Rodrygo y Vinicius: Tan iguales, tan distintos

VI Images via Getty Images
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El partido del Real Madrid ante el Osasuna será recordado en el futuro como el primero que resolvieron las dos perlas adolescentes que el club fue a pescar, con ojo clínico, al Brasileirao. El 2-0 en el Bernabéu ante Osasuna, en una jornada en la que Zinedine Zidane llevó a cabo una rotación masiva, desató el estado de optimismo en el madridismo de cara al derbi del sábado que viene, pero además hizo las delicias de Florentino Pérez, que vio como sus dos perlas, Rodrygo y Vinicius, los chicos de los 90 millones, solucionaban la papeleta con dos verdaderos golazos.

Habrá quien, sin ni siquiera verlos jugar, deslice que ambos futbolistas están cortados por la misma tijera, y quizás no iría del todo mal encaminado. Tan parecidos son en algunos aspectos que hasta juegan en la misma posición, por lo que compiten directamente por un puesto.

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Pero, a la vez, los dos brasileños no podían ser más diferentes.

Rodrygo tiene 18 años y ante Osasuna hizo su debut oficial con el Real Madrid. El ex del Santos entró mediada la segunda parte sustituyendo a Vinicius y marcó un golazo antológico en su primera pelota. El control orientado fue de una belleza espectacular, su conducción, su recorte y su disparo ajustado al segundo palo presentaron en sociedad a un futbolista en el cual el club ha puesto muchas esperanzas.

Antes de esa fulgurante aparición, Vinicius entró en el once titular como uno de los ocho cambios con respecto al partido ante el Sevilla el domingo pasado.

Burak Akbulut/Anadolu Agency via Getty Images
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Al ex del Flamengo no parecía salirle nada. Los controles se le perdían, no conectaba con sus compañeros y ni siquiera encaraba a los rivales en la banda. Tan aciaga era su noche que el Santiago Bernabéu se impacientó con él e incluso le pitó. Quizás lo hiciera con razón, pues tras la irrupción de Vini el año pasado en la etapa de Santi Solari al frente de la primera plantilla, su rendimiento este año ha bajado muchos enteros.

Tras el encuentro Vinicius confesaría que lo ha pasado muy mal, que no se ha estado divirtiendo en el terreno de juego. No marcaba desde marzo de este año, por lo que cada partido que iba pasando sin que viera puerta se convertía en un pedrusco que añadir a su pesada maleta. Son situaciones difíciles de llevar, pero a los 19 años, todo se magnifica mucho más en nuestras cabezas.

Por eso cuando el brasileño sacó un latigazo de derecha pasada la primera media hora del encuentro que se coló por la escuadra de Rubén, no pudo hacer mucho más que arrodillarse y romper a llorar.

No cabe duda que Vinicius se ha autoimpuesto una presión para nada recomendable a un chico de su edad. Los focos de la temporada pasada quizás le cegaron un poco y sentirse el redentor de todos sus compañeros era un papel al cual no quería rehuir. Pero las cosas no le estaban saliendo bien. Zidane no le tiene como un jugador esencial, por lo que le da minutos con cuentagotas, ante lo que Vinicius ha reaccionado intentando hacer la guerra por su cuenta cada vez que agarra la pelota. Sus fallidos regates y su preocupante falta de gol tenía a la afición con la mosca detrás de la oreja, por eso su golazo le habrá quitado un peso de encima.

Quality Sport Images/Getty Images
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Y es ahí donde se ve la mayor diferencia entre Rodrygo (un año menor que Vinicius) y su compañero. Mientras el internacional absoluto por Brasil se ha ido encerrando en si mismo, tornando su situación en un sinvivir y perdiendo la sonrisa, el exjugador del Santos ha demostrado ser todo arrojo y personalidad.

Rodrygo fue el descarte de Zidane el fin de semana antes del partido ante el Sevilla, por lo que también se perdió el partido del Castilla. Un jugador de los más prometedores de Europa en la grada, después de haber pagado 45 millones por él, y tener los minutos que necesita para desarrollarse como futbolista.

Pero en lugar de sofocarse, Rodrygo se ha hecho gala de madurez con la situación, no ha levantado la voz y ha demostrado cuando ha debido que se merece que le den mucha más bola. Tras su gol no hubo lágrimas, ni de pena ni de felicidad. Gesto serio, celebración con rabia, pero comedida. Se nota que el chico tiene algo especial.

Esa es quizás la mayor diferencia que tiene con respecto a Vinicius. Aunque sea un año menor, Rodrygo parece ser mucho más maduro y preparado mentalmente para los complicados vaivenes del fútbol profesional.

Los dos tienen grandísimas cualidades, y mientras Vinicius tiene un cuerpo mucho más apropiado para la práctica del deporte, Rodrygo necesita adecuar su físico a las necesidades del fútbol Europeo. Eso sí, cada vez que toca la pelota, lo hace con criterio, con clase, se le nota una fina calidad táctica. Vini, por su parte, es todo velocidad y potencia, por lo que a veces parece mucho más atolondrado con la pelota en los pies. Es un diamante en bruto al cual se debe pulir. Rodrygo ya ha llegado pulido.

Por más que quieran meter a ambos en el mismo saco, son quizás más las diferencias entre ellos que las similitudes. Ambos están en edad juvenil, son grandes proyectos de estrella, brasileños, y atesoran un potencial futbolístico enorme.

Quality Sport Images/Getty Images
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Ese potencial en Vinicius parece infinito y sólo necesita un apoyo que le ayude a entender la situación en la que está en este momento de su carrera. El ex rubronegro necesita trabajar con alguien que sepa pulir sus virtudes. Su potencial es infinitamente mayor que el de Rodrigo, pero debe intentar sacarlo a la luz para demostrar que puede ser parte de la elite futbolística.

Por su parte Rodrygo es la tranquilidad, la confianza. Al joven no le ha pesado para nada su debut y en su forma de jugar se divisa un jugador de época.

Quizás Rodrygo haya demostrado tener un gran cabeza sobre sus hombros a las primeras de cambio, y una humildad inaudita para aceptar su situación, mientras Vinicius estás más pendiente de qué se dice de él, algo que acaba por definir su estado de ánimo.

Así son Rodrygo y Vinicius, tan iguales y tan diferentes. Uno más preparado para la batalla del día a día, el otro más preocupado de su cuenta de Instagram. Pero eso sí — nadie duda que ambos puedan llegar muy lejos, y si es en el Real Madrid mejor.

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