Los sueños, como el del Granada, merecen reconocimiento

Goal.com

Los sueños, a veces, no tienen un principio y un final tan claro. Quizá, esta historia comenzó a escribirse el 4 de junio de 2019, el día que el Granada puso otra vez los pies en la máxima categoría del fútbol español, obteniendo el ascenso tras empatar frente al Mallorca. Tal vez, en esa gesta del año pasado, comenzó a nacer la siguiente. Una contagió a la otra. ¿Por qué no? Desde esa vuelta a Primera se puede entender este escalar copero: el conjunto granadino venció al Athletic 2 a 1, pero no le alcanzó para jugar la final de la Copa del Rey. Sí, en cambio, le sobró para llevarse elogios y aplausos.

El resultado no pudo ser la coronación de una gran fiesta que empezó en la previa del partido, cuando miles de aficionados rojiblancos se dieron cita en los alrededores de Los Cármenes para recibir a una plantilla dispuesta a soñar despierta, a pelear contra cualquiera, a pesar de que existan diferentes armas.

El increíble recibimiento del Granada antes de la semifinal de la Copa del Rey

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Diego Martínez decidió darle confianza casi al mismo equipo que cayó en Bilbao (1 a 0), en el juego de ida. Sólo salió Soldado (por sanción), siendo reemplazado por Foulquier. De esta forma, buscó obtener la ventaja necesaria para, por lo menos, llegar a la prórroga. Estuvo cerca, muy cerca.

En la primera etapa, no hubo diferencias: ni en el marcador, ni en el juego. Cada conjunto contó con una ocasión clarísima para mover la red contraria: Víctor Díaz estuvo a punto de anotar en la propia portería (salvó Rui Silva) y Williams, bajo los palos, fue el responsable para mantener ese 0 a 0, a pocos segundos del descanso.

Ya en la segunda parte, Carlos Fernández, de cabeza, puso ese 1 a 0 para hacer crecer la ilusión. Germán Sánchez, a 15 minutos del final, señaló el 2 a 0 y dejó más grande el “sí, se puede”. Pero no se pudo. Los vascos, a través de Yuri, decretaron el 2 a 1 y se llevaron el billete para viajar hacia el partido decisivo. Así es el fútbol, al cabo…

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