Tiempos modernos en el periodismo

Leo Messi se lamenta por la mala praxis periodística. (AP Foto/Petr David Josek)
Leo Messi se lamenta por la mala praxis periodística. (AP Foto/Petr David Josek)

Las redacciones digitales funcionan como una cadena de montaje. En realidad ignoro cómo operan estas últimas, pero conozco el tópico y a él me ciño, como buen columnista. Los periodistas sobreviven [a día de] hoy como Charles Chaplin entre los engranajes, reemplazados hoy por paneles con el tráfico en tiempo real. Si se demoran más de lo programado en ajustar una tuerca, ven pasar de largo la siguiente; un elemento menos en el número diario de ‘piezas’, palabra que conecta estos dos universos paralelos. Un término mucho más mecánico que literario.

Les pondré un ejemplo. Real y concreto. La semana pasada comenzaron a circular unas declaraciones de Ruud van Nistelrooy, exfutbolista del Manchester United y Real Madrid, entre otros equipos. “No hay nadie al nivel de Messi, parece un jugador de PlayStation”, decía RVN, presuntamente, a un medio de su país: “Nadie se acerca a Messi. Dime quién. Cristiano es un gran goleador, Iniesta es un cerebro, Salah, Mane, Hazard y Mbappé son excelentes jugadores, pero Messi es todo eso junto".

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Los manuales de periodismo nos dirán que, antes de publicar una noticia, hay que confirmarla. Ahora bien: ¿se imaginan que, en lugar de teclear Ctrl+C y Ctrl+V hubiera que llamar a Van Nistelrooy? Y luego al protagonista de la siguiente noticia, claro. Y así con todas. ¿Cuántos minutos se invertirían en cada noticia? ¿Y cuántas piezas podría fabricar cada redactor al cabo del día? Todo eso, por no imaginar el teléfono de Van Nistelrooy, echando humo para confirmar a cada medio que sí, que Messi es muy bueno.

Como se habrán imaginado ya a estas alturas, Van Nistelrooy desmintió haber hecho esas declaraciones.

Tras aquel tuit, que borró, el exjugador agradeció en otro a ‘As’ y a ESPN que rectificaran, cosa que no todos hicieron. Si escriben “Van Nistelrooy Messi” en su buscador favorito (Yahoo, por supuesto), verán que las declaraciones aún pueden leerse en medios como La VanguardiaMundo Deportivo o… la propia ESPN, en su edición en español.

El protocolo estándar en la industria, como vemos, es que a la hora de rebotar informaciones de otros medios basta con citarles -a veces ni eso- y no se considera oportuno contrastarlas con los afectados. Vale, pero… ¿y cuándo se trata de una noticia propia? En ese caso no debería haber forma de contravenir los manuales. Pero la casuística es infinita.

Volvemos al ejemplo real y concreto, y al diario ‘As’, que hace unos días adelantaba que Pedro Martínez de la Rosa se iba a presentar en 2020 a presidente de la Real Federación Española de Automovilismo. En la noticia, cuyo texto original aún puede leerse tal cual en el enlace anterior, se afirmaba sin la menor duda que el expiloto de Fórmula 1 “quiere regir el destino de la RFEdA”.

Sólo unos minutos más tarde De la Rosa, también en Twitter, se declaraba “sorprendido” por una “noticia que obviamente no es cierta”: “Jamás he tenido intenciones de presentarme”, zanjaba.

Tres horas y cuatro minutos después de su exclusiva, Pipo López publicaba también en ‘As’ una breve entrevista con el propio afectado, que la desmentía de forma categórica. Las tres preguntas desesperadas de López a De la Rosa parecían suplicarle que, por favor, le lanzara algo a lo que poder agarrarse: “¿De verdad que no se va a presentar a la presidencia de la Federación Española de Automovilismo?”; “¿Y no cree que podría aportar mucho al automovilismo español?”; “¿Y no sería una posibilidad futura?”

Como vemos, también con las informaciones propias es posible invertir la teoría: primero se publica la información y luego se le pregunta al protagonista. Tiempos modernos.


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