuando esto no ocurre las dudas empiezan a aflorar.

Irina R. H. / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images
Irina R. H. / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images

Con Rodrygo esta temporada la situación se ha enfatizado en los picos de la locura, la positiva y la negativa. Porque al contrario que Vinicius, que apuntaba mucho pero fue progresando poco a poco sin llegar a tener actuaciones de crack, pero tampoco dejar dudas de que tenía cabida en el equipo, Rodrygo explotó en cuanto se le dio la oportunidad. Su irrupción en La Liga fue espectacular, anotando un golazo ante Osasuna nada más saltar al campo. Semanas después, firmó un hat-trick en la Champions League contra el Galatasaray —palabras mayores.

A partir de entonces alrededor de Rodrygo se empezó a crear un aura de optimismo que incluso dejó en la cuneta al propio Vinicius, el niño prodigio de la temporada anterior. Mientras el ex del Flamengo se hundía en los confines más oscuros del banquillo blanco, Rodrygo se presentaba como una excelente opción a la desgana de Gareth Bale en ataque.

Sin embargo, poco a poco, el ruido que generó ex del Santos fue amainando. Sus actuaciones fueron siendo cada vez más pobres, con partidos verdaderamente insulsos en los que el chico no propuso más que pases horizontales y ningún atisbo de regate. Marcó un gol de manera magistral en la tanda de penaltis de la final de la Supercopa de España, espoleado por Toni Kroos, demostrando su inmensa calidad, pero más allá de eso, no volvimos a tener noticias del brasileño.

Zidane le dejó en la grada tres partidos seguidos, y lo siguiente que se supo de su suerte era que Raúl le había convocado para el Castilla. De lo alto de la montaña rusa, Rodrygo pasó rápidamente a lo más bajo, aunque se lo tomó con filosofía y firmó un partidazo con un gran gol incluido. El problema fue que su celebración le valió la segunda amarilla, por lo que la expulsión le costó no poder ser de la partida ante el Barcelona en el Clásico.

Quality Sport Images/Getty Images
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Claro, su concurso en dicho partido no estaba ni mucho menos asegurado, aunque contra todo pronóstico el entrenador francés sí le llamó para el partido ante el Betis tras no ser convocado por Raúl para enfrentar al Coruxo el sábado con el filial. En la derrota en Sevilla no jugó ni un minuto y se rumoreaba que este próximo fin de semana volvería a competir con el Castilla, pero la suspensión de la división le cortó esa vía de escape de una situación inaudita.

La más que posible suspensión de los partidos de Primera División seguramente le ahorrarán horas de ansiedad al chico ante la eventualidad de haberse visto fuera de la lista, pero el club debería tomar cartas en el asunto y definir claramente cuál es el rol que quieren que juegue Rodrygo en la plantilla. Este constante ir y venir no puede ser beneficioso para él como profesional, y menos a una edad en la que los jugadores necesitan minutos de juego, sí, pero sobre todo estabilidad.

El último mes el club blanco entero ha dado claras señales de estar sumido en un caos, pero tal vez ni siquiera los pésimos resultados sean un ejemplo tan claro como el de la situación actual de Rodrygo, que parece estar a caballo entre el primer equipo y el filial, aunque en realidad da la sensación de que ni Zidane ni Raúl acaban de apostar plenamente por él.

Rodrygo es un diamante por pulir y la prioridad de todos en el Real Madrid debería ser justamente esa, sacar lo mejor de un talento tan grande como el del brasileño. La forma de actuar con él en las últimas semanas no es la adecuada y corren el peligro de que el chico acabe desquiciado y desilusionado.

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