La salud de Carlos Bilardo: ¿qué enfermedad tiene el ex DT de la Selección argentina?

Goal.com

La salud de Carlos Salvador Bilardo volvió a generar preocupación, luego de que el viernes 26 de junio se confirmara que está infectado de coronavirus COVID-19. El extécnico se encontraba internado en el geriátrico The Senior Home del barrio de Almagro, donde ya se habían registrado un fallecimiento por el virus y otros contagios. En ese momento, el Doctor se había sometido a un hisopado y había dado negativo.

Ahora, tras un nuevo brote de coronavirus en el mismo geriátrico, el entrenador campeón del mundo con la Selección argentina en 1986 se sometió a un nuevo test y esta vez le dio positivo. Ante este panorama, fue trasladado por precaución al Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT) aunque allegados a su familia se encargaron de aclarar, en declaraciones a Télam, que Bilardo presenta "un cuadro general bueno y está totalmente asintomático". El Narigón pasaría 15 días en la clínica y durante la semana volverán a hacerle el test.

El entrenador campeón del mundo con la Selección argentina en 1986, de 82 años, sufre el síndrome Hakim-Adams, una enfermedad neurodegenerativa que le fue detectada a fines de mayo de 2018, cuando debió ser internado de urgencia en la clínica FLENI. Desde aquel momento, el DT fue sometido a numerosas operaciones y quedó en tratamiento constante para intentar mejorar su calidad de vida.

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Por qué el golazo de Maradona a Inglaterra fue lo menos importante . No, no fue una casualidad. No tuvo que ver con un momento de inspiración ni con suerte. No se trató de una jornada de lucidez. El segundo gol de Maradona ante Inglaterra, el 22 de junio de 1986, fue una consecuencia lógica de un jugador que se propuso hacer algo que nunca nadie había podido: jugar perfecto. . Ante Inglaterra, Maradona se propuso intensificar lo que había tratado en los partidos anteriores del Mundial: hacer algo distinto cada vez que tocaba la pelota. El capitán de @afaseleccion mostró una voracidad anormal. Cada vez que la agarraba, atacaba, iba al frente, dejaba rivales en el piso, hacía todo por llegar al arco lo antes posible. Según las estadísticas de Opta, intentó 19 regates. Sólo para tener una medida: el segundo jugador argentino con más intentos de amagues fue Héctor Enrique, con cuatro. . El 10 del equipo de Carlos Bilardo, un entrenador que entendió que lo que su estrella necesitaba era libertad posicional, también lidera el ranking en remates, con siete (tres, al arco, dos, afuera, uno, parado y otros dos bloqueados). Protagonismo absoluto: por supuesto, fue el que más pelotas tocó, con 78 (lo sigue en la estadística Tata Brown, con 55). . Fue una casualidad que Maradona no haya repetido el segundo gol que le hizo a Inglaterra en algún otro momento del partido. A los 35 del primer tiempo, dejó a dos en el camino, atornilló a Glenn Hoddle y metió un remate que se desvió. . Todas jugadas de un vértigo muy difícil de igualar. Maradona se convenció que, adentro del campo de juego, tenía poderes diferentes al resto. Fue un poema a la imaginación: le pegó con el empeine, con la parte de afuera del pie, con el borde interno, la bajó de pecho con amor, tiró tacos (a los 12 minutos, uno excepcional), sacó a relucir su pegada. Fue pícaro y tramposo en el primer gol, genio y artista en el segundo. . El segundo gol fue lo que se debía esperar, lo lógico. Por la forma en la que se venía dando todo, no había espacio para cosas chicas. Maradona no sólo quiso ser el constructor de la obra más difícil, bella y trascendente: se propuso cambiar las reglas del fútbol para siempre.

Una publicación compartida de Goal en Español (@goalenespanol) el 22 Jun, 2020 a las 7:33 PDT

El síndrome Hakim-Adams también conocido como hidrocela de presión normal (HPN) o hidrocefalia normotensiva, es una enfermedad que afecta a personas de la tercera edad, en su mayoría hombres, y muchas veces es diagnosticada de manera equivocada porque se confunde con el Alzheimer, el Parkinson o con cuestiones propias de la vejez. Entre sus síntomas principales se encuentran los trastornos de memoria y de estabilidad, mientras que a medida que el cuadro progresa también se manifiestan cambios constantes de humor, problemas de atención, incontinencia urinaria y demencia.

Los síntomas asociados a la enfermedad se generan a partir de la acumulación de líquido cefalorraquídeo en las cavidades cerebrales, por lo que muchas veces a los pacientes se les implanta una válvula que deriva ese líquido hacia el abdomen, donde es reabsorbido por el cuerpo. 

Tras aquella primera internación, Bilardo no volvió a aparecer en público, pero en abril del año pasado se lo vio en una foto junto a algunos de los campeones de 1986, que fueron a visitarlo en su recuperación. Poco tiempo después de aquel encuentro, en el mes de julio, el entrenador fue ingresado en el IADT, donde permaneció internado durante varias semanas peleando por su vida, para finalmente recibir el alta.

Desde ese momento fue internado en el actual geriátrico, donde se encuentra asistido permanentemente por personal del lugar pero sin poder recibir ningún tipo de visita desde que comenzó la cuarentena, aunque su hermano Jorge contó que tienen comunicaciones periódicas en las que, obviamente, se habla de fútbol.

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