Suecia: los herederos de Ibrahimovic

Madrid, 30 nov (EFE).- Suecia, adaptada ya al adiós de Zlatan Ibrahimovic, referencia de su fútbol hasta el 2016, vuelve a cruzarse en el camino de España, con la que ya compitió en el tramo clasificatorio y con la que se reencuentra en la ronda de grupos de la fase final, con sede en Bilbao y Dublin.

El conjunto de Janne Andersson será el primer rival de la selección española en la Eurocopa 2020. El 15 de junio en San Mamés. El cuarteto lo completan Polonia y el ganador de la repesca que conforman Irlanda del Norte, la República de Irlanda, Bosnia y Eslovaquia.

Suecia mantiene el bloque y la competitividad de los últimos años. Estos que le llevaron a los cuartos de final del Mundial de Rusia 2018, donde fue capaz de dejar en el camino a un rival como Alemania eliminada finalmente por Inglaterra.

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Aquella fue la respuesta en un gran torneo al adiós de Ibrahimovic. Suecia dejó de lado el talento de su estrella y formó un equipo compacto y solido, un equipo armónico y comprometido que exprimió sus virtudes en la alta competición.

El orden y la fortaleza de su defensa son las armas de un equipo con futbolistas ya asentados en las competiciones de clubes del Viejo Continente. Disfruta, por ejemplo, de la explosión y la madurez de Emil Forsberg, del Leipzig y del veterano atacante del Krasnodar Marcus Berg.

De hecho, la gran parte del previsible plantel de Andersson juega fuera de Suecia. Por ejemplo el meta Robin Olssen defiende la meta del Roma, Mikael Lustig del Gante belga, sus centrales, pilares del equipo Victor Lindelof del Manchester United o Pierre Bengtsson del Copenhague. Los centrocampistas Kostofle Olsson del Krasnodar ruso, Albin Ekdal en el Fiorentina italiano o el atacante Robin Quaison, en el Maguncia alemán.

Solo el capitán Andreas Granquvist, del Helsinborgs y Sebastian Larsson, del Estocolmo, se mantienen en el fútbol sueco.

Los jóvenes alientan además el panorama del cuadro escandinavo. El delantero de la Real Sociedad Alexander Isak o el centrocampista del Bolonia Mattias Svanberg dan profundidad al plantel de Andersson, que afronta su séptima presencia en una fase final de una Eurocopa, por donde no ha sobresalido. A excepción de la edición en la que fue anfitrión, en 1992, donde fue semifinalista y de Portugal 2004, cuando llegó hasta cuartos, nunca pasó de la primera ronda. Sin embargo, lleva cinco fases finales consecutivas.

Suecia vuelve a cruzarse con España, con la que perdió en el estadio Santiago Bernabeu (3-0) y con la que empató después (1-1), en Solna.

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