"La gente se asusta pensando que los voy a infectar": una leyenda del rugby lucha contra los prejuicios del VIH

Luis Tejo
Welsh rugby player Gareth Thomas poses during a training with the Berlin Bruisers on May 23, 2014 in Berlin. Founded in April 2012, the Bruisers have already attracted plenty of support from Berlin's gay community with 500 members and 35 active players training three times a week. AFP PHOTO / CLEMENS BILAN        (Photo credit should read CLEMENS BILAN/AFP/Getty Images)
El exjugador de rugby Gareth Thomas. Foto: Clemens Bilan/AFP/Getty Images.

Todo aficionado al balón oval ha oído hablar de Gareth Thomas. Este jugador galés ya retirado, de 1,91 metros de altura, 100 kilos de peso y muy versátil (solía desempeñarse como fullback o zaguero, pero también podía jugar en cualquier posición de la línea de tres cuartos o incluso en la segunda línea de la delantera), es uno de los más destacados de la historia reciente del rugby. Acumula cien presencias con su selección nacional, lo que en su momento supuso un récord histórico, y está también en la lista de los diez máximos anotadores históricos de los dragones rojos, con 200 puntos. Tal era su prestigio que durante un tiempo fue capitán del equipo.

Hoy Gareth tiene 45 años; su último partido con Gales fue allá por 2007 y cinco años después, tras una breve experiencia en la modalidad de rugby league, dejó el deporte profesional tras no poder recuperarse satisfactoriamente de una fractura en un brazo. Pese a llevar tiempo fuera del césped los aficionados todavía le recuerdan como uno de los grandes de las últimas décadas. Por eso el anuncio que acaba de hacer ha resultado aún más impactante.

Porque Thomas confesó a través de un breve vídeo subido el sábado a su cuenta Twitter que es seropositivo. Después, el domingo, concedió una entrevista al periódico británico Mirror en la que dio más detalles. “He estado viviendo con este secreto durante años. Sentía vergüenza, y guardar este gran secreto se ha cobrado su peaje. Tenía miedo de que la gente fuera a juzgarme y a tratarme como a un leproso por falta de conocimiento”, reconoce.

Saberse portador del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) le hizo tener pensamientos suicidas durante mucho tiempo. “Me sentía en la oscuridad, a menudo pensaba en tirarme por un barranco con el coche. Para mí querer morirme era un pensamiento natural, pensaba que era la solución fácil”.

“Pero hay que afrontar esas cosas. Tener un gran sistema de apoyo, y la fortaleza personal y la experiencia de enfrentarme a estas emociones fue lo que me ayudó a superarlo. Mucha gente tiene VIH y vive con miedo y vergüenza, pero ya no quiero ser uno de ellos. Tenemos que romper el estigma de una vez por todas”, añadió. “Lo estoy contando ahora porque quiero ayudarles”.

Gareth no ha revelado la fecha exacta en la que conoció el diagnóstico, aunque sí ha explicado cómo fue el momento. “Fui a una clínica de Cardiff a hacerme un examen rutinario de salud sexual. Me los hacía a menudo y siempre salían bien. No me sentía enfermo y pensaba que todo iría como siempre. La mujer que me hizo el test me sacó sangre como siempre, me fui al coche y esperé una hora antes de volver a por los resultados. Cuando ella me lo contó, me derrumbé. Inmediatamente sentí que iba a morirme. Como si un tren a 300 kilómetros por hora me atropellara. No me lo esperaba en absoluto. Solo podía pensar en cuánto tiempo me quedaba”.

“Nunca había sabido de nadie con VIH o sida. Todo lo que había oído de eso se relacionaba con debilidad y muerte. Como la mayoría de la gente, pensaba que ser seropositivo era una enfermedad terminal. Intentaba continuar con mi vida normal, pero me sentía atontado. Tuve que llamar a todo el mundo con quien había tenido sexo desde mi análisis anterior. De repente tu historial se convierte en algo muy relevante y tienes el deber de avisarles. Lo hice por teléfono, fue muy duro”, recalca el rugbier, que en 2009 había hecho pública su homosexualidad tras divorciarse de su esposa; en este sentido, también fue un pionero, ya que se convirtió en el primer jugador de rugby británico en salir del armario.

Ser portador del VIH, que es el virus que causa el sida (aunque no necesariamente una persona infectada sufre la enfermedad), es una condición muy estigmatizada y asociada a mitos infundados que, a nivel social, afectan incluso más que la dolencia en sí. “Pensaba que si la gente sabía que tenía VIH no iban a querer respirar el mismo aire que yo, ni beber del mismo vaso, y que si entraba en una cafetería todo el mundo se apartaría por temor a que les contagiara. Si ahora mismo salgo a la calle y le digo a diez personas que tengo VIH, la mitad de ellos se asustaría pensando que les voy a infectar. No les culpo por pensar así, porque yo mismo lo hacía, pero tenemos que cambiarlo hablando del tema y educándoles”, insiste Gareth.

“El VIH da miedo, pero ese miedo viene de los años ‘80 y la información alarmista en la tele. En 2019 no hay de qué preocuparse. La gente tiene que saber que gracias a la medicina moderna ya no es una condición que suponga un riesgo para la vida y que, gracias a los medicamentos que tomo, no hay forma de pasársela a otra persona. En cuanto a efectos sobre el cuerpo, la diabetes es peor”, recuerda el deportista. Se calcula que actualmente hay casi 37 millones de infectados en todo el mundo, la mayoría en el África subsahariana, y que desde que el sida se identificó como enfermedad a principios de la década de 1980 hasta ahora, han muerto por ella unos 35 millones de personas.

La situación recuerda mucho a la vivida hace ya casi 30 años, cuando otra gran superestrella del deporte como el jugador de baloncesto Earvin Magic Johnson también reveló que había contraído el VIH. Magic lo hizo público en 1991, cuando todavía era profesional en activo de Los Ángeles Lakers, en una conferencia de prensa muy recordada en la que anunció también su retirada precisamente por este motivo. No obstante, al verano siguiente acudió con la selección de Estados Unidos a los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde jugó poco debido a una lesión de rodilla, y en la temporada 92/93 tenía previsto regresar a la NBA, pero decidió dejarlo definitivamente por motivos personales (si bien en 1996 tuvo un regreso temporal de apenas 32 partidos).

El hecho de que una gran figura como Johnson, considerado de hecho uno de los mejores baloncestistas de todos los tiempos, hablara alto y claro del virus contribuyó en parte a visibilizar y normalizar una situación que, en aquellos tiempos, se consideraba propia de colectivos ya de por sí sujetos a discriminación, como los homosexuales y los toxicómanos a los que, tras contagiarse, les esperaba una muerte rápida y dolorosa. Que la sufriera un personaje popular, fuerte y sano como él supuso un impacto importante en la opinión pública. No obstante, los prejuicios no han terminado de desaparecer, y en eso es en lo que quiere colaborar Thomas aprovechando su estatus de referente deportivo... y de estrella en la televisión británica, tras aparecer durante los últimos años en varios programas y realities.

Tras la revelación, Gareth continuará con su actividad prevista: comentará para la televisión el Mundial de rugby que empieza el próximo 20 de septiembre en Japón. Además, para demostrar que el virus no ha afectado a su envidiable condición física, también ha participado en un triatlón ironman, una de las competiciones deportivas más duras y extremas que existen. Esperemos que el ejemplo que está dando ayude a derribar las barreras que todavía tienen que salvar los afectados por el VIH y que, más que el propio virus, les pone la ignorancia del resto de la sociedad.

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