Ticketmaster, el dolor de muelas de los mexicanos que quieren ir a un concierto

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Ticketmaster ha recibido fuertes críticas por parte del público mexicano. (AP Photo/Paul Sakuma)
Ticketmaster ha recibido fuertes críticas por parte del público mexicano. (AP Photo/Paul Sakuma)

El servicio de Ticketmaster ha vuelto a la mira de los fans mexicanos. Cada cierto tiempo, alguna nueva denuncia inunda las redes sociales de comentarios negativos en contra de este servicio de boletaje. En esta ocasión, un usuario denunció en Twitter que su acceso, para el concierto de Dua Lipa en el Foro Sol, ya había sido utilizado cuando él llegó al recinto. No pudo entrar, a pesar de que, según su testimonio, nunca compartió las fotografías de los boletos con nadie. Además, los había comprado desde el año pasado y las únicas personas que accedieron a ellos fueron quienes los imprimieron en un MixUp de Parque Delta.

Este testimonio no fue el único. Se ha vuelto una norma que, en cada caso similar, los internautas aprovechen para relatar sus experiencias. Por ejemplo, otro usuario comentó que también padeció el clonaje de sus boletos, pero en su caso, la policía actuó a tiempo para sacar a las personas que habían ingresado en su lugar. Sin embargo, según dijo, es posible que las personas en cuestión ni siquiera se hayan enterado de que estaban ocupando su lugar, y simplemente cayeron en la estafa de algún revendedor. También se citaron ejemplos de personas que debieron acampar para que no les ganaran un lugar que no tendría que estar en competencia.

Desde hace bastante tiempo, las críticas contra Ticketmaster han arreciado. El mes pasado, el acaparamiento de boletos para el Corona Capital por parte de una usuaria en Twitter (que los ofreció en reventa y dijo que fungía como embajadora de la empresa) puso los focos rojos encima del sistema de boletaje, pues la reventa se ha vuelto el pan de cada día para cada gran evento. Entre los comentarios, se puede leer el miedo constante a padecer situaciones de estafa y usurpación en el futuro.

Incluso, se llegó al punto de repartir un consejo evidente, el último recurso: llegar demasiado temprano para evitar que otras personas saquen provecho de un boleto que, en teoría, debería estar protegido a nivel confidencial. Ante la inseguridad y la zozobra, no queda más remedio que ese, acudir lo más pronto posible y tratar de bloquear la estafa en el acto. Por otro lado, hubo algunos avisos para recordar la fecha límite para imprimir boletos del Corona Capital. También son constantes las críticas por el privilegio que se brinda a quienes poseen una tarjeta del banco Citibanamex.

Los disgustos provocados por todas estas situaciones pusieron de relieve un asunto medular para la gente, tal y como lo explicó un usuario. "Ticketmaster arruinando el único lujo que mi generación puede pagarse: los conciertos". De este modo, una actividad que tendría que representar un divertimento, un tiempo de distracción, ha pasado a ser una preocupación, pues la gente debe lidiar con la preocupación de no caer en una estafa y aún más: imprimir a tiempo boletos cuyo plazo de tiempo no es correctamente difundido por la empresa. Básicamente, asistir a un concierto implica mantener atención todo el tiempo en asuntos que para nade tendrían que significar una preocupación.

En julio pasado, la Profeco publicó una convocatoria para que las personas afectadas por el servicio de Ticketmaster se unieran en una demanda colectiva. El recurso legal tomaba en cuenta los casos de cancelación de eventos y los reembolsos no realizados. Sin embargo, se han echado en falta medidas efectivas para prevenir la reventa, quizá el mal de mayor calado en este tipo de esquemas de venta, y que tiene efectos en todas las ramas: conciertos, obras de teatro, partidos de futbol.

El problema es claro y afecta directamente a todos aquellos que planean asistir a un espectáculo. En un ámbito recreativo, resulta penoso que la experiencia se vea empañada de disgustos, preocupaciones y alertas. No se vislumbra una solución a corto plazo, sobre todo si se toma en cuenta que Ticketmaster tiene acaparado por completo el sistema de boletaje mexicano en cuanto a espectáculos de gran afluencia se refiere. No queda de otro que madrugar y llegar desde que sale el sol, prácticamente.

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