Chile, una Selección con filosofía argentina

Dentro de cinco meses, en agosto, precisamente, si la sorpresa no interrumpe esta historia, el seleccionado chileno cumplirá diez años siendo dirigido por entrenadores argentinos. El lapso –dato no menor- coincide con la etapa más exitosa del combinado nacional y con la obtención de sus dos títulos, la Copa América 2015 y la Copa América Centenario 2016. ¿Por qué se da esta particularidad? ¿No hay técnicos chilenos capaces de asumir el cargo? Preguntas que quedan en el aire, sin discusiones, mientras duren los buenos tiempos…

Todo comenzó en aquel 10 de agosto, el de 2007, cuando Marcelo Bielsa fue anunciado como el nuevo DT de Chile, reemplazando al uruguayo Nelson Acosta. El rosarino, quien llegó con pergaminos, terminaría siendo amado y estamparía una enorme huella: hizo entender a directivos, jugadores e hinchas que la Selección podía ser protagonista. Armó una revolución, en otros términos, o “reinventó” el fútbol chileno, como señalan sus principales admiradores. Además, está claro, sus ideas fueron respaldadas con logros: La Roja, con él, clasificó luego de doce años a un Mundial, y lo hizo ocupando el segundo puesto en las Eliminatorias, con 33 puntos, uno menos que Brasil, superando a la propia Argentina. Su ciclo acabaría con un 60,3% de efectividad, la mejor de la historia, que mejoraría luego Jorge Sampaoli, con 68,18%.

Por diferencias con Sergio Jadue, quien encabezaba en esas fechas la directiva de la ANFP, el Loco daría en febrero de 2011 un paso al costado, dejando una cifra de 51 partidos al frente de la Selección, sólo superado por Acosta (99) y por Luis Tirado (52). Ese mismo mes, sin perder tiempo, llegaría su sustituto, el también argentino Claudio Borghi, quien venía de estar al frente de Boca. Más allá de algunas buenas intenciones, al ex-Colo Colo no lo acompañarían tanto los resultados (11 triunfos, 5 empates y 11 derrotas) y su etapa sería recordada por situaciones como el famoso “Bautizazo”, que terminó con un castigo severo para Jorge Valdivia, Arturo Vidal, Jean Beausejour, Gonzalo Jara y Carlos Carmona.

Aparecería el turno de Jorge Sampaoli, “desconocido” en suelo argentino y amado por los fanáticos de la Universidad de Chile, donde ganó tres campeonatos, una Copa Chile y una Copa Sudamericana. El hombre nacido en Casilda (provincia de Santa Fe) asumiría el 3 de diciembre de 2012, y su ciclo duraría hasta enero de 2016. En el medio, claro, Chile vivió la enorme alegría de levantar una Copa América –la primera de su historia- y la gran actuación en el Mundial de 2014, donde venció al por entonces campeón del mundo, España, y llegó hasta los octavos de final, perdiendo por penales contra el anfitrión Brasil. Dejaría números de una Selección de primer nivel: 27 triunfos, 9 empates y sólo 8 derrotas.

A la hora de buscar su reemplazante, otra vez, se miró primero para el territorio que se ubica del otro lado de la Cordillera de Los Andes. Los principales candidatos que sonaron fueron Bielsa, Alejandro Sabella, Eduardo Berizzo y Juan Antonio Pizzi. El último, tras un paso por León, de México, se quedaría con el cargo para extender el toque argentino en La Roja que está cerca de cumplir una década. 

 

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