El stress le juega en contra a Sevilla

Identificado con el peronismo, el entrenador de la Selección argentina considera al "Descubrimiento de América" un genocidio. Su historia política.

En su autobiografía y en más de una conferencia de prensa, Diego Simeone ha construido una frase que a las glorias les gusta en la boca: "Ganar es una adicción". No se trata de un pedigree biológico, sino de la construcción de una mentalidad. Que sobrevuela la táctica y el estilo. Tiene que ver con asumir la responsabilidad y con tener jugadores que resuelven partidos en circunstancias complejas. Curiosamente, le exceden al puesto: Diego Godín, defensor central, que justamente hace el gol en la victoria contra Sevilla, alguna vez metió en el Vicente Calderón el gol clave para que los colchoneros le ganaran a Barcelona la liga. Sergio Ramos puede dar cátedra de eso. El equipo de Jorge Sampaoli está en ese momento: en el que necesita que una individualidad saque cartas que le permitan barajar y dar de nuevo a su equipo.

Simeone jugó trece veces contra Sevilla y una sola vez perdió: la primera vuelta de esta liga, en Sánchez Pizjuán. Los andaluces jugaron solo cuatro veces la Champions League y nunca superaron octavos de final. Ganaron solo una liga en toda su historia. Y ese repaso estadítico no hace más que ponerle un freno de mano a la camiseta: la historia lleva tiempo de modificarse y el gran trabajo de Unai Emery dio frutos en Europa League, pero esta temporada era la indicada para dar el salto. Haber vencido en la liga a Real Madrid ponía eso en un gran lugar. Los octavos contra Leicester, lo mismo. Pero, en el trayecto, la alegría se volvió una correa. Como si se hubiera quedado atado en el cartel que le colgaron de mágico.

Sevilla parece haber perdido su libertad. Nzonzi y Nasri ya no tienen tanto vuelo y los delanteros atraviesan un letargo. Cuesta ser profundo y construir goles para victorias: Ben Yedder, Jovietic, Correa, Vietto y Vitolo no hacen goles. Los mediocampistas externos, como Escudero y Sarabia, pasan una etapa semejante. Controla posesión, pero no construye profundidad. Como carente de imaginación. Eso se nota en los resultados.

No hay que perder de vista que, todavía en la liga, Sevilla viene haciendo, en puntos, su mejor temporada en la historia. Tiene 57 puntos e, incluso con la derrota en Vicente Calderón, le sigue llevando dos unidades a los del Cholo Simeone. Eso sí: está a nueve de Real Madrid, con un partido más, lo que lo aleja de la pelea. Su objetivo en competencia está claro: salir tercero e ingresar a Champions League. Los próximos tres partidos serán para ver cómo sigue la mano: de local contra Sporting, de visitante contra Barcelona y de local contra Deportivo La Coruña. Eso mostrará el panorama. El primer paso para levantarse de este stress es la fiesta en Sánchez Pizjuán.

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