¿Sabes detectar cuándo te quieren sacar los euros en un bar?

Foto: Getty
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En España somo muy de bares. Hay una cultura muy arraigada que celebra casi todo en un bar tomando una consumición y también comendo pinchos o tapas. Los hosteleros lo saben y por ello lleva a cabo pequeños trucos para que los usuarios consuman más. Hay varios estudios que fundamentan este axioma, por ejemplo, el que realizó la Universidad de Illinois, en Chicago. Según los investigadores una carta bien presentada, con las consumiciones perfectamente escritas y descritas ayuda al cliente a pedir. Es una manera de estimular, de forma sutil, sin necesidad de ofrecer un producto en detrimento de otro. Durante el estudio de campo observaron un aumento en el consumo del producto de aproximadamente un 27%, pero ese aumento no se trasladó al valor del producto, es decir, los comensales no estaban dispuestos a pagar más por el mismo plato.

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En la actualidad, esta práctica está muy extendida, los platos se exhiben en la carta con todos los productos indicados de manera pormenorizada, indicando a su vez el modo de preparación. A este punto podríamos añadir la presentación de los platos por parte de los camareros. Muchos establecimientos han tomado por norma hacer una disertación sobre el modo de elaboración e incluso la manera óptima de ingerirlo, algo que el público ha recibido de manera positiva.

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Otra de las maneras de estimular a los clientes es el precio. Algunos expertos señalan que lo ideal es eliminar el precio de la carta para que el cliente no se deje llevar por el mismo, sin embargo, es un arma de doble filo. Mucha gente se reprime a la hora de pedir por miedo a que la cuenta suba estrepitosamente. Además de suprimir el precio hay otros pequeños trucos, por ejemplo, los decimales. Se ha demostrado que cuando el precio termina en 99 céntimos se considera un producto de menos valor. También sabemos que es preferible no redondear la cifra porque creemos que es más barato, ya que así es visualmente. No es lo mismo 6 euros que 5,95 euros.

La prestigiosa Universidad de Oxford llegó a la conclusión de que lo exótico, étnico y temático vende. Incluir en una carta productos de otros lugares del mundo es un reclamo para aquellos que disfrutan probando cosas nuevas. Un planto en otro idioma llamará la atención de mucha gente curiosa, también es una manera de acercar al cliente a ese lugar que visitó y cuya comida saboreó durante unas vacaciones.

Por último, la Universidad de Leicester estudió el comportamiento de los comensales en restaurantes que disponían de un hilo musical de música clásica. El estudio relacionó directamente esta música con el aumento del consumo y la música pop con la disminución. Esto tiene que ver con los estereotipos sociales de quien consume cada tipo de música, se supone que la ópera y música clásica corresponde más a las élites y que el género pop es más de la juventud, como menos poder adquisitivo, aunque como en todo, no hay normas absolutas.

Además de todo lo anterior lo anterior los establecimientos tratan de estimular a los clientes para que el consumo vaya en aumento. Los aperitivos salados, agua caliente, ofertas irresistibles, e incluso un self service de pinchos son algunos de los trucos. Ante la pericia de los camareros solo nos queda tener los ojos bien abiertos y no dejarnos llevar por nuestras propios impulsos.

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