Tarda en llegar y al final hay recompensa: 28 años de espera valieron la pena por esta alegría

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"Tarda en llegar, y al final, al final... hay recompensa", reza parte de la canción "Zona de promesas" de la banda argentina de rock Soda Stereo, liderada por el histórico e inolvidable Gustavo Cerati, pero esa parte de la letra la podría haber escrito un tal Lionel Andrés Messi.

Es que el mejor jugador del planeta se merecía levantar un título con la Selección Argentina, luego de las frustrantes finales del 2014 ante Alemania por la Copa del Mundo, y de la Copa América 2015 y 2016 ante Chile, ambas por penales, pero todas con un mismo sello: las lágrimas y la frustración del genio.

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Sinceramente, no estaba 100% convencido de que se le iba a dar este título al combinado nacional, tras tantos golpes, tanta mala fortuna, tanta sal, tanta mufa o como quieran llamarlo.

No porque el equipo no estuviera capacitado para superar a Brasil, ni porque no veía al grupo compenetrado y unido por el mismo objetivo, más bien todo lo contrario, pero es que seguía teniendo miedo de chocar otra vez la cabeza contra la pared, como dijo el héroe Ángel Di María post partido.

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Es que, muchas veces, el fútbol es injusto, tal como la vida misma, donde uno siente que hizo los méritos suficientes para conseguir la meta que se había propuesto en el inicio, pero por algún factor no se termina dando. Al seleccionado nacional le ocurrió en reiteradas ocasiones durante estos 28 años sin títulos a nivel Mayor.

Pero en el fútbol, también como en la vida, SIEMPRE hay revancha. Solamente hay que estar ahí para volver a luchar, para volver a tener el mismo deseo de conquistarlo, para convertir la frustración e impotencia en ilusión y desesperación sana por levantar, en este caso, esa maldita Copa. Y Lionel y los muchachos lo hicieron.

Se retiró de la selección por el dolor inmenso y las críticas despiadadas que había recibido por parte del público exitista e injusto que tenemos. Respiró hondo, recuperó fuerzas, tomó conciencia del lugar que representa y de que la ilusión de millones de personas lo tienen como bandera, volvió y tuvo su revancha.

Y qué revancha, Dios mío. Contra Brasil, en el Maracaná, luego de hacer un torneo espectacular liderando en goles y asistencias, siendo el líder que tanto le reclamaban y levantando esa Copa maldita, que ahora se convirtió en bendita, para hacer festejar a una generación que estaba vacía de éxitos.

Qué lindo que se haya hecho justicia, y qué lindo es poder ver al mejor de todos festejando lo que tanto merecía. Qué lindo es ser argentino, y qué lindo es que Lionel Andrés Messi Cuccittini haya nacido en esta tierra. Qué linda que es la vida.

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