Lo que Setién no puede corregir: 6 titulares mayores de 30 años

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Hasta seis veteranos, a pesar de la ausencia de Luis Suárez por lesión, formaron la primera alineación del cántabro al frente del Barcelona.
Hasta seis veteranos, a pesar de la ausencia de Luis Suárez por lesión, formaron la primera alineación del cántabro al frente del Barcelona.


EDITORIAL

El Barcelona se hace mayor. Como todos, cabe decir. Sin embargo, no todos tienen la exigencia de un club azulgrana que, en el debut de Quique Setién como nuevo entrenador, vio cómo hasta seis futbolistas de los once que conformaron esta primera alineación superaban los treinta años de edad. Fueron, de más joven a más veterano, Jordi Alba, Ivan Rakitic, Sergio Busquets, Gerard Piqué, Arturo Vidal y Leo Messi.

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Es evidente que fue un once de circunstancias y que Frenkie De Jong, de solo veintidós años, hubiera jugado en el sitio de Rakitic o Vidal en caso de no estar sancionado pero también Luis Suárez lo hubiera hecho en el lugar de Ansu Fati si no estuviera recuperándose de una lesión. La cuestión del envejecimiento de la plantilla está ahí desde que Carles Puyol colgara las botas en 2014 con treinta y cinco años. Tras él lo hicieron Xavi Hernàndez, también a los treinta y cinco años, y Andrés Iniesta, con treinta y tres recién cumplidos.

La generación de oro del Barcelona, pues, se apaga. Messi cumplirá la misma edad con la que Iniesta abandonó el club azulgrana en junio y Luis Suárez lo hará en apenas cuatro días. La renovación de la plantilla es una de las carpetas más controvertidas de una secretaría técnica que ve cómo solo Ansu Fati, de diecisiete años, Carles Pérez, de veintiuno, y Riqui Puig, de veinte, son los únicos capaces de ofrecer un relevo de garantías al margen del mencionado De Jong, de Clément Lenglet y de Arthur Melo, sin olvidar a Ousmane Dembélé, que en todo caso sigue lesionado.

Así, Setién cuenta con un núcleo duro del vestuario muy veterano en contraste con un grupo emergente de futbolistas que no llegan a los veinticinco años y deberá gestionar la situación no solo siendo ecuánime en el reparto de minutos sino también a la hora de hacerles coincidir en el terreno de juego. Los años no pasan en balde para nadie.

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