Los esperanzadores desoves de las tortugas que pesan igual que un piano de cola

Mariángela Velásquez
·6 min de lectura
Previously unreleased photo of a Leatherback sea turtle, the worlds largest turtle, giving a member of the Turtle patrol in Tobago the rare chance to check her eggs as she lays them in daylight.   (Photo by Owen Humphreys/PA Images via Getty Images)
La imagen muestra a una tortuga laúd, el quelonio más grande del mundo, regresando al agua después de desovar en una playa de la isla de Tobago. (Photo by Owen Humphreys/PA Images via Getty Images)

Los protectores de las tortugas están de fiesta porque dos hembras de una especie en peligro de extinción desovaron en dos playas muy distantes del océano Pacífico, donde es muy raro su avistamiento.

Los mexicanos fueron los primeros en celebrar en enero del 2021 porque una tortuga laúd de 600 kilos puso 110 huevos en la costa de Los Cabos, en Baja California del Sur. La Red de Protección de la Tortuga Marina regional dijo que era una excelente noticia para el restablecimiento de la población de tortuga laúd en aguas mexicanas, informó National Geographic.

Unos días más tarde fueron los ecuatorianos los que aplaudieron el hallazgo de un nido de laúd, el quelonio marino más grande del mundo. Las autoridades ambientales confirmaron que los huevos fueron encontrados en el litoral de la provincia de Manabí.

Su paso por esa zona del Pacífico es tan poco frecuente que es la tercera vez que se encuentra un nido en las costas ecuatorianas, dijo la publicación Big Fish.

Los inesperados desoves pudieran ser una señal de recuperación de la especie, que se encuentra en peligro crítico de desaparecer del Pacífico Oriental.

El calorcito Atlántico

La situación de la tortuga laúd en el Caribe y el Golfo de México es menos dramática y existen decenas de grupos ambientalistas dedicados a su protección.

En el norte de Suramérica, las tortugas laúd prefieren anidar en la zona nororiental que comprende Trinidad, Guyana, Guyana Francesa y Surinam.

Hasta hace una década, en un kilómetro de playa trinitaria anidaban hasta 400 hembras en una noche, según la directora del Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas (Cictmar), en Venezuela, Hedelvy Guada.

En Isla de Margarita, específicamente en Playa Parguito, la Asociación Civil Mares contó 43 nidos de laúd, de donde salieron 1.226 tortuguillos en 2020.

Una de las guardianas de tortugas en Florida, Estados Unidos, es Kathy Worley, directora del Sea Turtle Monitor and Protection Program. Ella cuenta que las condiciones de trabajo pueden llegar a ser extremas para resguardar a estos longevos animales que viven un promedio de 50 años. “Los bichos, los mosquitos, las tormentas, los relámpagos, nada de eso les importa a las tortugas...Es un trabajo duro, pero ver a esos bebés eclosionar de sus nidos y llegar hasta el Golfo nos inspira a colaborar", dijo Worley a Naples Ilustrated.

¿Cómo es la tortuga laúd?

Su nombre científico es Dermochelys coriacea, una gigantesca tortuga marina que pesa entre 600 y 900 kilos, el peso equivalente a un piano de cola y posiblemente el resto de los instrumentos de una orquesta. Si la medimos desde la cola hasta la cabeza, su longitud llega a los dos metros y medio.

Se le conoce popularmente como tortuga laúd porque su caparazón se parece a ese instrumento musical, aunque en Venezuela se conoce como tortuga Cardón. La traducción de su nombre en inglés es "espalda de cuero" porque su concha es suave y está formada por siete crestas que cubren su cuerpo a lo largo.

La tortuga laúd tiene la capacidad de regular su propio calor corporal, algo muy raro en los reptiles. Por eso puede mantener su temperatura a 18ºC aunque nade por aguas más frías o calientes.

Otras peculiaridad relacionada con las condiciones térmicas es que si la temperatura de incubación de un nido es superior a los 27 grados, la mayoría de las crías serán hembras.

Guada, aseguró que tortugas marinas son una de las especies más susceptibles a ser afectadas por el cambio climático. Los ciclos de frío y de calor son necesarios y cuando son modificados hay desequilibrios.

Y si el mar sube unos pocos centímetros, las tortugas no podrán anidar.

Las tortugas laúd se alimentan de medusas y algas marinas, preferencia que se ha convertido en un peligro para su subsistencia porque confunden los millares de bolsas plásticas que flotan en los mares con las medusas y las tragan, lo que puede afectar gravemente su salud

Se cree que la caza indiscriminada y la venta ilegal de crías ha acabado con el 80% de su población. Sus huevos, ricos en proteínas, son saqueados de manea furtiva en las playas y vendidos en el consumo humano.

Un dato fascinante sobre las tortugas laúd es que siempre regresan a desovar al lugar exacto donde nacieron. Los especialistas creen que su GPS está orientado por el campo magnético de la Tierra. Cuando alcanzan su madurez sexual, alrededor de los 35 años, regresarán a esa misma playa a hacer su nido.

El drama ecológico es que cuando la tortuga regresa a poner sus huevos, después de crecer nadando por todos los mares del mundo, con frecuencia se encuentra con las costas urbanizadas o modificadas para el disfrute turístico.

Al llegar a la cosas, son molestadas por los bañistas curiosos o el lugar perfecto para su nido está ocupado por toldos y sillas playeras.

Muchos tortuguillos salen de sus huevos de noche, lo que aumenta sus posibilidades de subsistir porque al tener su caparazón tan oscuro son fácilmente avistados por sus depredadores naturales, como las glotonas aves marinas.

Para avanzar hacia el agua, los recién nacidos se guían por el reflejo de la luna o de las estrellas en el mar. Así que cualquier fuente de luz artificial en las playas en el momento de su eclosión los desubica y pueden morir a las horas al quedar atrapadas en la tierra por caminar en dirección equivocada.

Se calcula que sólo el 1% de los tortuguillos llegan a la vida adulta.

Claves para compartir las playas con las tortugas

1. No ilumines las playas.

2. Si tienes una casa de playa, reemplaza las bombillas normales por bombillas Led amarillas.

3. No ilumines a la tortuga con tu móvil ni tomes fotos con flash.

4. Si vives en la playa, baja las cortinas al atardecer.

5. Nunca toques una tortuga ni perturbes un nido.

6. Sé cuidadoso con tus perros y tus gatos en la playa. Son expertos en encontrar los huevos.

7. No botes basura en la arena y recoge todos los desperdicios.

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