Sonia Franquet deja atrás su infierno personal haciendo por fin lo que más le gusta

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Spain's Sonia Franquet looks on as she competes during the 25m pistol women shooting event at the Rio 2016 Olympic Games at the Olympic Shooting Centre in Rio de Janeiro on August 9, 2016. / AFP / PHILIPPE LOPEZ        (Photo credit should read PHILIPPE LOPEZ/AFP via Getty Images)
Sonia Franquet durante la competición de tiro en Río 2016. Foto: PHILIPPE LOPEZ/AFP via Getty Images.

Esta semana ha comenzado la Copa del Mundo de tiro olímpico en El Cairo (Egipto), pero el resultado es lo de menos. En la capital egipcia ha vuelto a la competición la tiradora española Sonia Franquet tras sufrir los peores años de su vida. La Diploma olímpico en Río 2016 no imaginaba el infierno que sufriría poco después de estar entre las seis mejores del mundo en la capital brasileña, un calvario que se ha alargado hasta hace pocos meses.

En la Navidad de 2017, Franquet decidió romper su relación con su compañero en el Equipo Nacional Jorge Llames. Esa decisión provocó, según la tiradora de Ascó, una persecución total por parte de su ex: “Me llamaba continuamente al móvil y en casa. Me seguía. Sabía cuándo entraba, cuando salía, dónde estaba. Me lo encontraba en todas partes”, desvela la propia tiradora. Durante meses, la situación no cambió hasta que llegó el Mundial de Corea en abril de 2018. Sonia estaba convocada, Jorge no. Al llegar a Changwon, Franquet se encontró, por sorpresa, al que fuera su novio durante 10 años en las instalaciones de la competición: “Pedí que no se me acercara, pero llegó a irrumpir en mi habitación”.

A los pocos días de volver a casa tras el Mundial, Sonia Franquet le denunció por acoso. El juez decretó, hasta al celebración del juicio, una orden de alejamiento de 400 metros y la entrega de las armas de Llames, obligándole a dejar la competición. El infierno de la tiradora española no había hecho nada más que empezar.

Esas semanas, según la versión de Franquet, el presidente de la Federación Española de Tiro Olímpico, Miguel Francés, contactó con ella en dos ocasiones para pedir que retirara la denuncia. “Me dijo que si podía quitar la denuncia porque el tiro es un deporte que no está bien visto por usar armas y que esto aumentaría la mala imagen”, desveló la tiradora que añade “me dijeron que no lo denunciara, que los trapos sucios se lavan en casa y la verdad es que me sentí completamente abandonada”. Pero no fue el único episodio en el que sufrió el rechazo de su deporte. Una competición en Logroño significó uno de los momentos más duros de esta historia. Al llegar a la competición, Franquet se percató de la participación de los compañeros de club y amigos de Llanes. Portaban una camiseta reivindicativa de apoyo a su ex y señalando como “falsa” su denuncia. La tarraconense llamó en ese momento al Comité Olímpico Español que, de manera urgente, ordenó a la competición que no se permitieran las camisetas en el recinto.

A principios de 2019, tuvo lugar el juicio. Llames reconoció ante el juez que “la asediaba, vigilaba, perseguía e, incluso, que protagonizó un altercado violento”. Reconociendo los hechos, fue condenado en sentencia firme a 80 días de trabajo en beneficio de la comunidad y a una orden de alejamiento de 500 metros durante 3 años desde el momento de la denuncia, que fue 2 años y 10 meses antes. Pero esto no iba a terminar con la historia: “He pasado estos años escuchando en los campos de tiro que él perdió la licencia y su carrera deportiva por mi culpa”.

Sonia pasó de ser finalista olímpica a apenas competir a primer nivel. En solo dos meses, la orden de alejamiento había terminado. Llegó la pandemia y los entrenamientos se cancelaron. Tras la vuelta a la competición, la tiradora tenía la intención de seguir compitiendo a nivel internacional con 40 años. Acudió al Club de Tiro de Trasona, su club, y al llegar se encontró con Llanes entrenando. Al cumplirse la condena, se le devolvió la licencia de armas y su licencia como tirador profesional. Además, ya no está vigente la orden de alejamiento. La situación se repitió durante los siguientes días: “siempre está allí, pero lo que más me preocupa es que ya tiene un arma, pero también que puedo encontrármelo en las competiciones”. Llanes ha vuelto a competir desde el pasado septiembre.

Las sentencias judiciales sobre delitos de maltrato físico o de amenazas sí impedirían la devolución de la licencia de armas pero la de Franquet fue de acoso. La doble bronce europeo tuvo que tomar la decisión de cambiar de galería de tiro en los últimos meses del 2021: “Me he trasladado y en lugar de Trasona, donde realizaba habitualmente mi preparación, estoy haciendo mis sesiones de entrenamiento en el campo de tiro de Sogito en Gijón”, cuenta la tiradora española que intenta dejar su pesadilla atrás.

Este miércoles, Franquet ha vuelto a disputar una Copa del Mundo. Ha vuelto a competir entre las mejores tiradoras del mundo, a pesar de que llegó a pensar en su retirada. “Sigo con mucha motivación y ganas de competir”, revela. Seguramente, queriendo dejar atrás el calvario de acosos, persecuciones, señalamientos y abandono vivido en los últimos años.

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