Romper y reconciliarse una y otra vez: ¿Un hábito positivo o dañino?

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Miley Cyrus y Liam Hemsworth en febrero de 2019, en Beverly Hills, California. [Foto: Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)
Miley Cyrus y Liam Hemsworth en febrero de 2019, en Beverly Hills, California. [Foto: Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)

Crónica de una muerte anunciada. Así habría definido Gabriel García Márquez la relación de Miley Cyrus y Liam Hemsworth. La pareja, que se conoció durante el rodaje de “La última canción”, ha roto en infinitas ocasiones. Su historia de amor y desamor ya dura diez años, una década plagada de idas y venidas, enfados y reconciliaciones que podría haber llegado a su fin – o quizá no.

Su modelo de relación, sin embargo, no es único. Dicen que donde hubo llamas, cenizas quedan, por lo que no debe extrañarnos que las idas y venidas sean relativamente comunes en las parejas. El 37 % de las parejas que viven juntas y el 23 % de los matrimonios reconocen haber roto y haberse reconciliado, según reveló un estudio publicado en la Journal of Social and Personal Relationships. A este tipo de relación se le conoce como parejas intermitentes o cíclicas. La pregunta del millón es: ¿tienen esperanzas o solo están prolongando la agonía?

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Los motivos de separación y reconciliación más comunes

El 48 % de las parejas han roto y se han reconciliado al menos una vez. [Foto: Getty]
El 48 % de las parejas han roto y se han reconciliado al menos una vez. [Foto: Getty]

Cada pareja es distinta. Pero los motivos que conducen a la ruptura no difieren mucho. Las parejas intermitentes se separan por la distancia emocional que se ha establecido, porque uno de los miembros violó la confianza del otro o por una incompatibilidad general que se manifiesta a través de peleas frecuentes, según un estudio publicado en la revista Social Psychological and Personality Science. La infidelidad fue la causa de ruptura en el 38 % de los casos.

Sin embargo, a pesar de las emociones negativas y el deterioro de la relación, el 49 % de las personas que consideraron la separación seguían experimentando sentimientos encontrados sobre su decisión. Esa ambivalencia predice la posibilidad de volver a conectar tras una separación.

Ese mismo estudio reveló que solemos retomar una relación porque somos optimistas y esperamos que nuestra pareja cambie, por la inversión emocional que hemos realizado, los compromisos familiares contraídos y el temor a la incertidumbre que sobreviene tras una separación. De hecho, el 66 % de las personas reconocieron que mantienen su relación de pareja debido a la intimidad y la dependencia que han desarrollado a lo largo del tiempo.

El costo de los ciclos de rupturas y reconciliaciones

Las relaciones intermitentes suelen generar inseguridad, incertidumbre y angustia emocional. [Foto: Getty]
Las relaciones intermitentes suelen generar inseguridad, incertidumbre y angustia emocional. [Foto: Getty]

Darse una segunda oportunidad – o una tercera – no siempre es dañino, a menos que se hayan producido problemas serios en la relación, como un comportamiento abusivo. El problema sobreviene cuando los motivos de reconciliación no son los adecuados.

No es conveniente retomar una relación únicamente porque no nos apetece estar solos, porque tenemos miedo a no encontrar a alguien más o porque echamos de menos los hábitos construidos juntos. La excusa de que más vale un mal conocido que un bueno por conocer no nos llevará muy lejos en una relación de pareja.

Hay personas que se sienten tan incómodas con los cambios y la incertidumbre que, aunque la relación haya terminado mal, prefieren volver a lo conocido. Así caen en un ciclo tóxico de rupturas y reconciliaciones. De hecho, las parejas intermitentes reconocen que experimentan un mayor grado de incertidumbre sobre el futuro de su relación y se sienten menos satisfechas, en comparación con aquellas que mantienen una relación estable, según una investigación realizada en la Universidad Estatal de Kansas.

Cada ruptura y los problemas que la anteceden implica que la pareja se sumergirá en etapas cíclicas de conflictos marcadas por la tensión y la angustia emocional, algo que termina pasando factura a nivel psicológico y físico, provocando un gran desgaste personal. Las peleas y discusiones también suelen dejar heridas emocionales que escuecen y pueden tardar mucho en sanar.

