Roy Caroll, ex del Manchester United: “Bebía para olvidar"

Miguel A. Sánchez
·2 min de lectura

Roy Carroll, portero de Irlanda del Norte, internacional con su selección que pasó por equipos como el Manchester United, el West Ham, el Derby County o el Olympiakos juega actualmente en el Dungannon de la Permiership norirlandesa. El cancerbero ha concedido una entrevista al Daily Mail y ha hablado abiertamente sobre su experiencia en la élite y sus problemas con el alcohol.

El portero reveló que una lesión de espalda truncó su carrera en 2006, recién fichado por el West Ham, y le retuvo en casa. La falta de actividad le derivó en problemas psicológicos que le llevaron al alcohol. “Poco a poco iba entrando en un agujero más y más profundo. No estaba preparado”, recuerda.

Caroll reconoce abiertamente su adicción. “El alcohol fue mi vía de escape para huir de la depresión. Bebía y me olvidaba, pero al día siguiente las cosas empeoraban y volvía a beber”, explica y añade que nadie sabía nada de sus problemas y “todo el mundo pensaba que era el chico más feliz del mundo”, pero al llegar a casa, se encerraba “en una habitación oscura y bebía mucho”. “Cerraba la puerta y golpeaba la cabeza contra la pared. Bebía para olvidar”, confiesa.

Roy Carroll ha jugado en el Manchester United y en el West Ham | Michael Steele/Getty Images
Roy Carroll ha jugado en el Manchester United y en el West Ham | Michael Steele/Getty Images

La adicción no tardó en llamar la atención de sus seres querido. Su mujer, su familia y sus amigos le convencieron para ir a rehabilitación, aunque él no sentía que tuviera un problema con la bebida. “Ese era mi problema”, afirma.

Los problemas con el alcohol supusieron una baja de rendimiento que le llevó a quedarse sin equipo en 2011. Ahí todo empeoró: “Tenía mucho tiempo libre y mi forma de beber era una locura. Si no hubiera parado, hoy ya no estaría aquí, mi cuerpo no lo hubiera resistido. No me habría suicidad, pero sí habría muerto por la bebida”.

Si no hubiera dejado de beber, estaría muertoRoy Carroll

Afortunadamente, el portero ha conseguido salir adelante y ya lleva diez años sin probar una gota de alcohol. Sin embargo, de vez en cuando tiene ataques depresivos, algo que cree que le perseguirá durante toda su vida.