Roman Zozulia y por qué en España es peor tildar de nazi que de chimpancé

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Un aficionado coloca una bandera nazi durante un partido hace una década en España (Getty Images)
Un aficionado coloca una bandera nazi durante un partido hace una década en España (Getty Images)

Ojalá los estadios entendidos como foros abiertos de crispación, de discriminación y de injurias gratuitas tengan las horas contadas, porque el precedente de este domingo en el Campo de Fútbol de Vallecas ha sido vergonzoso por los insultos y bochornoso por el contexto. El evento pasará a la historia como el primer partido que se suspende por los improperios del público a un jugador. La víctima fue el futbolista ucraniano del AlbaceteRoman Zozulia, a quien un sector de la afición del Rayo Vallecano le llamó “nazi” con algún que otro calificativo extra. Nunca antes las ofensas de los aficionados habían repercutido de tal manera en un encuentro; y nunca es nunca. 

Sekou Gassama es delantero senegalés de la UD Almería que, como el Rayo y el Albacete, también milita en Segunda División. Mientras calentaba este domingo en la banda del Estadio Fernando Torres durante el encuentro ante el Fuenlabrada, un aficionado le increpó por su raza y el ariete se encaró con él. En la Segunda División B, el Cultural Leonesa se medía al CD Tudelano como visitante, también en esta jornada. El delantero belga de raza negra, Andy Kawaya, recibió los insultos de parte de la afición del club navarro. El speaker del estadio se vio obligado a llamar la atención a los incitadores y el árbitro no incluyó ni una sola línea sobre lo sucedido en el acta. Ambos encuentros siguieron su curso sin demasiados sobresaltos.

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El listado de veces que el fútbol español, y no hablemos del internacional, ha vivido episodios homófobos, racistas etc, darían para escribir varios libros. Sin embargo, al menos en España, nunca antes se había dejado de jugar un partido por tales improperios. Si hay algo que ha quedado claro tras la suspensión en el descanso del Rayo-Albacete es que llamar nazi a un jugador está peor considerado que llamar chimpancé a otro. O sea, que la ideología que una persona decide tener - en el supuesto en que Zozulia sea partidario de la tendencia nacionalsocialista - debería salvaguardarse con mayor esmero que el color de la piel de otra persona a la que precisamente la doctrina nazi desprecia.

Roman Zozulia celebra un gol con el Albacete. (Getty Images)
Roman Zozulia celebra un gol con el Albacete. (Getty Images)

La sociedad española tiene elementos racistas que no sólo expresan su tendencia en los estadios de fútbol, sino en el día a día con comentarios y actitudes que forman parte de la normalidad. Para proteger las expresiones violentas de este tipo, el Código Penal, recoge los delitos de odio en su artículo 510.  

“Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”.

Sobre esta base, en mayo de 2019, la Fiscal General del Estado, María José Segarraemitió una circular dirigida a los fiscales del Estado con una novedad interpretativa de esta norma. 

“Una agresión a una persona de ideología nazi, o la incitación al odio hacia tal colectivo, puede ser incluida en este tipo de delitos [de odio]”, se leyó en una de sus páginas.

Según este texto, los nazis quedan catalogados como posibles víctimas de un delito de odio por razones ideológicas. Es decir, que el que sea nazi, lo que implica denigrar con su ideal, o con violencia verbal o física a otras razas, religiones, maneras de pensar, tendencias sexuales e incluso a personas discapacitadas, recibe un trato de víctima por aquellos a los que les da por catalogarlos de nazis. ¿Cómo puede estar encuadrado el nazismo entre los delitos de odio cuando es una filosofía que promueve el odio?

Jugadores del Kayseri Erciyesspor protestaron por el plátano que tiraron a Dani Alves. (Getty Images)
Jugadores del Kayseri Erciyesspor protestaron por el plátano que tiraron a Dani Alves. (Getty Images)

La contradicción es tan notable como la de suspender el primer partido de la historia del fútbol español por tildar de nazi a un jugador de fútbol - que aún no ha desmentido la mayor - en lugar de proteger a colectivos muchos más vulnerables. Han existido centenares de oportunidades para que un partido dejara de jugarse en el momento en que se ha catalogado a un jugador de homosexual de manera despectiva, o cuando se ha imitado el sonido de los chimpancés o tirado un plátano; incluso, se ha llegado a amenazar con abusar sexualmente a una mujer jueza de línea desde el graderío. Pero nada de eso ha sido motivo suficiente, no solo para que dejara de rodar el balón, sino para que el club de la víctima y sus rivales, el árbitro o las máximas instancias de La Liga y de la Federación se plantaran. Pero ahora sí, con Zozulia no ha habido dudas, sin embargo, a Sekou y Kawaya se les convence para que hagan oídos sordos y sigan su camino. Se les incita, desde su club hasta los máximos estamentos, a que aguanten estoicos el chaparrón de insultos.  

Es necesario hacer autocrítica y dejar de normalizar situaciones que no lo son. Porque expresiones como “me tienes negra”, “no seas marica”, “trabajo como un negro”, “sudaca”, “panchito”, “gitanada…”  forman parte del subconsciente. Eso es un problema y es la base propia de la estupidez de los más violentos, de aquellos que trasladan estos convencionalismos a actos de odio mucho más perceptibles, e incluso también sirve como justificación inconsciente para que la máxima exponente judicial en España no cobije como se debe a colectivos que realmente lo requieren y que quedan minusvalorados desde el momento en que son incluidos en el mismo saco de aquellos que tienen ideologías opresoras

Ojalá el episodio del Rayo-Albacete siente un precedente a la hora de proteger a otros grupos que necesitan mucha más empatía que el nazismo, porque lo contrario sería vergonzoso. Que sirva, al menos, para que todos aquellos que no actuaron antes lo hagan ahora; porque motivos, sobran. 

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