Teletrabajo: ¿un gasto extra inasumible para las empresas?

Jaime Quirós
·4 min de lectura

Muchas compañías afrontan el gasto de mantener sus instalaciones abiertas mientras que, ahora mismo, gran parte de sus empleados trabajan desde casa. Pero sus oficinas siguen operativas y el pago de la luz, la calefacción o la seguridad se mantienen durante la pandemia. Hay plantilla que sigue trabajando de manera presencial y el único ahorro posible viene por la parte de comedor.

La nueva ley del teletrabajo obliga a compensar por los gastos de internet o luz a los empleados. Estos gastos se han cifrado en aproximadamente 60 euros al mes por trabajador. A las empresas no les cuadran los números y las negociaciones colectivas de numerosas compañías se tensan con esta nueva norma.

La negociación está generando conflicto tanto por la imprecisión de los conceptos que deben ser reembolsables como por la cuantificación de éstos. Si las empresas no acondicionan sus instalaciones a la nueva necesidad por la pandemia, podrán ver aumentados sus gastos al tener que añadir a los habituales los gastos del teletrabajo.

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La nueva norma obliga a las empresas a regular el teletrabajo cuando al menos el 30% de la jornada laboral se desarrolle a distancia. Foto: Getty Creative.

Los sindicatos reconocen la dificultad que está habiendo para regular el teletrabajo a distancia en las empresas. El principal problema que encuentran es que muchas empresas no están dispuestas a negociar. El secretario de Política Sindical de UGT, Gonzalo Pino, critica las actitudes de algunos directivos que se niegan asumir los gastos de sus trabajadores, ya que considera que “el teletrabajo también es un puesto de trabajo de la empresa, por tanto es su responsabilidad”.

La nueva norma obliga a las empresas a regular el teletrabajo cuando al menos el 30% de la jornada laboral se desarrolle a distancia. Muchos expertos vaticinan que el teletrabajo ha llegado para quedarse. Pero al mismo tiempo, ven con dificultad que se implante un teletrabajo total en España y probablemente se recurra a un trabajo en el domicilio por debajo del 30% para no tener que aplicar la normativa.

El teletrabajo cae y no hay incentivos empresariales para mantenerlo

Por el momento, parece que el trabajo a distancia ha iniciado también su desescalada particular. En el tercer trimestre, casi dos millones de personas trabajaron desde su casa, el 10,3% de los ocupados, según la Encuesta de la Población Activa (EPA) publicada esta semana. Ese dato supone una caída de seis puntos en comparación con el trimestre anterior, el del confinamiento. Eso sí, en número totales la cifra sigue doblando a la de 2019.

Los empresarios no tienen ningún incentivo para mantenerlo, si efectivamente hacerlo les resulta más caro. Un factor determinante puede ser que el edificio donde desarrollan su actividad sea o no de su propiedad. Si la sede de la compañía está de alquiler, podría renegociar para pagar menos o disminuir el espacio arrendado. Hay empresas que antes tenían alquiladas grandes espacios y plantas de oficinas y ahora les es suficiente con menos. El gasto es menor y además ahorran en luz, agua...

Lo cierto es que se está viendo que muchas empresas no necesitan tener una gran sede y, de hecho, hay tecnológicas que se están planteando dejar las oficinas. Les basta con proporcionar a sus empleados un ordenador y un teléfono. Facebook ya ha anunciado que adoptará de manera permanente el trabajo a distancia. La compañía prevé que la mitad de sus 45.000 empleados trabajen en remoto en apenas unos años.

Con estas nuevas condiciones, las empresas plantean eliminar el coche de empresa, y por tanto, la gasolina o los tickets restaurante para reducir costes.

Desde que entró en vigor la nueva ley del teletrabajo ya se ha firmado el primer acuerdo sectorial de lo que incluye la regulación del trabajo desde casa. Este acuerdo afecta a 68.000 trabajadores de las antiguas cajas de ahorros y prevé que, si el trabajador lo solicita, la empresa tendrá que proporcionarle un ordenador, tableta o móvil. Además, también consta la solicitud de una silla ergonómica, un ratón y una pantalla o compensar con un pago de 130 euros y 55 euros al mes por los gastos extra.

El futuro del teletrabajo puede ser ajeno a la evolución del virus. La pandemia está sirviendo como el escenario de prueba para unas nuevas condiciones laborales, que de momento no satisfacen a todos por igual.

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