Sevilla, Celta de Vigo y el frustrado descenso a Segunda B

El verano de 1995 será siempre recordado por Celta y Sevilla. En el plazo de dos semanas el futuro de sendos clubes se ennegreció tanto que todo apuntaba a que serían el siguiente curso equipos de Segunda B, categoría de bronce del fútbol español, por un retraso a la hora de presentar un aval. 


La temporada 1994-95 de la Liga en España concluyó con el Real Madrid como campeón y el Sevilla en posiciones europeas, clasificado para la Copa de la UEFA. Por su parte, el Celta había terminado en la zona templada de la competición, en el decimotercero lugar. Pocos eran capaces de adivinar que el fútbol profesional iba a vivir uno de sus capítulos más estrambóticos en aquel verano.

El 1 agosto de 1995, los cimientos del balompié patrio se tambalearon cuando la Liga de Fútbol Profesional, actualmente conocida como LaLiga, enviaba un comunicado donde anunciaba el descenso administrativo a Segunda B de Celta y Sevilla. Sus posiciones iban a ser ocupadas por dos equipos que habían perdido la categoría ese curso: el Albacete y el Real Valladolid.


El motivo: ciertos retrasos a la hora de presentar una transferencia económica, que hacía las veces de aval y que representaba el 5% del presupuesto de cada institución, sirviendo como una futura provisión de deudas.

La consecuencia fue que los aficionados salieron espontáneamente a las calles de Vigo y Sevilla, manifestándose por lo que consideraban una decisión injusta. Una decisión que había unido a dos hinchadas cuyos caminos se habían cruzado sólo en algún momento de la competición y que ahora tenían un objetivo común: recuperar su lugar en la Liga.

La LFP, actual LaLiga, tenía una papeleta complicada porque tanto el Albacete como el Real Valladolid no querían renunciar a su recuperada condición de Primeras. Mientras Celta y Sevilla argumentaban que otros equipos habían recibido trato de favor, citando sin citar al Real Madrid, mientras que ellos no habían tenido tiempo de corregir el error, ya que el plazo de subsanación administrativo no fue respetado.


La solución elegida fue salomónica y excepcional, a la vez que caótica para el fútbol español: el 16 de agosto de 1995, 38 clubes de la LFP aceptaron readmitir al Sevilla y Celta en el fútbol profesional en una asamblea extraordinaria retransmitida que había trascendido el ámbito de las noticias deportivas para convertirse en un problema para dos ciudades.

Las consecuencias: El nuevo formato dejaba la Primera con 22 equipos durante dos campañas (la 1995-96 y la siguiente) que fue desembocando en un trasvase de equipos en dichas temporadas hacia la Segunda: el primer año bajaron dos de forma directa y otros tantos accedían a un playoff para promocionar, mientras que en la segunda campaña se realizó una criba con 4 plazas de descenso y otra más que se jugaba la permanencia a doble eliminatoria. Curiosamente, tanto Albacete como Sevilla terminaron en la categoría de plata después de estos dos convulsos cursos futbolísticos. 

La campaña 1997-98 fue la primera que se vivió con el sistema habitual, con 20 integrantes en la máxima categoría y una Segunda división con una importante novedad; estaría compuesta desde entonces por 22 equipos. Un legado que todavía conservamos y que tiene como protagonistas inesperados a los dos clubes que se enfrentan en esta jornada: celestes y sevillistas.

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