Todo son dudas con Griezmann

Griezmann se va, Griezmann se queda. (Foto: David Aliaga/MB Media/Getty Images)
Griezmann se va, Griezmann se queda. (Foto: David Aliaga/MB Media/Getty Images)

Hace un año, cuando la prensa deportiva española en pleno daba por hecho que Antoine Griezmann iba a acabar en el FC Barcelona, un hombre se mantuvo firme. Fue casi emocionante comprobar la fortaleza con la que Roberto Gómez, en sus numerosas colaboraciones, defendía que el delantero no iba a moverse del Atlético de Madrid. No se dejó llevar por la corriente y resistió como un héroe cuando todos le tomaban por un kamikaze y los agoreros preparaban ya su mortaja. Al final la verdad resplandeció y, con ella, su mejor sirviente. Un hombre fiel a sus fuentes y, por encima de todo, a su público.

O eso, al menos, queríamos pensar.

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El pasado 14 de mayo, víspera de San Isidro, Gómez fue citado de urgencia en un programa local de Onda Cero en Madrid para aclarar a la hinchada rojiblanca el futuro de Griezmann, al que algunas informaciones volvían a vestir de azulgrana. Si necesitaban a alguien bien informado que explicara a la audiencia las claves del asunto, bien podrían haber llamado al padre de Peppa Pig, que el resultado habría sido parecido: “Ni el jugador quiere irse, ni el Atlético quiere que se vaya ni el Barcelona está interesado en ficharlo”, nos avanzó Gómez, avalado por la credibilidad arduamente conquistada el año anterior. Apenas ocho horas más tarde, el Atlético anunció la marcha de Griezmann y nosotros caímos en la cuenta de que, si un reloj parado acierta dos veces al día, un periodista aferrado a la versión oficial tiene más o menos las mismas probabilidades.

Al día siguiente, 15 de mayo, San Isidro, Griezmann se entrenó con el Atlético como cualquier otro día. La diferencia es que alrededor había más reporteros y cámaras que de costumbre, y todos le miraban a él. Habían ido a escudriñar su rostro, a fiscalizar sus gestos. Quizá un arqueo de cejas pudiera darles la información que otras vías les negaban. Y si sus parpadeos no eran concluyentes, al menos podrían montar el gesto en bucle y amortizar uno de los vídeos del día. El escrutinio fisionómico deparó resultados dispares. "Griezmann, muy serio en el entrenamiento tras anunciar su marcha", tituló ‘Mundo Deportivo’. En el diario ‘As’ no lo vieron así exactamente: "El primer día de Griezmann tras su adiós al Atlético: sonrisas, bromas..."

No ha sido la única discrepancia sobre este tema. Sólo unos días más tarde, ‘Sport’ aseguraba que el vestuario del Barça había “vetado a Griezmann”, mientras que ‘Mundo Deportivo’ afirmaba que la plantilla azulgrana aprobaba su contratación:

[18-V-2019] “Según ha podido saber SPORT de fuentes del vestuario, el equipo azulgrana declara a Griezmann ‘persona non grata’ y asegura que no sería bienvenido en el caso de que finalmente el club decidiera ficharlo. El vestuario veta al internacional francés con lo que su futuro como jugador azulgrana queda muy comprometido”. [Albert Masnou / Sport]

[19-V-2019] “El vestuario bendice mayoritariamente el fichaje. Existe alguna puntual divergencia de un jugador, pero se tiene identificada y se atribuye a la competencia que podría aportarle la llegada de Griezmann. [...] Hay jugadores que simpatizan claramente con Griezmann. Es el caso de los franceses del equipo (especialmente Umtiti y Dembélé) y de Gerard Piqué”. [Fernando Polo y Xavier Muñoz / Mundo Deportivo]

Más de una semana más tarde, el pasado jueves, podíamos leer en ‘Marca’ que la opción de que Griezmann acabe en el Barça “cada vez es más remota”: “En este momento, Josep Maria Bartomeu no tiene ninguna intención de activarlo consciente de que es una operación de riesgo por diversos motivos”. Entre ellos, Luis Fernando Rojo cita el elevado precio (120 millones) y las reticencias de plantilla y afición. Al día siguiente, Fernando Polo publicó en ‘Mundo Deportivo’ justo lo contrario: “El FC Barcelona lo tiene claro: se diga lo que se diga, mantiene su apuesta por Griezmann”. Y aún queda casi un mes para que su cláusula baje de 200 a 120 millones. Qué largo se nos va a hacer este verano.

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