La Superliga europea queda momentáneamente suspendida

Hernan Horovitz
·1 min de lectura

El domingo por la noche, el mundo del fútbol quedó en estado de shock ante el anuncio de la creación de la Superliga europea, una competición de la que iban a ser parte 12 de los principales equipos del Viejo Continente.

Como era de esperarse, la UEFA rápidamente salió al cruce, asegurando que aquellos futbolistas que participasen de la Superliga no podrían jugar la Copa del Mundo de Qatar 2022. La guerra estaba comenzando.

Sin embargo, apenas dos días después, la mayoría de los equipos que habían dado el "ok" empezaron a cuestionarse su presencia en el polémico certamen. Primero fue el Chelsea quien anunció que no formaría parte de la Superliga, pero luego se sumaron las otras instituciones inglesas: Manchester City, Liverpool, Tottenham, Manchester United y Arsenal. Y el resto de los clubes amenazaban con seguir la misma dirección.

En la noche del martes, finalmente llegó el comunicado de la Superliga en el que se indica que se realizarán modificaciones al proyecto original. "Que el status quo de fútbol europeo necesita cambiar, que el actual sistema no funciona. Que la idea es generar recursos para la estabilidad de la pirámide del fútbol, tratando de superar las dificultades generadas por el fútbol", pronunciaron en primer lugar, defendiendo el proyecto madre.

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