Ucrania está escaneando en 3D su patrimonio cultural antes de que lo destruyan

Photo credit: Backup Ukraine
Photo credit: Backup Ukraine

Había una vez en el Museo de Arte Kuindzhi de Mariupol una amplia colección de destacadas obras de arte ucranianas. Entonces Putin decidió invadir Ucrania y el 23 de marzo el ayuntamiento de Mariupol tuvo que confirmar que los militares rusos habían destruido el museo, sin que se llegara a conocer el destino de las 2.000 piezas que había en su interior.

En una guerra en la que la potencia invasora no reconoce ni la independencia del país agredido ni su misma identidad nacional, la conservación del patrimonio cultural ucraniano se ha convertido en un objetivo de primer orden. Con este fin Virtue, la agencia creativa de Vice, ha concebido un proyecto innovador en las relaciones entre conservación cultural y las nuevas tecnologías. Se trata, nada más y nada menos, que de realizar una “copia de seguridad” de la cultura ucraniana. ¿Tiene eso sentido? Hasta cierto punto, sí, mucho. Vamos a verlo.

El proyecto se llama “Backup Ukraine” y está impulsado por la Comisión Nacional Danesa de la UNESCO y la organización sin ánimo de lucro Blue Shield Dinamarca, con apoyo de la app de modelado para móviles Polycam y en colaboración con la Iniciativa de Rescate de Emergencia del Patrimonio de Ucrania y el Museo Nacional de Historia de Ucrania. Es una de las muchas iniciativas que han surgido para ayudar a Ucrania en la guerra que, en este caso y como su nombre indica, aspira a realizar un escaneo polimétrico en 3D de su patrimonio cultural para “preservarlo” en caso de que el ejército ruso decidiera eliminar sistemáticamente la base material de la historia ucraniana.

Las posibilidades de algo así parecen ilimitadas. Sobre todo si se combina con el uso de drones, que pueden escanear un edificio o un espacio completo. Sería una manera de documentar el patrimonio ucraniano antes de su posible destrucción y de tener un mapa cultural tridimensional desde el que reconstruir el país cuando todo esto acabe. Y en los casos en que esto no fuera posible, al menos habría un modelo virtual detallado completo de las piezas perdidas.

Ucrania cuenta con siete lugares considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero los objetivos de la iniciativa exceden sus grandes monumentos. Según explican en la web de Polycam, “todo cuenta a la hora de preservar la Historia: desde estatuas famosas hasta lugares de reunión locales… También los interiores, proporcionando un documento histórico de la vida en los refugios”. De hecho, los escaneos realizados hasta el momento (a los que se puede acceder online) abarcan también a tanques rusos y a ruinas que testimonian el efecto de sus misiles.

La iniciativa está limitada a un cuerpo de voluntarios con permiso escrito de las autoridades pero al que cualquiera puede inscribirse a través de un formulario. Una vez hecho, es tan sencillo como descargarse en el móvil la app de Polycam, que la empresa ha puesto de acceso gratuito en Ucrania, y ponerse a escanear sin necesidad de ningún entrenamiento especial. Por su parte, la empresa ha acordado alojar todos los materiales durante al menos los próximos cinco años. “Queremos poner esta nueva tecnología en manos de los ciudadanos de Ucrania para que puedan capturar en 3D y preservar para siempre todo lo que consideren culturalmente significativo”, dicen en su web.

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¿Cómo podrían ser útiles estos escaneos en el futuro de cara a la reconstrucción? ¿Se podrían reimprimir en 3D las estatuas, los objetos y hasta los edificios perdidos? Llegado a este punto algo aparentemente tan chapado a la antigua como la conservación cultural y la restauración parece adentrarse en los territorios de la ciencia ficción.

Evidentemente, una reimpresión en 3D a partir de un modelado nunca va a poder sustituir al original. Así que lo mejor es evacuar las obras de arte de valor que corran peligro o, mejor todavía, que fueran respetadas por el ejército ruso. No lo decimos por ninguna clase de respeto reverencial hacia el aura de la obra original o hacia el peso del pasado (que cuando hablamos de algo con siglos de historia también impone su respeto, oye), sino porque ningún escaneo en 3D puede, por ejemplo, reproducir los pigmentos y las capas de un cuadro o conservar el dibujo que hay debajo del lienzo.

¿Cómo conservar lo que un objeto cultural tiene en sí mismo de historia? Es imposible. Y eso sin tener en cuenta que lo que la Polycam gana en tanto uso generalizado del modelado 3D lo pierde en la definición de sus reproducciones digitales. Pero es que ya decimos que, aunque funcionara con el Ultra HD con que algunos museos están reproduciendo su patrimonio, sería insuficiente.

El valor de una iniciativa como esta está en otra parte. No en la sustitución material, sino en lo que tiene de documentación virtual. Mucho antes de que nadie usara la palabra metaverso la cultura ha sido siempre un mundo imaginario, virtual, en el que todos vivimos y que puede crear comunidades enteras e identidades. En ese sentido, el 'backup Ukraine' es una barrera contra las fake news y garantiza que esos lazos permanezcan vivos, en las redes sociales por ejemplo, por más que nadie quiera negar lo innegable.