Las tapas del váter: un tema perfecto para hablar en Nochebuena si tus cuñados se ponen pesados con la política


¿Hay algo más peligroso que una cena de Nochebuena o una comida de Navidad con la familia?

¿Hay algo más peligroso que una conversación política con la familia -sí, la propia... y la extendida-?

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¿Hay algo más peligroso que un cuñado en el asiento contiguo?

Pocas cosas se me ocurren, la verdad.

En estas fiestas la familia es un foco de criminalidad.

Para no terminar tirándoos los langostinos por encima, no vale hablar del tiempo. No sólo es una conversación demasiado banal. Sino que se nota mucho que estás intentado desviar la conversación.

¿Por qué no sacáis el tema de las tapas del váter?

Sí, esa cosa que muchos hombres, incluidos los más listos, no son capaces de hacer. Es algo relativamente sencillo, que implica apenas capacidad neuronal, y que se realiza en un par de segundos.

Sólo requiere fuerza de voluntad. Acordarse. Y realizar un pequeño gesto con el brazo.

El gesto de bajar la tapa del inodoro.



Porque ese es uno de los grandes dramas familiares, una de las principales fuentes de discusión entre parejas. La tapa del water. Y las salpicaduras.

Bueno, de las salpicaduras hablaremos otro día.

Si de repente la cosa se pone fea en la mesa -alguien saca el tema de la herencia de la abuela, del hijo maleducado de la hermana, de Vox o del procés- podéis derivar la conversación a la tapa del WC.

Para devolver la calma y las risas.

  • Queridos -decís en voz alta-, vengo del baño y, sorprendentemente, la tapa no estaba bajada.

Caras de perplejidad. Risas incómodas. Quizá alguna mirada de reprobación.



¿Sabéis que pasa si tiráis de la cadena sin bajar la tapa? -proseguís-. Pues que es malísimo para la salud. La potencia del agua cayendo lanza disparada alrededor de la taza cualquier cosa que haya dentro. Dos metros. Imaginad a dónde llegan los gérmenes. Por cierto, ¿os habéis lavado las manos?

Y ya tenéis la discusión montada. Al menos, no será tan peligrosa como hablar de política.

Esperemos.

Si no, siempre podéis volver a VOX.


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