Que su padre sea Sergio Ramos no te da derecho a insultar a estos niños

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Sergio Ramos (de pie, a la derecha) posando con su esposa Pilar Rubio, sus hijos, y el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Foto: Twitter @realmadrid
Sergio Ramos (de pie, a la derecha) posando con su esposa Pilar Rubio, sus hijos, y el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Foto: Twitter @realmadrid

Tan importante era la noticia de ayer en el estadio Santiago Bernabéu que, pese a no estar ya en temporada de Liga y tener en paralelo disputándose toda una Eurocopa, se las apañó para eclipsar cualquier otra historia y monoplizar la actualidad futbolística nacional. El protagonista: Sergio Ramos, hasta ahora capitán del Real Madrid. El asunto, ya más que conocido, es precisamente que deja el equipo tras no alcanzar un acuerdo para renovar su contrato.

Ayer se celebró en el campo de Chamartín un acto de despedida que quizás resultara un tanto frío y protocolario, aunque va en la línea de la manera que tiene Florentino Pérez de enseñar la puerta de salida a las leyendas de su equipo. Como es habitual en estos casos, junto al jugador estuvo presente su familia, que en este caso es casi tan mediática como él. Hablamos de la presentadora de televisión Pilar Rubio y de los cuatro hijos que ya tiene la pareja.

Son menores de edad. Son críos que, salvo el mayor, ni siquiera están aún cursando Primaria. Son pequeños que no tienen más preocupaciones que jugar e ir empezando a estudiar (el menor, de solo unos meses, ni eso) y que no tienen nada que ver con los asuntos que protagonicen sus padres. Sin embargo, a algunos indeseables les ha dado exactamente igual y han lanzado contra ellos sus ataques y sus burlas.

Sergio Ramos hablando en un atril
Sergio Ramos durante su acto de despedida. Foto: Helios de la Rubia/Real Madrid via Getty Images.

En redes sociales como Twitter, esa herramienta de comunicación maravillosa que a veces se puede convertir en un estercolero particularmente hediondo, el nombre de Pilar Rubio llegó a ser trending topic, es decir, uno de los temas más comentados. No porque ella, que en esta ocasión acudía solamente en calidad de consorte, hiciera o dejara de hacer algo. Los mensajes eran para intentar ridiculizar a los niños, haciendo referencia a su aspecto o insinuando dudas maledicentes sobre su paternidad.

Naturalmente, por decoro y por higiene mental, no reproduciremos estos comentarios nauseabundos. Y hay que aceptar que la libertad de expresión ampara a cualquier energúmeno a soltar la barbaridad que le apetezca. Más que legal, es una cuestión puramente moral. De tener no ya un mínimo de respeto, sino dos dedos de frente.

Para empezar, en el acto de ayer el único protagonista era Ramos, y por tanto nadie más que él debería acaparar la atención mediática. Su familia estaba allí exclusivamente para darle apoyo a él, no para que nadie desviara el foco sobre ellos. No obstante, siendo también Rubio un personaje público que, entre otras cosas, vive de su imagen, podría llegar a ser comprensible que algunos comentarios se dirigieran también a ella.

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Lo que no tiene sentido es que se vaya a por los niños. Primero, porque no tienen absolutamente ninguna responsabilidad sobre cualquier cosa de la que se les quiera acusar ni cualquier hipotético defecto que se les pretenda achacar. Y segundo, porque tampoco gozan de capacidad para defenderse. Por muy hijos de Sergio Ramos que sean, y por muy mal que pudiera caer el padre o la madre, ir a por ellos cruza varias líneas rojas inaceptables.

Por suerte, la mayor parte de las reacciones han sido más sensatas y han condenado enérgicamente la actitud de los individuos que han proferido tales insultos. De hecho, ahora mismo es más fácil encontrar tuits reprochando esta actitud que los insultos en sí. Esto nos debe dar esperanzas: aunque sean muy ruidosos, los desalmados que se atreven a algo tan despreciable son una minoría. Ojalá lo sigan siendo, o mejor aún, desaparezcan por completo.

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