Rosberg afirma que la genética es lo que más influyó para que fuese campeón de F1

Benjamin Vinel
motorsport.com

Después de todo, Keke y Nico Rosberg ganaron el título de Fórmula 1: el padre en 1982 y el hijo en 2016. Según el alemán de 34 años, no es casualidad.

"Simplemente heredé genéticamente de mi padre un talento natural para conducir coches de carreras", dijo Rosberg en un evento organizado por la revista Wired, transmitido por Reuters. "Estoy convencido de que la genética juega un papel importante en esto... Diría que es genética al 66%, trabajo al 33%. O incluso más. En nuestro deporte, está muy claro".

Rosberg ve a Max Verstappen como la prueba perfecta de su teoría. El joven holandés ha ganado ya ocho carreras en F1 con solo 22 años, mientras que su padre Jos participó en 107 carreras de 1994 a 2003. "Su padre fue un piloto con éxito y su hijo también, porque los genes se transmiten", dice Rosberg.

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Algunos pilotos británicos no necesariamente estarán de acuerdo, por ejemplo Lewis Hamilton, seis veces campeón del mundo, cuya familia no estaba muy arraigada con el automovilismo. David Coulthard, quien compitió en Fórmula 1 de 1994 a 2008 y logró 13 victorias, es un caso similar.

"De donde vengo, había más oportunidades de conducir un tractor u ordeñar una vaca que de convertirme en un piloto de Fórmula 1", dijo el escocés a Forbes.

Coulthard creció en el pequeño pueblo de Twynholm antes de ser apadrinado por el tres veces campeón del mundo Jackie Stewart, gracias a buenas actuaciones iniciales en categorías inferiores.

"Me enseñó que para tener éxito a largo plazo, hay que entender cómo trabajar con las personas, cómo pasar tiempo con el técnico de neumáticos, con los ingenieros y con el conductor del camión. Luego hay que ver cómo estas relaciones pueden ser beneficiosas para todo el equipo y aumentar las posibilidades de éxito. En la Fórmula 1, el piloto es el centro de atención, pero son los 1000 miembros del equipo quienes ganan", añade Coulthard.

Quizás Coulthard y Rosberg no estén tan lejos el uno del otro, porque el campeón del mundo 2016 cree que no tiene el egocentrismo que caracteriza, según él, a la mayoría de sus compañeros.

"En general, el piloto de F1 es muy narcisista, está enamorado de sí mismo", dice Rosberg. "Se cree que es el mejor del mundo y que siempre es culpa de los demás. Da una cierta fuerza en este entorno donde millones de personas nos juzgan en todo momento, pero también es una debilidad porque no te cuestionas tanto. Yo fui todo lo contrario: más sensible, menos narcisista. Me cuestionaba todo el tiempo, intentaba progresar paso a paso".



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