Ronda Rousey es la respuesta a las críticas de ‘hipersexualización’ a la WWE

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La luchadora de la WWE Ronda Rousey se dirige al ring portando su cinturón de campeona de la división femenina de la compapía de lucha libre profesional más importante del mundo. (@BleacherReport)
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La leyenda de Ronda Rousey en las artes marciales mixtas (MMA) parece ya muy lejana, y lo es. Más todavía después de que la excampeona de la UFC y medallista olímpica en judo desembarcase en la lucha libre profesional. En la WWE marcó un antes y un después, convirtiéndose en una de las caras más visibles de la compañía. Llevó su técnica individual pulida en los tatamis al ring y se erigió como una de las ‘tipas duras’ de la empresa y una de las favoritas del público… hasta que en 2020 desapareció de golpe y porrazo. Ahora los rumores de un posible regreso se han disparado y su vuelta al cuadrilátero es tan ilusionante como necesaria para una WWE que necesita desmarcarse del sambenito de ‘hipersexualización’ de la lucha libre que se le está empezando a colgar.

En agosto de 2019, Ronda Rousey sufrió un percance durante el rodaje de la serie televisiva 9-1-1. La luchadora se pilló con una puerta y se rompió el dedo corazón y varios ligamentos de su mano izquierda. Un aparatoso accidente que la apartó del ring durante un tiempo y la hizo replantearse su día a día. ‘Rowdy’ encontró en esta situación el momento perfecto para pensar seriamente en formar una familia y buscó quedarse embarazada junto a su pareja, el peleador de MMA Travis Browne, y un tiempo más tarde, en septiembre de 2021, llegó su primera hija. Todo esto después de que Ronda reconociese en una entrevista que ya estaba cansada de la dinámica de viajes de la WWE y dejase caer que no tenía demasiadas intenciones de regresar a la acción. Era su decisión tan respetable por todos como dolorosa para sus fans. Los mismos que ahora se aferran (nos aferramos) esos dimes y diretes que la colocan subiéndose de nuevo al ring.

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Nos son pocos los que esperamos con los brazos abiertos a Ronda. Normalmente, una luchadora se toma alrededor de un año para volver a la acción después de haber sido madre, pero el ejemplo de Becky Lynch, que forzó para regresar antes de tiempo, es una esperanza. Si ‘Rowdy’ hiciese lo mismo que la irlandesa, el Wrestlemania 38, en abril de este año, podría ser una fecha marcada en el calendario. ‘La más dura del planeta’ en el ‘magno evento’. No se puede pedir más.

Hay más de uno que opina que para tener un hueco en el Wrestlemania debería hacer una aparición por sorpresa en el Royal Rumble, el primer evento pay-per-view del año. Un llegar y besar el santo de manual, siendo un special guest de lujo y llevándose la victoria en la ‘Batalla Real’ de mujeres. De ese modo se clasificaría directamente para el ‘magno evento’, pero es muy pronto y demasiado arriesgado, ya que no hay que olvidar que los luchadores ponen en riesgo su integridad física cada vez que salen a la palestra. Y sinceramente, ni falta que le hace a Ronda porque ella podrá regresar cuando quiera y como quiera. Si es en el Royal Rumble, pues de maravilla, pero si no también. Es lo que tienen las estrellas.

Lo que está claro es que la WWE debería apostar por ella, como así parece que está haciendo. Varios medios especializados se tiran a la piscina y hablan incluso de negociaciones avanzadas y la vuelta a las andadas en un feudo que quedó inconcluso con Becky Lynch. De un modo u otro, la mayor empresa de lucha libre profesional necesita a Ronda Rousey.

PHOENIX, AZ - JANUARY 27: Ronda Rousey in her match against Sasha Banks at WWE's 2019 Royal Rumble in Phoenix, Arizona on January 27, 2019. Credit: George Napolitano/MediaPunch /IPX
Ronda Rousey con el cinturón de campeona de la WWE. Foto: George Napolitano/MediaPunch /IPX

Cuando ‘Rowdy’ llegó a la WWE no lo hizo llamando a la puerta, sino derribándola de una patada. Al más puro estilo Stone Cold Steve Austin, aterrizó en la compañía completamente al margen de las reglas y las jerarquías. Se enfrentó Stephanie McMahon, la hija del jefe de todo el tinglado y la esposa del general manager, Triple H. La insultó, la golpeó, la ridiculizó y la pintó la cara en un combate para la historia. Fue la mejor versión femenina posible de una badass con todas las letras. Sin morritos, sin escotes pronunciados ni push-up, sin coqueteos innecesarios con luchadores. Todo lo opuesto a lo que la WWE está buscando con Mandy Rose y su estable Toxic Attraction en NXT 2.0 y por lo que tanto se está criticando a la empresa. Ronda era lo más alejado que uno podía imaginar de la cosificación y sexualización de la mujer en la lucha libre. Por eso la dieron rápidamente el cinturón de campeona. Por eso molaba tanto.

¿Quién quiere un look sexy-tirando-a-erótico cuando tiene a una auténtica bestia descontrolada? ¡Si hasta tuvo que detenerla la policía en uno de sus arrebatos violentos contra la hija del mandamás! Su mera presencia en la WWE acababa (y acabará) con el debate de caras guapas contra luchadoras sobradamente preparadas. Instagram y TikTok ya están llenos de lo primero, pero lo segundo… Para lo segundo necesitamos a esa niña que creció durmiendo abrazada a un peluche de Hulk Hogan y cumplió su sueño de compartir ring con otros mitos a la altura del Hustler. Te necesitamos, Ronda. Y la WWE también.

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