Alguien tendría que aprender a decirle que no a Sergio Ramos

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LONDON, ENGLAND - MAY 05: A dejected Sergio Ramos of Real Madrid as his team loses 2-0 during the UEFA Champions League Semi Final Second Leg match between Chelsea and Real Madrid at Stamford Bridge on May 5, 2021 in London, United Kingdom. Sporting stadiums around Europe remain under strict restrictions due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in games being played behind closed doors. (Photo by James Williamson - AMA/Getty Images)
Photo by James Williamson - AMA/Getty Images

Durante la transmisión del Real Madrid-Osasuna del pasado sábado y visto el enorme partido que estaba jugando Eder Militao, los comentaristas se preguntaron cómo iba a hacer Zidane para elegir entre Nacho, Ramos y el brasileño de cara al partido del Chelsea en Champions. A Valdano le pareció un comentario demasiado inocente: "A Ramos no podemos meterle en esa discusión", dijo el hispanoargentino, "sin haber jugado ni un minuto desde su lesión, es imposible que pueda jugar un partido tan importante como el de Londres". A continuación, siguió un breve pero incómodo silencio.

Valdano puede caer bien o mal pero algo sabe de fútbol. Como jugador, como entrenador y como directivo. Si lo que quería era hacer un ejercicio de sentido común o simplemente mandar un aviso -"sería una locura, por favor, ni lo pienses"- no lo sabemos, pero el caso es que a los cuatro días la realidad se imponía a los deseos en Londres: Zinedine Zidane retocaba una defensa que había funcionado de maravilla -más de tres meses sin recibir más de un gol en partido oficial- para dar acomodo al central de Camas, ubicar a Nacho y a Militao a sus costados y colocar a Vinicius en una posición similar a la de un carrilero. 

El resultado fue un aluvión de oportunidades del Chelsea ante una defensa descoordinada y continuamente superada. ¿Fue todo culpa de Ramos? Por supuesto que no. ¿Habría sucedido incluso sin Ramos en el campo y una aseada defensa de cuatro? Es posible. Ahora bien, el problema aquí es que llueve sobre mojado: da la sensación demasiadas veces de que hay una carta blanca para el capitán madridista que sobrepasa incluso los límites de la sensatez. Podemos discutir acerca de cuál es el valor actual de Ramos a sus 35 años y en eso llevan Florentino y sus representantes desde hace un año y pico. En cualquier caso, esa sería una discusión deportiva. Jugar lesionado o al menos sin ritmo competitivo es otra cosa. Y es difícil de entender.

Si algo demostró Zidane en estos meses de lesiones fue su capacidad para sostener al equipo en cualquier circunstancia y mandar el mensaje de que no había nadie imprescindible... En un contexto en el que necesitas marcar y te viene bien cualquier genialidad puntual, se puede entender que Eden Hazard se juegue noventa minutos en el que al fin y al cabo era ya su tercer partido en una semana, pero lo de Ramos es difícil de explicar. Solo se entiende por jerarquía, vaya. Ramos decide jugar, tiene el OK de los médicos y se le pone sea en el estado que sea. No creo que se le haga ningún favor de esa manera. Incluso una entrada a la desesperada en el minuto 75 en busca del córner salvador habría tenido más sentido.

LONDON, ENGLAND - MAY 05: Eden Hazard of Real Madrid runs with the ball during the UEFA Champions League Semi Final Second Leg match between Chelsea FC and Real Madrid at Stamford Bridge on May 05, 2021 in London, England. Sporting stadiums around Europe remain under strict restrictions due to the Coronavirus Pandemic as Government social distancing laws prohibit fans inside venues resulting in games being played behind closed doors. (Photo by Pedro Salado/Quality Sport Images/Getty Images)
Photo by Pedro Salado/Quality Sport Images/Getty Images

Demasiado va el cántaro a la fuente

Esto de Sergio Ramos -campeón del mundo y de Europa con la selección, cuatro veces campeón de Europa con el Madrid, no lo olvidemos- empieza a repetirse demasiado. Una especie de empeño en demostrar que sigue siendo el de siempre y no reconocer que ya no está para determinados excesos. Los penaltis fallados. Los partidos con la selección solo para sumar internacionalidades y acercarse a récords, una excesiva ascendencia en el Real Madrid... En el fondo, Ramos no tiene mucho que ganar ahí y sí tiene bastante que perder. Su leyenda no crece por ese penalti, ese partido o esa eliminatoria. ¿Por qué empeñarse en quedar de alguna manera señalado por un trato de favor?

Eso estaría bien que su entorno lo señalara -aunque es complicado que un perfil más bajo permita protagonizar series de Amazon- pero no deja de ser curioso que se esté permitiendo por parte de dos de los entrenadores con más personalidad que conozco. Si algo han dejado claro Luis Enrique y Zidane a lo largo de su carrera es que con ellos solo juega quien ellos quieran. No son marionetas de vestuario ni mucho menos. En ese sentido, quizá creen que le ayudan a mantenerse activo y válido con este tipo de "favores" pero no parece que lo estén consiguiendo. A los diez minutos de empezar el partido, Ramos ya era Trending Topic en Twitter. ¿Injusto? Puede ser, pero en ningún caso provechoso para él.

El problema, tal vez, está en la hipérbole constante en torno a su figura. Sergio Ramos se ha convertido en uno de esos personajes que los americanos llaman "larger than life", es decir, un jugador cuya importancia va mucho más allá del juego por su carisma y su relevancia mediática. Los elogios y las críticas pocas veces tienen que ver con lo que se ve en el campo sino con la afinidad o no del medio o el periodista con el jugador. El año y pico que lleva negociando una renovación que sigue estancada no ha ayudado en absoluto a este proceso, pero también hay que decir que Ramos, como Messi o Neymar, es de ese tipo de jugador que parece que siempre está renovando un contrato

En resumen, ¿perdió ayer el Madrid por Ramos? Ni mucho menos. ¿Habría afectado mucho su ausencia para bien? Probablemente, habría dado igual: el Madrid es peor que el Chelsea y punto. Ahora bien, presentar como "salvador" a alguien que en rigor no está ahora mismo para salvar a nadie es un error. Un error ajeno, si se quiere, porque Ramos no se puede poner de titular a sí mismo pero un error en el que parece sentirse a gusto. Quizá su rol ahora mismo sea otro y eso es complicado de aceptar. Veremos qué pasa en los despachos en las próximas semanas.

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