La empresa de vigilancia que asegura tener cámaras termales para "detectar el COVID-19"

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Detectar a las personas infectadas por el coronavirus es una labor crucial que, en muchos países, se ha visto acotada o realizada de modo insuficiente ya sea por falta de pruebas para detectar el patógeno como porque sus síntomas –fiebre, problemas respiratorios– son similares a los de otras infecciones.

Pero identificar a los infectados es indispensable para atenderlos médicamente y para poder planear medidas de atención oportuna y de salud pública general para frenar la propagación de la epidemia.

Ante ello, algunos buscan soluciones novedosas para, al menos, paliar el problema de la dificultad de identificar a las personas enfermas (el problema de los infectados asintomáticos es otra cosa, y es también mayúsculo).

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Un segmento del panel de control de cámaras termales de la compañía Athena Security que pude detectar a personas co alta temperatura corporal y, por ello, potencialmente afectadas de fiebre por una infección. (YouTube)
Un segmento del panel de control de cámaras termales de la compañía Athena Security que pude detectar a personas co alta temperatura corporal y, por ello, potencialmente afectadas de fiebre por una infección. (YouTube)

La empresa Athena Security, ubicada en Austin, Texas, y que provee equipos de seguridad y vigilancia, afirma que cuenta con cámaras conectadas a sistemas de inteligencia artificial capaces de identificar a personas infectadas. Y lo denomina con el nombre, un tanto pomposo e impreciso, de ‘Sistema de detección de fiebre y revisión de Covid-19’ (Fever Detection Covid-19 Screening System).

De acuerdo a Vice, sus sistema consiste en cámaras de detección termal que pueden detectar a personas cuya temperatura corporal es mayor a la normal.  

En realidad, ese sistema, de ser efectivo, no detecta a personas enfermas de Covid-19, la enfermedad provocada por el coronavirus, sino a personas que potencialmente padecen fiebre. Por ejemplo, si esas cámaras se colocan en el pasillo de un aeropuerto pueden enviar un mensaje de alerta a las autoridades del lugar si detectan a una persona con una temperatura alta que permite suponer que padece fiebre.

El sistema, dijo a Vice el cofundador de Athema Security, Christopher Ciabarra, capta con cámaras termales los ojos y la cara de las personas y a partir de ello determina su temperatura y, en su caso, si ésta indica fiebre.

Es cierto que la persona así detectada no necesariamente padece Covid-19. Podría estar enferma de multitud de infecciones que producen fiebre (influenza, infecciones bacterianas y muchas otras), por lo que en realidad no detecta el coronavirus.

Pero sistemas así pueden ser de ayuda. En casos de grandes concentraciones de personas, por ejemplo, la revisión individual de cada una es un proceso lento, que además con frecuencia suscita, como pasó hace unos días en aeropuertos de Estados Unidos, acumulaciones enormes de personas a la espera de que personal insuficiente haga las revisiones usuales y también las necesarias para detectar personas con síntomas de coronavirus.

En casos como esos, cámaras que identifiquen casos de fiebre pueden hacer expedita la identificación de enfermos y, con ellos, darles atención inmediata (lo que podría salvarles la vida) o colocarlos en cuarentena y evitar los contagios, lo que es una cuestión crítica.

En China, de acuerdo a la televisora Al Jazeera, utiliza tecnología de reconocimiento facial y escaneo infrarrojo para detectar personas con temperatura elevada e incluso para identificar a las personas en la calle y registrar sus movimientos de las personas. Algo que, al margen de su utilidad en la epidemia, ha sido severamente criticado como una práctica autoritaria y contraria a los derechos humanos.

Vice comenta que otro uso sería, por ejemplo, en centros de votación, donde se reúnen también grandes cantidades de personas a la espera de emitir su sufragio. Tener tecnología que detecte a personas con temperaturas elevadas puede ayudar, además de en lo estrictamente médico y de salud pública, incrementar la confianza de los ciudadanos que pueden suponer que en esos lugares si alguien acude con una posible infección podrá ser rápidamente identificada y, con ello, se reducirán los riesgos de contagio.

Eso podría mitigar el abstencionismo motivado por el miedo a acudir a los centros de votación.

Con todo, dado que las personas que portan el coronavirus pero no presentan ningún síntoma serían, al parecer, muy numerosas y que no hay modo  de saber, más que con la realización de una prueba que no está disponible a esa escala masiva, si están o no infectadas de ese patógeno, cámaras como las de Athena solo atienden un fragmento del inmenso problema de prevenir el contagio.

El distanciamiento social y el permanecer en casa siguen siendo las medidas más importantes para frenar la velocidad de propagación del coronavirus y para frenar la expansión de la epidemia de Covid-19.

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