Estos son los secretos que más guardamos y así afectan a nuestra felicidad

Girl with closed ears, sealed lips and no eyes. allegory of the "three monkeys".
Girl with closed ears, sealed lips and no eyes. allegory of the "three monkeys".

Los secretos son más que un susurro al oído o el gesto de sellar los labios con la cremallera. Los secretos se llevan por dentro y pueden afectar a nuestro comportamiento y a cómo nos relacionamos con los demás. 

Michael Slepian es profesor de Liderazgo y Ética en la Universidad de Negocios de Columbia, Nueva York, y se dedica al estudio, al análisis y a la psicología de aquellas cosas que guardamos en lo más profundo de nuestras entrañas.

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Todos tenemos secretos y estos influyen no solo en los individuos, sino en la vida social y organizacional; transcienden en la confianza y en la motivación; en los juicios de valor e incluso en las acciones y decisiones que tomamos. Tanto es así, que Slepian llevó a cabo una investigación para determinar cómo afectan los secretos a las personas que los custodian o cómo las relaciones interpersonales se ven alteradas cuando alguien no nos provee de la información necesaria. Como sociedad, rechazamos ese oscurantismo pero también nos acostumbramos a él. 

Junto a su equipo de trabajo, instó a mil personas adultas de diferentes países a que revelaran sus secretos más íntimos. Sus contestaciones sirvieron para crear una base de datos con los temas que más tendemos a guardarnos. En total, creó 38 categorías y las más comunes tuvieron que ver con los comportamientos sexuales, con el desear a otra persona distinta a la pareja o, directamente, con las infidelidades. Las mentiras, los robos o infringir la confianza de otros también son tipos de secretos frecuentes. Según el estudio, cada persona guarda una media de 13 de ellos para sí. Las cifras concluyeron que un 60 por ciento de los encuestados guardan algún tipo de mentira o incorrección financiera, un 47 por ciento infringiría la confianza de alguien en caso de confesar una acción determinada y un 33 por ciento se guardó para sí un robo, una relación adúltera o algo tan liviano como sentirse descontento en lo laboral. 

La adicción a las drogas es el secreto que más se guarda la gente.
La adicción a las drogas es el secreto que más se guarda la gente.

La investigación no terminó ahí. La segunda fase de este experimento contó con otra cuestión: ¿Cuál es el impacto de guardar esos secretos en el bienestar y en la relaciones interpersonales? Las respuestas indicaron que éste es negativo. Ya sea en la soledad o junto a la persona o grupo al que se le está ocultando algo, el sentimiento de arrepentimiento o de culpabilidad se traduce en cambios de humor, en dispersión e incluso en una baja autoestima. Estos resultados demuestran que lo verdaderamente difícil no es el hecho en sí de reservarse algo, sino el llevarlo dentro, el portar el cargo de conciencia en silencio. Esto nos hace menos felices

Slepian no es el único investigador que se ha dedicado a evaluar el impacto psicológico de los secretos. El profesor de la Universidad de Utrecht, Tom Frijns, condujo un estudio en jóvenes adolescentes en el que concluyó que cuando los hijos guardan secretos a sus padres existen desventajas de comportamiento y psicológicas. Las consecuencias de la falta de confianza en los padres o la sensación de no sentirse apoyados por ellos desembocaba en muchas ocasiones en falta de autocontrol y en sentimientos negativos. Esto, según Frijns y su equipo, afecta al bienestar de los jóvenes y puede condicionar el resto de sus vidas. 

Otro estudio interesante fue el realizado hace una década por el profesor Justin Lehmiller, de la Universidad Estatal de Colorado. Su análisis evidenció que las parejas que se guardaban secretos veían mermada su salud física y mental, y en consecuencia, el nivel de compromiso se veía reducido. Este tema también fue tratado por otro profesor, Craig A. Foster, quien destacó que la asociación entre los secretos en los romances y la duración de las relaciones estaban íntimamente ligados. La satisfacción sexual o los comportamientos extraños son algunos de los aspectos que se desprenden de la falta de honestidad y se pueden convertir en preocupaciones obsesivas. 

La ambición es un secreto que muchas personas prefieren guardase.
La ambición es un secreto que muchas personas prefieren guardase.

Los secretos son una carga, aunque también una necesidad, dependiendo del contexto en el que se encuentre cada quién. En el nivel más superficial, se trata de un tema muy sensible que puede condicionar muchísimo en cualquier ámbito de la vida. Aprendemos a acostumbrarnos a los secretos, a los discursos que sabemos a la perfección que son falsos o esconden medias verdades. Los secretos son cuestión de Estado… y de interés personal.

La confianza es el pilar de toda relación que se precie y en ella las expectativas marcan la pauta. A mayor franqueza, más sana será la interacción en los puestos de trabajo, en pareja, en familia, entre amigos… Pero no sólo existen ese tipo de secretos, también los hay que tienen que ver con la manera en la que las personas se ven a sí mismas y la imagen que proyectan a los demás. 

El último estudio de Slepian, refleja que la adicción a las drogas es el secreto más guardado de los últimos tres años y un 60 por ciento de estas personas no comparten con absolutamente nadie su problema. Le sigue la gente que se siente descontenta físicamente, de los que un 50 por ciento prefieren no compartirlo. Pero hay un secreto que muchos guardan y que pocos comparten, concretamente un 70 por ciento de los participantes en el análisis. Se trata de la ambición, algo que la gente esconde más aún que la orientación sexual, las finanzas o los problemas mentales. 

La honestidad es sana, y también puede traer problemas. Dormir cada noche con secretos en la conciencia es un acto tan humano como ineludible. Así somos. 

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