Además, cada separación puede ser un duro golpe para la persona, dejándola con un sabor de fracaso en boca que puede dañar su autoestima. Cuando esas separaciones y reconciliaciones se convierten en la norma, podemos sentir que vivimos en una montaña rusa emocional, como si no tuviéramos ningún control sobre lo que ocurre, lo cual genera una incómoda sensación de incertidumbre e inseguridad.

Debemos tener en cuenta que, si la relación no funcionó la primera vez, algo tiene que cambiar para que funcione la segunda vez. Si nada cambia, reaparecerán los mismos conflictos que dieron pie a la separación, lo cual conducirá a un círculo vicioso en el que nos arriesgamos a hacernos más daño.

Todas las segundas oportunidades no son malas

Los errores del pasado pueden usarse como catalizadores de un cambio positivo. [Foto: Getty]
Los errores del pasado pueden usarse como catalizadores de un cambio positivo. [Foto: Getty]

Aunque lo más sensato suele ser mantenerse alejado de una vieja llama que decidimos extinguir, algunas personas deciden darse una segunda – o tercera oportunidad. Siempre que exista amor y un compromiso con el cambio, la reconciliación podría funcionar o incluso fortalecer la pareja. Famosos como Justin Timberlake y Jessica Biel o Pink y Carey Hart se han dado segundas oportunidades que parecen haber llegado a buen puerto, formando una familia sólida.

Si estás valorando dar una segunda oportunidad a tu ex pareja, es importante que seas totalmente honesto/a contigo mismo/a. Examina tus motivos. Evalúa por qué rompiste la relación y qué ha cambiado. Pregúntate qué será diferente esta vez y habla sobre ello con tu pareja. Exprésale tus temores y dudas, así como tus sueños y expectativas.

Es fundamental que cada miembro entienda y esté dispuesto/a a trabajar para solucionar los problemas que causaron la ruptura. También es importante que ambos estén dispuestos a perdonar los errores del otro y que dejen ir el resentimiento. Debe primar la voluntad de perdonar, crecer y evolucionar.

Una reconciliación puede funcionar si ambas personas se han tomado el tiempo necesario mientras estaban separadas para trabajar en sí mismas y resolver sus problemas, inseguridades y conflictos. Si ha pasado el tiempo suficiente desde la ruptura y ambos han cambiado, el escenario es más prometedor. Después de todo, las parejas más resilientes y unidas no son aquellas libres de conflictos y problemas, sino las que han sabido usarlos como catalizadores para el cambio positivo.

Volver, volver, volver… ¿Hasta cuándo?

A veces hay que poner punto final. [Foto: Getty]
A veces hay que poner punto final. [Foto: Getty]

Liberarse de una relación de pareja infeliz no es una tarea sencilla, y se vuelve más difícil cuando existe una dependencia - sea del tipo que sea. De hecho, todo indica que una vez que se instaura un ciclo de rupturas y reconciliaciones, es muy complicado salir del mismo.

El 48 % de los matrimonios que se han separado y reconciliado ya lo habían hecho mientras salían. Esto revela que los ciclos de rupturas y separaciones durante el noviazgo o la convivencia predicen ese mismo comportamiento en el matrimonio. Es probable que esos ciclos se repitan porque la pareja ha convertido la evasión en su herramienta para “afrontar” los problemas.

No cabe duda de que a veces es necesario darse un tiempo. Tiempo para reflexionar, estar a solas y aclarar las ideas y sentimientos. Pero si las separaciones se convierten en la norma y generan un profundo malestar emocional, hay un problema de base que es necesario solucionar de una vez y por todas.

Debemos tener claro que algunas relaciones es mejor dejarlas enterradas en el pasado. Tal es el caso de las relaciones tóxicas o abusivas ya que estos obstáculos suelen ser más difíciles de superar, a menos que se cuente con la ayuda de un profesional. Una separación duele. Sí. Pero muchas separaciones duelen todavía más.

Antes de volver con tu ex, es conveniente que tengas citas contigo mismo/a. Es probable que necesites reencontrarte y pasar tiempo a solas. Así podrás estar seguro/a de que no retomas la relación por simple costumbre, dependencia o miedo a la soledad. Solo cuando eres una persona completa, puedes amar completamente. Al decir de Carl Gustav Jung, “tu visión se volverá más clara solo cuando puedas ver dentro de tu corazón”. Y para eso necesitas tiempo contigo.


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